Síndrome de piernas inquietas, una enfermedad frecuente y poco conocida

Escrito por: Dr. Oscar Larrosa Gonzalo
Publicado:
Editado por: Patricia Fernández Ramos

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom (EWE) es un trastorno del movimiento muy ligado, pero no solo, al periodo del sueño, aparece durante los periodos de reposo avanzado el día (tiene un ritmo circadiano preferentemente nocturno) y que provoca insomnio secundario a las molestias, con frecuencia severo.

 

El Síndrome de Piernas Inquietas (EWE) es una enfermedad muy frecuente, afecta en mayor o menor medida a un 10 -15% de la población occidental, y alrededor de un 3-5% de la misma tiene molestias de intensidad suficiente como para necesitar tratamiento. En estos últimos casos, provoca una profunda alteración de la calidad de vida y del rendimiento diario y, con el tiempo, de la salud, al predisponer a alteraciones cardiovasculares y metabólicasEs más frecuente en mujeres, en una proporción de 2 a 1 respecto a hombres. Puede aparecer a cualquier edad, siendo lo más frecuente entre los 25 y los 40 años.

 

 A pesar de ello, el Síndrome de Piernas Inquietas-EWE es aún poco conocido, infradiagnosticado y con frecuencia minusvalorado en las consultas, incluso en las especializadas, y a menudo mal manejado a nivel de tratamiento.

 

Síntomas del Síndrome de Piernas Inquietas

Consiste en una necesidad imperiosa, irresistible, de mover las piernas, que aparece solo en reposo, sentado y/o tumbado, en general o sobre todo por la tarde avanzada-noche, que se alivia con el movimiento de las mismas mientras dure el mismo (patalear, estirarlas-encogerlas, frotar una pierna contra la otra, andar…), suelen reaparecer de nuevo con el reposo, y provoca insomnio de conciliación y/o de mantenimiento si los síntomas son intensos.

 

En general, aunque no siempre, la necesidad de movimiento se acompaña de molestias sensitivas internas en las piernas, desagradables, a veces mal definidas, de difícil descripción. Con frecuencia aparecen también movimientos periódicos de piernas, durante la vigilia en reposo (lo nota el afectado) y/o durante el sueño (lo nota sobre todo la pareja o familiares), que consisten en sacudidas breves involuntarias de las piernas, con un ritmo periódico definido. En ocasiones, menos frecuente, en el Síndrome de Piernas Inquietas-EWE se pueden afectar además los brazos y/o otras partes del cuerpo.

 

Las molestias pueden aparecer también en reposo prolongado por la tarde, en momentos de descanso, viajes largos, en cines o teatros, reuniones, cenas…, con la consiguiente alteración de la calidad de vida, del ocio y de relaciones sociales y laborales. Es más frecuente de lo habitual en los afectados la necesidad de levantarse de la cama y comer por la noche, que puede provocar aumentos de peso.

Síndrome de piernas inquietas | Top Doctors
Los síntomas se acusan especialmente por la noche, provocando insomnio severo y mermando la calidad de vida del paciente
 

 

Causas del Síndrome de Piernas Inquietas

Sobre una base de predisposición genética, se considera que el problema reside en una baja disponibilidad de hierro a nivel del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), por alteración de su mecanismo de transporte al mismo; lo anterior provoca una alteración en la función de varios neurotransmisores, como son la dopamina, el glutamato y la adenosina, que provoca los síntomas.

 

Clásicamente se ha dividido el Síndrome de Piernas Inquietas-EWE en primario, lo más frecuente, con fuerte carga genética y de inicio más temprano; y secundario, asociado a otros procesos que podrían desencadenarlo, de aparición más tardía. Últimamente se piensa que esta división estricta puede no ser del todo apropiada; si la carga genética es muy alta, la enfermedad aparece antes y sin desencadenantes; cuanto menor sea la carga genética, su aparición puede ser más tardía y los desencadenantes asociados pueden ser más evidentes.

 

Se han descrito una gran cantidad de procesos asociados a casos más o menos “secundarios”. Los que tienen una evidencia científica más sólida son la ferropenia (déficit de hierro en sangre) y la insuficiencia renal avanzada. Con menos evidencia pero también frecuentes, están el embarazo y ciertos medicamentos que, si se toman, pueden empeorar o provocar síntomas en predispuestos, algunos de ellos de uso muy frecuente, siendo este hecho muy poco conocido en general en las consultas.

 

Síndrome de Piernas Inquietas en niños

Puede aparecer a cualquier edad, incluyendo niños de muy corta edad. En la edad pediátrica, la privación de sueño secundaria provoca trastornos de comportamiento y problemas de rendimiento escolar.

 

Los niños se vuelven dispersos, muy movidos y a veces irritables, es la manera de “quejarse“ de su organismo, siendo etiquetados con frecuencia de trastorno por déficit de atención e hiperactividad primario en vez de un síntoma de mala calidad de sueño (por otra parte, a veces pueden tener ambas cosas, no es del todo infrecuente). En niños de poca edad, los síntomas los describen en general los familiares y pueden ser un poco atípicos respecto a los adultos.

 

Síndrome de piernas inquietas, tratamiento

Es una enfermedad compleja si existen otros problemas de salud y/o tratamientos añadidos. Y , de cara al afectado, lo único que no se debería hacer nunca es no hacer nada, aguantarse, aunque los síntomas aún no sean muy molestos, ya que si el proceso es moderado-intenso destroza la calidad de vida y la salud. Pero casi peor que no hacer nada en esta enfermedad es hacer lo incorrecto, por lo que es importante ponerse en manos de un profesional experto en la enfermedad, especialmente pensando en el largo plazo.

 

Si la frecuencia e intensidad de los síntomas lo requiere, el tratamiento es medicamentoso, y es crónico, a largo plazo (es sintomático, no curativo). Los fármacos son específicos para esta enfermedad, no sirve usar de forma genérica pastillas para dormir, antidepresivos , sedantes o relajantes musculares, que incluso a veces empeoran el proceso. Existen tres familias de fármacos útiles: agonistas dopaminérgicos, moduladores alfa 2 delta y, en ocasiones y no de continuo, algunos opiáceos (se están investigando alguna otra familia de medicamentos , con buenas perspectivas iniciales). Es fundamental la edad y circunstancias del paciente para elegir que fármaco se utiliza de entrada y como se hace, ya que las dosis excesivas y/o con horarios inadecuados de algunas familias de fármacos pueden empeorar la enfermedad a medio- largo plazo.

 

También es importante controlar periódicamente ciertos parámetros de laboratorio, especialmente, pero no solo, el valor de ferritina en sangre, que si están alterados pueden empeorar los síntomas, existiendo beneficio si se normalizan (más acusado el beneficio en niños, puede retrasar bastante la toma de fármacos). En algunos casos de difícil control, seleccionados, recientemente se usa el aporte de hierro intravenoso a dosis altas, consiguiéndose en ocasiones remisión de los síntomas a medio-largo plazo. Medidas específicas de higiene de sueño y de ritmo de vida son útiles como ayuda siempre, pero por sí solas no son suficientes nunca en casos moderados-intensos .

Por Dr. Oscar Larrosa Gonzalo
Neurofisiología Clínica

El Dr. Oscar Larrosa es especialista en Neurofisiología Clínica por el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid y cuenta con una amplia experiencia en la Medicina del Sueño en adultos y edad pediátrica por encima de los 3 años, tanto a nivel clínico como instrumental. También en otros campos ligados a la Neurofisología Clínica. Ha participado en diferentes trabajos de investigación nacional e internacional en el campo de la Medicina del Sueño y ha colaborado en diversos cursos nacionales sobre patología del sueño. El Dr. Larrosa es miembro de sociedades científicas relacionadas con la Medicina del Sueño y la Neurofisiología Clínica en España, siendo en la actualidad uno de los coordinadores del grupo de trastornos del movimiento de la Sociedad Española del Sueño y miembro del grupo de trabajo pediátrico de dicha sociedad.

A nivel clínico, el Dr. Oscar Larrosa  pone especial énfasis en la valoración cuidadosa, exahustiva e individualizada del problema existente y de  las  posibles repercusiones en o de situaciones personales concretas y otros problemas de salud sobreañadidos. Para dedicar el tiempo necesario a ello, las consultas clínicas son solo privadas. A nivel instrumental y de pruebas, el Dr. Larrosa es experto en pruebas polisomnograficas (estudios de sueño nocturno y otras) tanto convencionales como complejas para problemas concretos (movimientos anormales, epilepsia nocturna, problemas mixtos...), que se pueden realizar de forma estrictamente privada o, en alguno de los centros, por sociedades concertadas con el mismo. 

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