Faloplastia

¿Qué es la faloplastia?

La faloplastia es una técnica quirúrgica que permite la reconstrucción de un falo (pene u órgano genital masculino) a partir de otras estructuras. Para conseguirlo se utiliza tejido de otras zonas del cuerpo, como la piel o la grasa del antebrazo, así como el tejido del muslo o del abdomen. Se trata de un procedimiento quirúrgico habitual para realizar el cambio de sexo de mujer a hombre

A través de este tratamiento, se pueden conseguir unos genitales acordes al hombre, para alcanzar una sexualidad con la que sentirse cómodo y poner fin al sentimiento de discordancia con la imagen corporal. Además, el objetivo de la cirugía es obtener también un pene que sea funcional miccionalmente y tenga sensibilidad táctil y erógena.

¿Por qué se realiza?

Este tipo de cirugía se suele realizar en transexuales masculinos para poder asignar un sexo masculino, pero no se trata de una cirugía exclusiva de transexuales. También se realiza en hombres que han sufrido un cáncer de pene, así como traumatismos o los que han sufrido accidentes de tráfico y se han visto sometidos a una amputación del pene. Estos casos se pueden beneficiar de esta intervención.

En este sentido, hay básicamente dos perfiles que se someten a este tipo de cirugía. El más habitual es el hombre nacido con cuerpo de mujer que quiere acabar su proceso reconstruyendo sus genitales con un pene. El otro perfil es cualquier hombre que ha sufrido una amputación como consecuencia de un cáncer o un accidente, un caso mucho menos frecuente. También existen los casos de hombres que han nacido con un micropene, motivo que les lleva a requerir una faloplastia.

¿En qué consiste?

Esta cirugía consta de dos fases: en la primera se procede a generar un pene funcional miccionalmente y, en la segunda, se incorpora una prótesis para conseguir la erección.

En la primera cirugía se emplea el tejido de la zona del antebrazo o del muslo para conformar una estructura tubular y crear así una uretra interna y la estructura del pene. El éxito de esta primera fase determina la aparición de sensibilidad táctil y erógena pasados unos meses. En esta intervención también se procede a resecar la vagina y también se puede realizar una exéresis de útero y ovarios. En la segunda cirugía, se coloca la prótesis testicular.

Preparación para la faloplastia

Antes de someterse a la intervención quirúrgica, el paciente debe reunirse con el cirujano, que será el encargado de proporcionarle la información acerca del procedimiento (anestesia, pautas previas a la cirugía, los controles, los resultados que se podrán obtener...). 

Además, el cirujano evaluará la salud del paciente mediante una serie de pruebas:

  • Una revisión de la historia clínica.
  • Una exploración física.
  • Una revisión de las vacunas.
  • Identificación de problemas con el alcohol, el tabaco y las drogas.
  • Identificación de posibles enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Cuidados tras la intervención

Tras la intervención, el paciente estará temporalmente inmovilizado, facilitando así la sutura y la cicatrización de la zona del pene. Después podrá empezar a moverse pero tendrá que utilizar una sonda durante tres semanas.

Además, deberá seguir una serie de cuidados postoperatorios, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Guardar reposo: es importante tener cuidado con ciertas actividades para conseguir una recuperación lo más rápida posible.
  • Cuidar la higiene de la zona: durante las primeras semanas, el paciente no podrá mantener relaciones sexuales. Además, es importante que siga los consejos de higiene que le indique el cirujano.
  • Realizar los seguimientos con el especialista: es importante acudir a la consulta del cirujano para realizar los controles correspondientes.

Alternativas a este tratamiento (otros tratamientos más avanzados)

Como alternativa a la faloplastia se encuentra la metoidioplastia o cirugía de masculinización, que es una técnica quirúrgica variante a la faloplastia para aquellos pacientes que buscan una cirugía sencilla. En este caso, la cirugía se realiza solamente en una fase. Sin embargo, no permite la penetración, de manera que es una alternativa para aquellos pacientes que no quieren mantener la actividad sexual.

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