Alergia al polen

Dra. María Teresa Audicana Berasategui -

Publicado el: 19/10/2015

Índice:

  1. ¿Qué es la alergia al polen?
  2. Síntomas de la alergia al polen
  3. Pronóstico de la alergia al polen
  4. ¿Cuáles son las causas?
  5. ¿Cómo se diagnostica la alergia al polen?
  6. ¿Se puede prevenir?
  7. ¿Cómo es el tratamiento de la alergia al polen?
     

¿Qué es la alergia al polen?

El polen son unos granos minúsculos que suelen estar presentes en las flores y plantas y contienen las células espermáticas que permiten la reproducción de las flores. El polen se ve como un polvo amarillo cuando se encuentra dentro de la flor, pero una vez en el aire se dispersa y es invisible.

La alergia al polen se da cuando el organismo detecta esta sustancia como un agente nocivo o alérgeno, y el sistema inmunitario reacciona ante él segregando una serie de sustancias como la histamina, que provoca los molestos síntomas de la alergia. Esta alergia presenta picos estacionales, ya que la presencia del polen en el aire es mucho mayor en primavera.

 

Síntomas de la alergia al polen

Un alérgico al polen puede presentar uno o varios síntomas. Los más comunes son los siguientes:

  • Picor en los ojos, hinchazón, enrojecimiento de los párpados y lagrimeo.
  • Estornudos.
  • Rinitis alérgica: congestión y goteo nasal.
  • Cansancio y fatiga intensa.
  • Problemas para dormir.
  • Cefaleas y migrañas.
  • Asma bronquial: este síntoma sucede en un 40% de los casos de alergia al polen. Suele afectar a los pulmones y generar dificultades para respirar.

 

Pronóstico de la alergia al polen

En la mayoría de los casos suele ser una alergia con consecuencias leves, es decir, solo genera molestias en la nariz y a veces en los ojos. En general, los síntomas son los de una rinoconjuntivitis, caracterizada por el goteo nasal, congestión nasal, estornudos, enrojecimiento del ojo, molestias con la luz y lagrimeo intenso.

Sin embargo, a algunas personas les provoca cuadros más graves, afectando a los ojos y al sistema respiratorio. En algunos pacientes la alergia al polen puede provocar asma bronquial, dificultando la respiración.
 

Causas de la alergia al polen

La causa principal de la alergia es la exposición del organismo al alérgeno, que en este caso es el polen. De todas las flores, el que más alergias provoca es el de las gramíneas, ya que su proceso de polinización es muy largo y son flores que se encuentran muy extendidas por todo el territorio.

La causa concreta de la reacción ante un alérgeno se desconoce y puede aparecer en cualquier momento de la vida. Además, en muchos casos existe un componente genético.
 

¿Cómo se diagnostica la alergia al polen?

El diagnóstico de cualquier tipo de alergia suele ser complejo. Sin embargo, en el caso de la alergia al polen, generalmente es suficiente con evaluar la historia clínica de la persona.
Algunas de las pruebas que se suelen realizar para comprobar una sospecha de alergia al polen son pruebas cutáneas, durante las cuales se recrean en la piel los alérgenos y se observa la reacción. Además, se puede hacer un análisis de sangre, con la que se puede determinar la cantidad de anticuerpos.
 

¿La alergia al polen se puede prevenir?

En general no se puede prevenir la aparición de una alergia, pero si sus síntomas si evitamos en la medida de lo posible la exposición al alérgeno. 

En este caso, para evitar la exposición al polen, se pueden tomar las siguientes medidas: evitar las estancias en el campo y ducharse o cambiarse de ropa tras haber estado al aire libre. También es importante mantener una higiene adecuada y constante en las manos y en la cara, limpiar el hogar con frecuencia, mantener las ventanas cerradas y el ambiente húmedo y proteger los ojos con gafas de sol. 

Los síntomas principales son el picor
en los ojos y los estornudos

Tratamiento de la alergia al polen

El tratamiento para la alergia al polen deberá ser prescrito por un especialista alergólogo, y normalmente consistirá en medicamentos antihistamínicos y descongestionantes para evitar la respuesta alérgica del sistema inmunitario y reducir así los síntomas.

Por otro lado, en algunos casos severos, puede ser necesario el tratamiento mediante inyecciones o inmunoterapia.

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