Púrpura

¿Qué es la púrpura?

La púrpura se manifiesta en forma de manchas de color violáceo en la piel y en las membranas mucosas, incluso alrededor de la boca. Son producidas por hemorragias en la piel. Algunas de ellas tienen el tamaño de un alfiler (petequias), pero otras tienen un tamaño superior, de hasta 2 y 3 cm de diámetro (equimosis).

 

Aunque las manchas no suelen ser graves, sí pueden acompañarse de síntomas causados por enfermedades que sí lo son. De ahí que sea conveniente acudir al médico.

 

Pronóstico de la enfermedad

Generalmente, la púrpura se cura sola pasadas unas semanas desde su aparición, de manera que suele tener buen pronóstico. Sin embargo, en algunos casos, se convierte en una enfermedad crónica cuando no desaparece pasados los seis meses.

 

Síntomas de la púrpura

Entre los síntomas más destacados que pueden indicar un caso de púrpura, se encuentran los siguientes:

  • Manchas o parches de color rojizo o púrpura en la piel.
  • Manchas rojas esparcidas por todo el cuerpo.
  • Sangrado por la nariz.
  • Sangrado por los intestinos.
  • Sangrado por las encías.
  • Sangrado del tracto urinario.
  • Dolor en el lugar de las manchas.
  • Fiebre.

 

Sin embargo, en la mayoría de los casos, solamente aparecen pequeñas manchas o puntos rojos en la piel que no requieren tratamiento.

 

 

Para diagnosticar esta enfermedad

Las pruebas que se realizan para diagnosticar la púrpura consisten en un análisis de sangre para determinar el número de plaquetas.

 

¿Cuáles son las causas de la púrpura?

Las causas de la púrpura son diversas y definen los distintos tipos existentes. Básicamente puede relacionarse con tres tipos de causas:

  • Fragilidad vascular: La causa está en una agresión física, infecciosa o inmunológica. De hecho, algunos traumatismos mínimos pueden producirla: calcetines demasiado prietos en los tobillos (de los niños, sobre todo), marcas de la goma empleada en analíticas, esfuerzos que acompañan a la tos o los vómitos… Aunque la fragilidad de los vasos es poco importante, puede deberse a una enfermedad peor si el paciente también tiene fiebre.
  • Problemas plaquetarios: Tienen su causa en una alteración del funcionamiento de las plaquetas (las células sanguíneas que permiten la coagulación) o por la insuficiencia de éstas en la sangre. Puede verse favorecido por tomar determinados medicamentos, como el ácido acetilsalicílico.
  • Manifestación de vasculitis: Es una inflamación de los vasos sanguíneos que suele estar asociada a otros tipos de hemorragias.  

 

Asimismo, también puede deberse a:

  • Amiloidosis
  • Trastornos de la coagulación
  • Citomegalovirus congénito
  • Síndrome de rubéola congénita
  • Fármacos que afectan a las plaquetas
  • Hemagioma
  • Cambios de presión que ocurren durante un parto vaginal
  • Escorbuto o deficiencia de vitamina C
  • Uso de esteroides
  • Algunas infecciones
  • Lesiones

 

¿Se puede prevenir?

La púrpura no puede prevenirse porque se trata de un trastorno sanguíneo relacionado con los componentes de la sangre, sobre todo de las plaquetas.

 

Tratamientos para la púrpura

La púrpura se cura sola en un periodo de algunas semanas. Es necesario hacer reposo cuando se sufre dolor en articulaciones, sobre todo en los niños. En estos casos a veces es necesario tomar algún analgésico suave. En caso de que se hinchen las articulaciones, se irá progresivamente y no dejará secuelas.

 

¿Qué especialista lo trata?

El médico experto encargado del tratamiento de la púrpura es el especialista en Hematología.

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