Obesidad

¿Qué es la obesidad?

Tanto la obesidad como el sobrepeso están definidos como un exceso de acumulación de grasa en el cuerpo. En este caso, cabe destacar que esta acumulación de grasa corporal no representa únicamente un problema de tipo estético, sino que se trata de un problema que tiene influencia directa con otras patologías, aumentando el riesgo de padecer distintas enfermedades y problemas de salud, como podrían ser las enfermedades arteriales y cardiacas, así como la diabetes.

La obesidad se puede catalogar como una enfermedad de tipo crónica. Se puede saber si una persona es obesa a través del Índice de Masa Corporal (IMC). Este calcula el peso de una persona entre la talla.

Pronóstico de la obesidad

Generalmente, la obesidad surge tras una combinación de varias causas y factores, como la genética, el estilo de vida, el nivel de actividad física, la dieta, algunos medicamentos, la edad, el embarazo

No obstante, pese a que se cumplan uno o varios factores de riesgo, se pueden contrarrestar mediante dieta, actividad física, cambios de comportamiento…

Si una persona es obesa, es posible que tenga problemas de salud graves, tal como alguno de los siguientes:

En el caso de que la obesidad siga avanzando, la calidad de vida puede disminuir, y existen diversos problemas psicológicos relacionados con la obesidad, como los siguientes:
 

  • Depresión
     
  • Discapacidad
     
  • Problemas sexuales
     
  • Aislamiento social

Síntomas de la obesidad

Una acumulación de un exceso de grasa bajo el diafragma y en la pared del tórax puede provocar un aumento de la presión en los pulmones, haciendo que el que lo padece sienta dificultades para respirar y ahogo, aunque el esfuerzo realizado sea mínimo.

Estas dificultades que aparecen en la respiración pueden interferir en el sueño, provocando que se produzcan paradas momentáneas en la respiración, es decir, apnea del sueño.

A su vez, el exceso de peso puede generar problemas en articulaciones y problemas ortopédicos, como dolor en la parte inferior de la espalda (lumbalgia) y que se agraven problemas de artrosis, especialmente en las rodillas, en las caderas y en los tobillos.

También son habituales los trastornos cutáneos, ya que las personas obesas tienen una superficie corporal que en relación a su peso es pequeña, y el calor no se puede eliminar el calor de manera eficiente, por lo que sudan más que las personas que no padecen obesidad.

En la misma línea, es habitual la tumefacción de tobillos y pies por la acumulación de líquido (edema).

Pruebas médicas para la obesidad

Para identificar la obesidad se debe realizar el IMC. En el caso de que este indique que el paciente se encuentra en nivel de obesidad, se efectuará una exploración física, y otras pruebas complementarias, como una elaboración de los antecedentes médicos del paciente, medir la circunferencia de la cintura, realizar un análisis de sangre y controlar otros problemas de salud conocidos.

Causas de la obesidad

Existen causas genéticas, causas hormonales y causas de comportamiento, pero normalmente la obesidad se da cuando la persona ingiere más calorías de las que se queman con la actividad física. Estas calorías en exceso, acaban por acumularse en el cuerpo en forma de grasa.

Al margen de la inactividad que provoca la no quema de calorías, si el paciente tiene un estilo de vida sedentario es sencillo que se produzca esta sobre ingesta de calorías.

La dieta y los hábitos alimentarios son fundamentales en este punto, ya que en muchas ocasiones las dietas están formadas por comida rápida y/o comida de alto contenido calórico.

Una persona padece obesidad cuando su IMC es superior a 30
 

¿Puede prevenirse la obesidad?

Se pueden tomar una serie de medidas para evitar la obesidad, aunque todas ellas son similares a las de pérdida de peso. Las más habituales son:

  • Hacer ejercicio regularmente: entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada semanal evitan el aumento de peso.
     
  • Seguir una dieta y un plan de alimentación saludable: con una dieta rica en nutrientes y baja en calorías, que eviten las grasas saturadas, evitándose el alcohol y los dulces. Las frutas, los vegetales y los cereales integrales son saludables.
     
  • Evitar las trampas de comida: se deben identificar cuáles son las situaciones que hacen que comamos sin control.
     
  • Controlar el peso de manera regular: un control de peso semanal indica si los esfuerzos están dando o no resultados y permiten detectar ligeros aumentos de peso antes de que estos se conviertan en un problema.
     
  • Ser constante

Tratamientos para la obesidad

La meta del tratamiento de la obesidad es que el paciente consiga un peso saludable. Todos los programas para adelgazar precisan que el paciente realice cambios en sus hábitos de alimentación y que aumente la actividad física.
 

  • Cambios en la dieta: reducir las calorías y tener hábitos alimenticios saludables son básicos para superar la obesidad. En este caso, deben evitarse las dietas drásticas y poco realistas como las dietas relámpago. La etapa de adelgazamiento integral durará al menos seis meses, y el de mantenimiento un año.
     
    • Reducción de la ingesta de calorías
    • Sentir satisfacción comiendo menos
    • Elegir alimentos saludables
    • Restringir el consumo de algunos alimentos
    • Reemplazos alimentarios
  • Ejercicio y actividad física: aumentar la actividad física es básico para tratar la obesidad. La mayoría de personas que logran bajar de peso y mantener esta bajada durante al menos un año suelen hacer ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.
     
    • Hacer ejercicio
    • Mantenerse en movimiento
  • Cambios en el comportamiento: un programa de modificación de comportamiento puede ayudar al paciente a realizar cambios en su estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido.
    • Asesoramiento psicológico
    • Grupos de apoyo

En el caso de que estas medidas no funcionan, se puede optar por realizar una cirugía para bajar de peso, conocida también como cirugía bariátrica. En este caso, se produce una limitación de la cantidad de comida que se puede ingerir, disminuyendo la absorción de alimentos y calorías.

Esta cirugía se puede hacer si se han probado otros métodos y no han funcionado y si se cumple lo siguiente:

  • El paciente tiene obesidad extrema, es decir, un IMC de 40 o más
     
  • El IMC se encuentra entre 35 y 39.9 y se padece un problema de salud grave relacionado con el peso, como la presión arterial alta o la diabetes
     
  • Se debe asumir un compromiso para realizar los cambios de estilo de vida para que la cirugía pueda triunfar

La cirugía bariátrica no garantiza una pérdida de todo el exceso de peso a largo plazo, sino que el éxito dependerá también del compromiso del paciente para efectuar cambios en su vida.

Algunas cirugías frecuentes son:

  • Cirugía de bypass gástrico: se crea una especie de saco en la parte superior del estómago. Posteriormente se corta el intestino delgado y se conecta con este saco, por lo que la comida y líquidos irán directamente del saco hacia esta parte del intestino, omitiéndose la mayor parte del estómago.
     
  • Cirugía laparoscópica de banda gástrica ajustable: en este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una especie de banda inflable. Al ajustarla, a modo de cinturón, se crea un canal entre ambos sacos.
     
  • Derivación biliopancreático con cruce duodenal: se retira una parte importante del estómago, se introduce una válvula que permite que la comida pase hacia el intestino delgado, conservándose el duodeno. Posteriormente, se cierra la sección media intestinal y se conecta la última parte con el duodeno. La sección del intestino que se ha separado se conecta con la parte final del intestino, de modo que tanto los jugos digestivos como la bilis pueden fluir hacia esta parte.
     
  • Manga gástrica: en este caso, se retira una parte del estómago, creándose un reservorio de menor tamaño para almacenar la comida.

¿Qué especialista trata la obesidad?

Existen diversos especialistas que trabajan conjuntamente en la obesidad. El Cirujano general, el especialista en Medicina Interna, el especialista en Aparato digestivo, el Endocrinólogo, el Nutricionista