Terapia psicológica para la Obesidad

Escrito por: Mª José Moreno Magaña
Publicado: | Actualizado: 25/04/2018
Editado por: Top Doctors®

La obesidad se produce cuando existe un  exceso del tejido adiposo lo que se traduce en un aumento del tejido corporal. Generalmente se considera que una persona es obesa cuando excede el 20% de su peso ideal, en función de su talla, complexión, sexo y edad.

Un problema social

Vivimos en una sociedad en la que hay una sobrevaloración positiva de la delgadez y en la que el sobrepeso es rechazado. Ser obeso constituye en nuestros días un estigma social. La presión social contra la obesidad es tan clara que todos conocemos gente que se queja de su gordura (real o ficticia) o que está haciendo dieta. También sabemos que el comentario “estás más gorda” es uno de los peores insultos que podemos oír.

Además existe un rechazo generalizado en la sociedad hacia la obesidad porque está   considerada como la consecuencia de un vicio y se supone que el obeso lo es porque quiere, porque come sin control y con glotonería. Se piensa que las personas con sobrepeso son débiles e incapaces de cuidar de sí mismas.

Esta presión es aún más fuerte en el caso de las mujeres a las que desde los medios y su entorno se les exige estar delgadas y ser atractivas. Esta atención constante sobre el volumen del cuerpo afecta a las relaciones personales y afectivas y, evidentemente, también tiene consecuencias sobre su autoestima. 

Durante la infancia, muchos padres no son conscientes de cómo afectan sus comentarios sobre el cuerpo de sus hijos, aunque se trate de bromas. Habitualmente, los niños que escuchan estos comentarios empeoran su autoestima y,  con relativa frecuencia, el recuerdo humillante de este tipo de comentarios puede poner en marcha un trastorno de anorexia.

Tratamiento multidisciplinar de la obesidad

Las personas con sobrepeso tienen más riesgo que las personas delgadas de sufrir trastornos psicológicos ya que desarrollan un autoconcepto negativo y su autoestima es muy baja. Aunque muy poco considerados, los aspectos psicológicos y familiares juegan un papel decisivo en la producción y mantenimiento de la obesidad, y por tanto deben ser tratados.

Tanto en estos casos, como en el de las personas que están siguiendo una dieta, lo más adecuado es recurrir a un tratamiento psicológico.  Por un lado, el psicólogo ayuda a fomentar las habilidades necesarias para poder realizar la dieta (autocontrol, hábitos de vida adecuados, asertividad, cómo prevenir recaídas…) y, esto es muy importante, para no recuperar el peso perdido.  Por otro lado, es muy importante el tratamiento psicológico de aquellos aspectos en la vida de la persona que se han visto afectados por su sobrepeso, como son su autoestima, relaciones sociales, estado de ánimo negativo, ansiedad…
 

En resumen, nuestra época embarca a sus ciudadanos en una persecución de la delgadez a cualquier precio. Las razones son estéticas. Estar delgado es una condición básica para sentirse aceptado y, por tanto, para aceptarse. Todo esto tiene unas consecuencias psicológicas sobre la persona que es necesario tratar, así como enseñar las habilidades necesarias para conseguir perder peso y mantenerlo.

Por Mª José Moreno Magaña
Psicología

Es una psicóloga con una amplia experiencia en el tratamiento de trastornos alimentarios. Además de la carrera, realizó un máster en Intervención Conductual en Psicología de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente es profesora de un máster sobre Psicología Clínica y de la Salud en el ISEP. 

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