Rectosigmoidoscopia

Especialidad de Aparato digestivo

¿Qué es la rectosigmoidoscopia?

La rectosigmoidoscopia es una exploración médica durante la cual se inspeccionan las paredes de la parte final del colon, el recto y el sigmoide, en busca de posibles crecimientos anormales, llamados pólipos o tumores en las primeras fases. La prueba es particularmente útil porque es capaz de detectar y extirpar al mismo tiempo los pólipos que luego evolucionarán en tumores. Se estima que la encuesta puede reducir la incidencia del cáncer de intestino grueso hasta en un 45%.

¿Por qué se realiza?

Los trastornos que requieren la exploración médica de la rectosigmoidoscopia incluyen diarrea continua con posible pérdida de sangre o moco, irregularidades o cambios en los hábitos intestinales, dolor abdominal recurrente y sospecha de anemia crónica.

La preparación para el procedimiento es bastante sencilla

¿En qué consiste?

La rectosigmoidoscopia se realiza introduciendo desde el ano una sonda delgada (de aproximadamente 1 cm de diámetro) equipada con una luz y una cámara. Gracias a la sonda, el gastroenterólogo puede examinar con precisión los tejidos internos del intestino, detectar y extirpar los pólipos y realizar biopsias, es decir, tomar muestras, para su posterior análisis (histologías).

Preparación para la rectosigmoidoscopia

La preparación para el procedimiento es bastante sencilla, nada dolorosa, pero resulta fundamental. De hecho, es necesario realizar una limpieza completa del colon para que el médico pueda detectar posibles pólipos o lesiones. Para ello, se toma un laxante entre la noche anterior a la prueba y seis horas antes de que esta se lleve a cabo. Las sopas ligeras y el agua, por otra parte, no ponen en peligro el éxito de la exploración.

¿Qué se siente durante la prueba?

En general, la rectosigmoidoscopia se realiza sin anestesia, ya que solo produce algunas molestias. En algunos casos puede causar dolor debido a conformaciones anatómicas especiales como un intestino muy largo, cicatrices de cirugías previas o hernias inguinales. En cualquier caso, el médico puede administrar medicamentos para aliviar este dolor. La exploración dura unos 10 minutos y una vez terminada, el paciente puede volver a casa sin ningún problema. Pueden producirse efectos secundarios como hinchazón leve, aerofagia o calambres abdominales, pero tienden a desaparecer naturalmente en un par de horas. En la actualidad, la rectosigmoidoscopia se considera una prueba rutinaria y no peligrosa. Solo en casos raros (menos del 1%) pueden producirse complicaciones como sangrado o perforación del intestino por la sonda. Según algunos estudios, también puede favorecer el desarrollo de apendicitis en personas con predisposición alérgica a medicamentos específicos.

¿Qué significan los resultados anómalos?

Al final del proceso, el especialista ya podrá dar una respuesta. Si no se ha encontrado nada sospechoso, el paciente no tendrá que repetir la prueba. En presencia de pólipos, por el contrario, bien ya habrán sido extirpados durante la exploración o bien se realizará una prueba histológica de una muestra previamente recogida. Al cabo de un par de semanas los informes estarán listos y si es necesario, se recomendará una colonoscopia. Finalmente, en caso de tumor, el paciente será derivado inmediatamente a una consulta quirúrgica.

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