Cáncer de recto

¿Qué es el cáncer de recto?

El recto comienza en el extremo final del colon y termina en un conducto estrecho que llega al ano. Se puede decir que el recto incluye las últimas pulgadas del intestino grueso. El cáncer de recto y el cáncer de colon se denominan como cáncer colorrectal.

Pese a que existen similitudes en varios aspectos entre el cáncer de recto y el cáncer de colon, sus tratamientos son distintos, principalmente por la ubicación del recto, que está situado en un lugar muy estrecho y apenas separado de otras estructuras pélvicas.

Como tal, los casos de cáncer de recto se pueden clasificar en cinco estadios, es decir, en función de su extensión:

  • Estadio 0: existen células cancerosas sobre la superficie del revestimiento del recto. Estadio 1: el tumo se extiende bajo la mucosa rectal y puede invadir el interior de la pared rectal.
     
  • Estadio 2: el tumor crece y se expande hacia el interior de la pared rectal. En ocasiones la atraviese y crece en los tejidos colindantes.
     
  • Estadio 3: el tumor invade los ganglios linfáticos cercanos, y estructuras fuera de la pared rectal.
     
  • Estadio 4: el tumor se ha diseminado hacia un órgano lejano o a ganglios linfáticos lejanos del recto.

Pronóstico del cáncer de recto

Antiguamente, el cáncer de recto implicaba una importante reducción de la esperanza de vida a largo plazo. No obstante, gracias a los importantes avances tecnológicos y médicos realizados en las últimas décadas, hoy se puede curar el cáncer de recto en numerosos casos.

Síntomas del cáncer de recto

Los signos y síntomas más habituales del cáncer de recto son los siguientes:

  • Sensación de que no se ha terminado la evacuación
     
  • Mucosidad en las heces
     
  • Presencia de sangre en las heces, ya sea con un tono rojizo o uno más oscuro
     
  • Cambio en los hábitos intestinales: estreñimiento, diarrea...
     
  • Anemia por deficiencia de hierro
     
  • Dolor abdominal
     
  • Pérdida de peso sin motivo o causa aparentemente
     
  • Heces finas
     
  • Sensación de debilidad y/o fatiga

Pruebas médicas para el cáncer de recto

Normalmente, el cáncer de recto se diagnostica en el momento en el que un paciente acude a consulta porque ha sufrido un sangrado rectal o ha detectado algún tipo de anomalía en sus heces o en sus hábitos intestinales. Para identificar la existencia de algún tipo de problema en los intestinos, en el colon o en el recto se lleva a cabo una colonoscopia, que consiste en la introducción de un tubo muy fino dotado de una cámara de vídeo en uno de sus extremos. Con las imágenes del endoscopio de puede examinar el interior del colon y del recto, determinando o no la existencia de algún problema.

En otras ocasiones, el cáncer de riesgo no genera síntomas clínicos. En este caso, el diagnóstico se puede realizar tras realizar una colonoscopia preventiva, que se recomienda a todas aquellas personas con riesgo de padecer cáncer colorrectal. Normalmente, las pruebas de detección precoz del cáncer de recto se realizan en torno a los 50 años de edad. 

Otro motivo por el que se suele identificar la presencia de este tipo de cáncer es tras realizar un análisis de sangre. En este caso, los resultados deben mostrar la existencia de una anemia por falta de hierro.

Una vez que se ha biopsiado el tejido y se ha diagnosticado cáncer de recto, el siguiente paso será determinar el estadio del cáncer. Para determinarlo, se llevarán a cabo las siguientes pruebas:

  • Hemograma completo: se determina las cantidades de los distintos tipos de células presentes en la sangre. Si el recuento de glóbulos rojos, el paciente padecerá anemia, lo que significará que el tumor está originando una hemorragia. Si el nivel de glóbulos blancos es alto, implicará infección.
     
  • Antígeno carcioembrionario: en algunas ocasiones el cáncer produce los llamados marcadores tumorales, que se pueden detectar en la sangre. Uno de ellos es el antígeno carcioembrionario, que puede ser más elevado de lo normal en pacientes con cáncer colorrectal. Esta prueba es muy útil para controlar la respuesta al tratamiento.
     
  • Tomografía computarizada del tórax: permite ver si el cáncer se ha diseminado a otros ´órganos como el hígado o los pulmones.
     
  • Resonancia magnética de la pelvis: ofrece una imagen detallada de los tejidos que rodean el tumor rectal. Análisis químico: mide la presencia y cantidad de sustancias químicas presentes en la sangre. Niveles anormales pueden indicar que el cáncer se ha afectado a otros órganos.

Colonoscopia

Causas del cáncer de recto 

El cáncer rectal se da en condiciones en las que las células sanas del recto padecen algún tipo de error genético, siendo en una amplia mayoría de los casos causa desconocida.

En condiciones normales, las células del recto crecen y se dividen ordenadamente. No obstante, en el momento en el que estas células se dañan y se vuelven cancerosas, se dividen incluso cuando no es necesario. Conforme se van acumulando las células, estas se agrupan, formando de esta manera un tumor. Cuanto más tiempo pase, es más probable que las células cancerosas crezcan y pasen a algún tejido u órgano de su alrededor, destruyéndolo.

En ciertas familias, algunas mutaciones genéticas transmitidas de padres a hijos pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de colon o de recto.

Existen dos síndromes de cáncer de recto:

  • Cáncer de recto hereditario no poliposo: este síndrome aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon y recto. Se da en personas menores de 50 años.
     
  • Poliposis adenomatosa hereditaria: se trata de un trastorno muy poco frecuente en el que aparece un gran número de pólipos en el revestimiento del colon y del recto. Si no se trata, los afectados pueden desarrollar cáncer de colon y/o de recto antes de alcanzar los 40 años.

¿Se puede prevenir el cáncer de recto?

La forma más sencilla de detectar el cáncer de colon o de recto es con la colonoscopia de prevención. Si un paciente tiene riesgo de padecer este tipo de cáncer por antecedentes familiares o factores de riesgo, el médico este recomendará realizar la prueba preventiva a una edad más temprana.

A su vez, deben tenerse en cuenta los factores de riesgo:

  • Edad avanzada: la mayor parte de los casos se da en pacientes con más de 50 años.
     
  • Antecedentes personales de pólipos o cáncer colorectal 
     
  • Enfermedad intestinal inflamatoria: enfermedades como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa aumentan el riesgo.
     
  • Antecedentes familiares: si un padre, un hermano o sus hijos han tenido cáncer de recto, usted tendrá más posibilidades de desarrollarlo.
     
  • Dieta: una dieta baja en vegetales y alta en carnes rojas puede estar relacionado con el cáncer de recto.
     
  • Estilo de vida sedentario: la actividad física reduce las posibilidades de desarrollar el cáncer de recto.
     
  • Diabetes: si la diabetes está mal controlada o presente resistencia a la insulina, aumenta el riesgo de padecer este cáncer. 
     
  • Alcoholismo: beber regularmente más de tres o cuatro bebidas alcohólicas aumenta el riesgo.
     
  • Tabaquismo: los fumadores tienen más riesgo de padecer este cáncer.
     
  • Obesidad: las personas obesas desarrollan más posibilidades.
     
  • Radioterapia en casos de cáncer previos: si para tratar otro cáncer previo en la zona del abdomen se ha utilizado radioterapia, aumentará el riesgo de padecer cáncer de colon y de recto.

Tratamientos para el cáncer de recto

El cáncer de recto suele precisar más de un tratamiento, por lo que para tratarlo se utiliza la llamad terapia multimodal. Estas son las siguientes:

  • Cirugía: se utiliza para extirpar el tumor.
     
  • Quimioterapia: se utilizan medicamentos para tratar las células cancerosas. Se puede utilizar antes o después de la cirugía.
     
  • Radioterapia: se utilizan rayos X para destruir células cancerosas.

A la hora de realizar la cirugía, se deben contemplar varias opciones, como el estadio y grado del cáncer; el lugar exacto en el que se ubica el tumor; su tamaño; la edad del paciente, su historia clínica y el grado de salud general.

Existen varios procedimientos para tratar el cáncer de recto:

  • Resección abdominoperineal con colestomía terminal: se trata de la mejor opción en tumores muy cercanos al esfínter anal. Como en la intervención se deben extraer tanto el tumor como el esfínter, no es posible evacuar por el ano, por lo que se realizará una colostomía terminal que conectará el extremo del colon que previamente estaba unido al recto con una abertura quirúrgica conectada a una bolsa.
     
  • Anastomosis colorrectal: se utiliza cuando el tumor mide más de un centímetro y está ubicado en la parte superior del esfínter anal. El cirujano extraerá el recto y una cantidad del tejido circundante. Con el extremo restante del colon, se forma una bolsa conectada al colon.
     
  • Resección anterior baja: se hace cuando el tumor se encuentra en la parte superior del recto. También deja el ano intacto. Escisión local: se extrae el tumor del recto y la sección de la pared rectal ubicada bajo el tumor. Se hace en tumores pequeños, normalmente en estadio I.
     
  • Cirugía más extensa: en aquellas personas que tengan cáncer de recto asociado a colitis úlcerosa, enfermedad de Crohn o predisposición genética suelen precisar una cirugía más extensa y quimioterapia antes de la cirugía.

     

Terapia de combinación en pacientes con estadio II o II

Consiste en una combinación de quimioterapia y radiación que se administra antes de la cirugía durante unas seis semanas. Tras la cirugía, una buena parte de los pacientes necesitarán que se les trate con quimioterapia adicional con el objetivo de acabar con el resto de células cancerosas. Sus beneficios son: Reducción del tumor En ocasiones, la reducción del estadio del cáncer Mejor respuesta a la radiación Más posibilidades de que la cirugía deje intacta la zona anal Menor riesgo de volver a padecer el mismo cáncer.
 

Cáncer de recto en estadio IV

Algunos tratamientos del estadio II y III se pueden realizar en procesos de tipo IV. Sin embargo, en la mayor parte de los casos el tumor se habrá metastatizado, es decir, extendido, a otra parte del cuerpo, generalmente el hígado. La opción principal de tratamiento será extirpar tanto el tumor rectal como el hepático en la misma intervención.

¿Quién trata el cáncer de recto?

Son varios los especialistas encargados de tratar el cáncer de recto: el Cirujano general, el Proctólogo, el especialista en Aparato Digestivo y el Oncólogo medico.

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación..