Síndrome de piernas inquietas

 

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

El Síndrome de Piernas Inquietas o enfermedad de Willis-Ekbom, conocido por sus siglas SPI-EWE, es un problema del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Consiste en una necesidad irrefrenable de mover las piernas, con frecuencia acompañada de sensaciones desagradables internas en las mismas, en ciertas situaciones de reposo

Afecta a unos cuatro millones de personas en España, en alrededor de un millón con intensidad y frecuencia suficientes para necesitar tratamiento específico. Es el doble de frecuente en mujeres y puede aparecer a cualquier edad, incluida la infancia, lo más frecuente es su aparición entre los 27 y 40 años.
 

El síndrome de las piernas inquietas afecta dos veces más a las mujeres
 

¿Qué síntomas presenta?

Las sensaciones desagradables son muy variadas, referidas como hormigueo, desazón-presión interna, inquietud interna mal definida, burbujeo, etc.

Los síntomas aparecen en reposo, sentado y/o tumbado, en general por la tarde-avanzada noche, y se alivian al mover las piernas y andar. Pueden aparecer también movimientos periódicos de piernas durante el sueño y a veces despiertos en reposo, que son sacudidas breves e involuntarias de la pierna con un ritmo especial (pueden aparecer en otras enfermedades también).

La principal consecuencia es la mala calidad de sueño secundaria, que provoca cansancio físico, ansiedad, depresión, falta de concentración y rendimiento y predispone a obesidad, diabetes, hipertensión arterial y problemas cardiovasculares.

Causas del síndrome de piernas inquietas o por qué se produce

Sobre una base claramente genética, con varios genes implicados ya conocidos, se cree que la causa es una falta de disponibilidad de hierro a nivel del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) por alteración del mecanismo de su transporte de la sangre al mismo, que provoca una alteración del funcionamiento de neurotransmisores cerebrales, que provoca los síntomas.

Si la carga genética es alta, aparece la enfermedad a edades más tempranas y sin desencadenantes, pudiendo ser familiar. Si la carga genética es menos alta, aparece a edades más tardías y puede haber desencadenantes (20% de los casos). Los desencadenantes con más evidencia científica son:
 

  • Hierro bajo en sangre
     
  • Insuficiencia renal crónica avanzada
     
  • Embarazo
     
  • Enfermedad celíaca y problemas de malabsorción intestinal
     
  • Quizás ciertos problemas neurológicos que afectan a médula espinal
     
  • Algunos medicamentos

¿En qué consiste el tratamiento?

En los casos moderados-severos, el tratamiento es con medicamentos específicos para aliviar los síntomas de la enfermedad, generalmente a largo plazo, ya que no es un tratamiento curativo.

Determinados cambios en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar las molestias en todos los casos, y en los casos leves o esporádicos a veces sin otras medidas, como por ejemplo:
 

  • Horarios de sueño adecuados y estables
     
  • Ejercicio físico moderado a media tarde
     
  • Baños fríos sobre todo, a veces calientes, y masajes en las piernas a la hora de aparición de síntomas
     
  • Técnicas de relajación y actividades que distraigan la atención en momentos de más molestias
     
  • Evitar alcohol, cafeína y tabaco
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