Amputación

Especialidad de Medicina Física y Rehabilitación

¿Qué son las amputaciones?

La amputación se define como el corte quirúrgico de una extremidad o de parte de la misma parcial si otros procedimientos han fallado o si no son posibles debido al deterioro de la salud del paciente.

En la actualidad, la medicina moderna está tratando de evitar en la medida de lo posible estos tratamientos incapacitantes para los pacientes. Este tratamiento no debe confundirse con la desarticulación en la que solo se extirpan las estructuras musculares y los ligamentos, ni con la amputación congénita, en la que un miembro no se desarrolla debido a una anomalía genética.

¿Por qué se realizan?

La amputación es necesaria en tres tipos de casos muy específicos, a saber:

  1. Cuando es la única opción para extirpar un tumor maligno.
  2. Como consecuencia de un traumatismo grave (por ejemplo, un accidente de tráfico).
  3. Para salvar una extremidad de un tejido por el que ya no circula sangre y que entra en proceso de gangrena. Este último caso en particular se produce por enfermedades como embolia arterial, diabetes mellitus, infecciones frecuentes, enfermedad de Buerger, enfermedad de Raynaud o congelación.

Aunque al menos el 90% de las amputaciones están relacionadas con enfermedades relacionadas con la diabetes y se realizan en los pies o las piernas, el tratamiento también se puede aplicar en los brazos, las manos o los dedos.

Amputación
Las prótesis actuales permiten una vida cada vez más autónoma
 

¿En qué consiste?

El procedimiento de amputación va precedido de un cálculo preciso por parte del especialista del punto más adecuado para realizar el corte. De hecho, es necesario encontrar el punto donde hay mayor circulación sanguínea para facilitar la correcta cicatrización de la zona.

La intervención propiamente dicha, en cambio, consta de varias fases: en primer lugar, se debe medir y bloquear el flujo sanguíneo en la extremidad para evitar hemorragias. Luego se divide el tejido muscular para permitir cortar el hueso con una sierra oscilante. Finalmente, los cirujanos suturarán las estructuras restantes.

El problema más común de la amputación es el desarrollo de una infección incurable que obliga a repetir la operación en un punto más alto de la extremidad, agravando aún más la situación del paciente.

A pesar del trauma de la pérdida de la extremidad, ahora hay prótesis específicas que permiten a las personas con amputaciones no quedar discapacitadas y poder seguir caminando.

Preparación para las amputaciones

Debe tenerse en cuenta que la amputación no es una opción en pacientes con infecciones, problemas cardíacos, diabetes mellitus avanzada o coagulación sanguínea reducida, por lo que deben realizarse todas las pruebas apropiadas para excluir su presencia.

Recuperación postoperatoria

Después de la amputación, el especialista cirujano prescribe medicamentos basados en analgésicos y antibióticos para prevenir la aparición de una posible infección. La rehabilitación también debe comenzar en un plazo de dos días para garantizar un movimiento adecuado del muñón y de la prótesis. La estancia hospitalaria varía en función del lugar de la amputación y, en los casos más graves, cuando el corte se realiza por encima de las rodillas, se puede prolongar hasta unas semanas.

Todo el proceso de rehabilitación no es fácil ni física ni psicológicamente, por lo que los pacientes a menudo también necesitan la ayuda de un psicólogo o de grupos de ayuda a lo largo de su camino. Tampoco es infrecuente que los pacientes padezcan el llamado síndrome de la extremidad «fantasma» o, por el contrario, que todavía perciban la parte amputada o incluso dolor en ella.

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