Dolor oncológico

¿Qué es el dolor oncológico?

El dolor oncológico se refiere a los dolores que pueden padecer pacientes oncológicos, bien por la progresión de la propia enfermedad o debido a los tratamientos y patologías asociadas.
 

En torno al 30-50% de los pacientes oncológicos presentan dolor y en las fases avanzadas de la enfermedad puede llegar al 70-90%. En los pacientes con cáncer avanzado, el 70% de los dolores tienen su origen en la progresión de la propia enfermedad, mientras que el 30% restante se relaciona con los tratamientos y patologías asociadas.
 

Algunas enfermedades oncológicas son indoloras en sí mismas y sólo la aparición de complicaciones son causa de dolor, como también ocurre en otras enfermedades no relacionadas con el cáncer.
 

Tipos de dolor oncológico

Dependiendo de diferentes factores se pueden distinguir diferentes tipos:

Según la duración:

  • El dolor agudo es la sensación dolorosa limitada en el tiempo (ejemplo, fractura de un hueso)
  • El dolor crónico es el dolor típico del paciente con cáncer. Se define como aquel que dura más de 3 meses. Es frecuente que este tipo de dolor cause alteraciones psicológicas en los pacientes (depresión y otras alteraciones del estado de ánimo)

Según su patogenia:

  • El dolor neuropático: producido por afectación del sistema nervioso central o por lesión de las vías nerviosas periféricas. El paciente lo describe como un dolor con sensación de calor o quemadura (urente), punzante, "como una descarga eléctrica", hormigueos.
  • El dolor nociceptivo: es el más frecuente y se divide a su vez en somático y visceral.
  • El dolor psicógeno: se produce debido a alteraciones psicológicas del paciente (miedo, angustia...). Se caracteriza por mala respuesta a los analgésicos habituales.

Según su localización:

  • El dolor somático: Producido por la estimulación de los denominados nociceptores somáticos. Se caracteriza por ser un dolor que el paciente localiza con precisión.
  • El dolor visceral es una variedad de dolor profundo, que se produce por la estimulación de los nociceptores viscerales. Este dolor se caracteriza por localizarse mal e irradiarse de forma difusa, a veces distante de la zona original afectada.

Según el curso:

  • Dolor continuo: es aquel que no desaparece con el tiempo.
  • El dolor irruptivo: es la exacerbación del dolor de forma súbita y transitoria y de corta duración que aparece sobre la base de un dolor persistente estable. Se caracteriza por ser de elevada intensidad y de rápida instauración.


 

¿Cuáles son las causas del dolor oncológico?

La casuística del dolor depende del tipo de cáncer que padezca el paciente, pero a grandes rasgos se pueden distinguir estas causas genéricas:

  • Dolor por crecimiento e infiltración del tumor: es la causa más frecuente de dolor en los pacientes con cáncer. Las características del dolor van a depender del tipo de estructuras que se infiltran (huesos, vísceras o nervios)
  • Dolor asociado al tratamiento del cáncer: dolor postquimioterapia, postradioterapia, postoperatorio, tras pleurodesis, asociado a procedimientos diagnósticos...
  • Dolor asociado al debilitamiento general del paciente.
  • Dolor concomitante no canceroso: un paciente con diagnóstico de cáncer puede padecer dolor por otra causa no asociada con su enfermedad oncológica.


 

Tratamientos para el dolor oncológico

La elección del tratamiento depende del especialista. Esta elección se lleva a cabo de manera individualizada, teniendo en cuenta las características del dolor, como son su intensidad y el momento en el que se encuentra la enfermedad.

Existen varias formas. Una de ellas consiste en eliminar la causa del dolor mediante:

  • Cirugía
  • Quimioterapia
  • Radiación
  • Técnicas de relajación, que permiten reducir la tensión corporal y relajar los músculos.
  • La fisioterapia también es de utilidad. Los masajes pueden aliviar las contracturas, también disminuyen la ansiedad.

Si esto es imposible, los analgésicos generalmente pueden controlar el dolor.

  • Bombas PCA (analgesia controlada por el paciente).
  • bloqueo nervioso
  • neuroestimulación

El dolor suele aumentar la ansiedad y afecta psicológicamente. Este hecho acaba afectando al propio control del dolor, por lo que es necesario dedicar tiempo a mejorar la propia respuesta emocional para así mejorar el control del dolor.
 

Es importante buscar apoyo psicológico, bien directamente con un psicólogo, o bien formando parte de asociaciones o foros de pacientes, que facilitan el contacto con personas que están pasando o han pasado por una experiencia similar.

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