Obesidad infantil

¿Qué es la obesidad infantil?

La obesidad infantil es un exceso de grasa corporal en los niños. A pesar de que habitualmente se use como sinónimo de sobrepeso no significa lo mismo. Hablaríamos de sobrepeso cuando un niño tiene un peso superior a la media, en comparación con los que tienen su misma estatura y edad. En ambos casos se considera que el peso del niño no es saludable.

Pronóstico de la enfermedad

Durante la etapa infantil es poco probable que se sufran las consecuencias provocadas por la obesidad. Las personas con problemas de obesidad son más propensas a padecer complicaciones en edad adulta.

La obesidad en niños puede conllevar los siguientes riesgos:

Síntomas de la obesidad en niños

Algunos de los síntomas son perceptibles a simple vista, pero otros no. La sintomatología más común es la siguiente:

  • Peso corporal elevado con índices altos de grasa
  • Fatiga diurna y somnolencia que le afecta negativamente en la escuela y en sus rutinas diarias.
  • Problemas de atención.
Actualmente, la obesidad infantil es un problema que afecta a una gran cantidad de países desarrollados en los que la cantidad de niños y adolescentes que sufren sobrepeso está creciendo de forma alarmante.

Pruebas para su detección

Para determinar este problema es necesario un examen médico. El doctor realiza al paciente una exploración física, además de asegurarse de si hay antecedentes familiares de obesidad, conocer sus hábitos a la hora realizar ejercicio y de comer.

Adicionalmente, podría pedir una analítica de sangre para determinar si la obesidad viene provocada por trastornos endocrinos o de tiroides. Se recomienda realizar exámenes de este tipo a niños a partir de los 6 años.

¿Cuáles son las causas de la obesidad infantil?

La principal causa de la obesidad infantil es el ingerir una cantidad de alimentos más elevada de las que requiere un niño de esa edad. Todas las calorías que se consumen innecesariamente quedan almacenadas en los adipocitos para poder usarlas más adelante. Si esto sucede repetidamente acaba provocando obesidad.

Por lo general, los niños no consumen más calorías de las que su cuerpo necesita, pero debido al consumo masivo de ultraprocesados cada vez se dan más casos. Además, los niños suelen ser menos cuidadosos con su dieta, consumiendo golosinas y diferentes productos azucarados. Todos estos alimentos poco saludables son de bajo coste y vienen en envases de gran tamaño, provocando ingerir más cantidad de la recomendada.

¿Se puede prevenir?

En la mayoría de los casos se puede evitar estableciendo desde los primeros años de vida unos hábitos de ejercicio y alimentación. No obstante, cuando la obesidad viene provocada por problemas tiroidales, endocrinos o de otra índole, será más complicada de abordar.

Tratamientos para la obesidad en niños

Para tratar la obesidad en niños lo primero es dar apoyo a su hijo y ayudarle a establecer unos mecanismos que le permitan conseguir un peso saludable. Hay que hacer ahínco en que adquiera el hábito del movimiento, ya que será el factor más determinante para que logre pérdida de peso.

Para cambiar su estilo de vida necesitará el apoyo de su entorno cercano, el cual le animará y le felicitará con cada pequeño resultado que obtenga. Para este cambio físico se deberán tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Aprender a dar porciones estándar a nuestro hijo.
  • Comprar alimentos naturales y saludables.
  • Cocinar menús variados y nutritivos.
  • Controlar lo que come el niño fuera de casa.
  • Ofrecer fruta en diferentes formatos (zumo, cortada a trozos, macedonia, etc.).
  • Consumir galletas y quesos bajos en grasa y calorías.
  • Evitar los refrescos y las bebidas azucaradas.
  • Tomar mucha agua.
  • Intentar que los niños hagan ejercicio moderadamente durante 1 hora diaria.
  • Motivar al niño para que sea más activo mediante juegos y excursiones.
  • Prohibir que esté más de dos horas diarias viendo la televisión o con aparatos electrónicos.

¿Qué especialista lo trata?

Los expertos encargados de diagnosticar y tratar este problema alimentario son los pediatras familiares, aunque también podría ser necesaria la colaboración de un dietista.

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