Acupuntura

¿Qué es la acupuntura?

La Acupuntura es una tecnología sanitaria médica desarrollada hace miles de años dentro de las bases teóricas de la Medicina Tradicional China y actualizada hoy en día gracias al avance científico occidental, de la medicina basada en la evidencia.

Hoy en día la investigación científica ha ido desentramando los viejos conceptos de trayectos y meridianos energéticos, aportando las bases de los mecanismos fisiológicos de la Acupuntura, permitiendo elaborar un mapa de acciones que explican los beneficios obtenidos en la práctica clínica. La Acupuntura obtiene efectos terapéuticos tanto a nivel local como sistémico, en patologías dolorosas como no dolorosas. Estos efectos se basan en la neuromodulación ejercida a través de las señales transmitidas por el sistema nervioso y de los mediadores bioquímicos intercelulares del sistema conectivo.

 

¿Por qué se realiza?

Actualmente se continúan realizando trabajos de investigación sobre los mecanismos biológicos de actuación de la Acupuntura en el organismo humano: analgésico, anti-inflamatorio, ansiolítico y antidepresivo. Además del estudio sobre todo de su eficacia y efectividad en numerosas enfermedades y problemas de salud, el fin es conseguir su integración en la Medicina convencional como un procedimiento técnico médico complementario.

En los cuadros agudos el tratamiento con Acupuntura produce un rápido efecto, pero las enfermedades tratadas habitualmente son crónicas, por lo que se suelen requerir más ciclos de tratamiento, que incluyen de cinco a diez sesiones cada uno, realizadas una o más veces a la semana, según la severidad y cronicidad del problema de salud.

La Acupuntura es un tratamiento complementario muy útil para muchos problemas de salud. Por citar los más frecuentes avalados por la OMS:

¿En qué consiste la Acupuntura?

La palabra Acupuntura proviene del latín “acus”, que significa aguja, y “puntura”, que significa punzada. Su acción se basa en la inserción de finas agujas en puntos específicos del cuerpo humano. Estos puntos tienen localizaciones concretas neuroanatómicas que les confieren unos efectos neurobiológicos concretos. Las agujas son habitualmente tan finas como un hilo y su longitud depende de la zona que vaya a ser punturada y del efecto que se busque. Suelen fabricarse de acero inoxidable y son sólidas. Siempre se emplean agujas estériles de un solo uso.

Preparación para la Acupuntura

Durante la primera consulta, el acupuntor sanitario intenta determinar la patología que presenta el paciente a través de un meticuloso cuestionario de anamnesis, la observación y la exploración. Es muy importante comprender los síntomas que presenta el paciente, así como sus antecedentes personales y familiares, su forma de vida, el tipo de dieta, el patrón de sueño, su estado emocional o mental. Son preguntas que puede parecer que no guarden relación con el motivo de la enfermedad pero son muy importantes para el diagnóstico, y es preciso responderlas con toda la precisión posible.

La exploración física y la valoración de pruebas de imagen complementarias también son necesarias. Una vez identificado el/los patrones patológicos que afectan al paciente se determina el principio terapéutico, se seleccionan los puntos apropiados y el método de tratamiento.

Cuidados tras la intervención

Ninguno en particular. La Acupuntura es segura en manos expertas cualificadas. Los conocimientos del profesional que ejerce la Acupuntura posibilitan realizar la técnica de forma segura y poder colaborar con otros especialistas médicos en las decisiones terapéuticas. La Acupuntura tiene una visión multidisciplinar y es complementaria de otros procedimientos médicos y quirúrgicos.

Información elaborada y proporcionada por el Dr. Juan Muñoz Ortego, especialista en Acupuntura y en Reumatología.

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