Radioterapia 4D

¿Qué es la radioterapia 4D?

La radioterapia 4D es un tratamiento que se designa para el tratamiento y para la planificación de un tumor, para poder seguir el movimiento del mismo. Para ello el sistema de radioterapia con adquisición de imágenes del paciente, no solo adquiere las imágenes en un instante determinado, sino que adquiere una serie de imágenes de la zona de tratamiento en las distintas posiciones que puede adoptar. Después, estas imágenes en el sistema de planificación pueden representar el movimiento real del paciente.

¿Por qué se realiza?

Principalmente, esta prueba se realiza para lesiones en los pulmones con mucha movilidad y, solamente, cuando el estado del paciente así lo permite.

Habitualmente, se realiza una irradiación del tumor cuando el tumor está en una posición determinada, evitando afectar al resto de tejidos sanos.

¿En qué consiste?

La radioterapia es el uso de los rayos X, o alguna otra partícula de alta potencia, para destruir las células cancerosas. La radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado.

La radioterapia en 4D incorpora las tres dimensiones del cuerpo: la anteroposterior, la craneocaudal y la latera (3D), además de una cuarta consistente en captar el movimiento en torno a los órganos respiratorios.

Preparación para la radioterapia 4D

La radioterapia es más precisa, gracias a la radioterapia 4D, porque la posibilidad de seguir los movimientos de los tumores de pulmón, debidos a la respiración, permiten aplicar la irradiación en el punto concreto, evitando dañar otros órganos.

Asimismo, las aportaciones de la radioterapia 4D son múltiples:

  • Escanear.
  • Planificar.
  • Ajustar el tratamiento el mismo día que el paciente va a recibirlo.
  • Limitar mejor la administración de la irradiación a la masa tumoral.
  • Evitar irradiar los tejidos pulmonares vecinos sanos.
  • El paciente tiene mayores opciones de curarse.
  • Supone un avance más en el camino hacia la medicina personalizada en cáncer.

Cuidados tras la intervención

No obstante, la radioterapia también podría dañar o destruir las células sanas. La destrucción de estas células puede conducir a ciertos efectos secundarios que dependerán de la dosis de la radiación y de la frecuencia con que se realice la terapia.

La radiación de haz externo puede causar cambios en la piel, tales como pérdida del cabello, ardor o enrojecimiento de la piel, adelgazamiento del tejido cutáneo o incluso el desprendimiento de la capa externa de la piel. Otros efectos secundarios dependerán de la parte del cuerpo que reciba la radiación.

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