Implantes faciales

Especialidad de Cirugía Oral y Maxilofacial

¿Qué son los implantes faciales?

Los implantes faciales son prótesis o piezas sólidas y con volumen que se utilizan para modificar el tamaño de distintas áreas del rostro y así armonizar los rasgos. Los más frecuentes son los implantes faciales de mentón, pómulos, labios, mandíbula, frente y el surco sobre el labio superior.

Existen muchos tipos de implantes disponibles de distintos materiales, desde la cera o el marfil hasta los materiales plásticos. Normalmente se implantan bajo anestesia general, aunque en función del caso puede emplearse solamente anestesia local o combinada con sedación.

¿Por qué se realizan?

Los implantes faciales se utilizan en Cirugía Oral y Maxilofacial y en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora tanto para mejorar la proporción y armonía del rostro como para corregir desfiguraciones y malformaciones congénitas, o para rehabilitar o reemplazar estructuras y partes de la cara desfiguradas por traumatismos, lesiones o accidentes.

Concretamente, los implantes craneofaciales utilizados en la cirugía maxilofacial y reconstructiva se insertan en la zona requerida para aplicaciones como: enderezar la estructura o línea de la mandíbula, que puede conllevar también problemas de masticación; mejorar el anclaje de los huesos, por ejemplo para adelantar el mentón o los pómulos; proporcionar más armonía a la zona de las mejillas; reemplazar una parte de la cara desfigurada, etc. Dependiendo del objetivo que se quiera alcanzar con los implantes faciales y de la complejidad del caso, puede ser necesaria la combinación de implantes y prótesis para reconstruir la zona afectada.

En menor medida, pueden utilizarse estos implantes también para disimular arrugas, cicatrices de acné y demás imperfecciones de la piel.

Implantes faciales - Top Doctors
Los implantes faciales se suelen emplear para compensar el volumen de algunas zonas del rostro y así armonizar los rasgos
 

¿En qué consisten?

La intervención quirúrgica de implantes faciales debe realizarse en un hospital o clínica especializada, bajo anestesia general normalmente.

El procedimiento quirúrgico varía en función de la zona a tratar: por ejemplo para los implantes de mentón y mandíbula, el especialista cirujano realiza una incisión bucal o por debajo del mentón para introducir los implantes, así como se realiza la incisión a nivel debajo de las mejillas para el implante de pómulos.

Es una cirugía ambulatoria de 1 hora de duración aproximadamente, que permite al paciente al paciente ser dado de alta y volver a casa a las pocas horas. 

Preparación para los implantes faciales

Se trata de una cirugía ambulatoria pero al realizarse con anestesia general, el paciente deberá seguir las indicaciones pertinentes del especialista sobre acudir en ayunas o qué comidas y bebidas puede realizar. También deberá informar si fuma y si tiene problemas dentales o de encías, ya que pueden suponer algún riesgo para la operación.

Es importante que el paciente cuente con un acompañante para la vuelta a casa tras la intervención.

Cuidados tras la intervención

Tras la operación de implantes faciales es habitual que aparezcan hematomas e hinchazón en la zona tratada, los cuales desaparecen tras varias semanas. Aunque el paciente puede volver a casa a las pocas horas de la intervención y reincorporarse a su jornada laboral tras una semana, la hinchazón desaparece totalmente hacia el cuarto o sexto mes, mostrando el resultado definitivo.

Después de la cirugía no se debe beber alcohol, y se administrarán anitbióticos para prevenir la infección. Se recomienda evitar los deportes de contacto o las actividades de riesgo de golpes las primeras semanas.

Alternativas a este tratamiento

El mayor avance en los implantes faciales ha sido el material del que son realizados. Así, empezaron siendo de cera o marfil, pasaron a realizarse también con materiales plásticos y actualmente, existen los implantes faciales con materiales biocompatibles como derivados del colágeno y del ácido hialurónico.

Estos implantes son reabsorbibles y por tanto, el resultado no es permanente, si no que tras 12 a 18 meses aproximadamente, el organismo lo reabsorbe y desaparece. Es una alternativa para quienes quieran mejorar la armonía de su rostro pero no quieren que el implante sea permanente, ya que la forma de la cara y la piel también varía con el avance de la edad.

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