Sofocos

¿Qué son los sofocos?

Un sofoco (o calor súbito) sucede cuando se tiene una repentina sensación de calor en la parte superior del cuerpo. Esta sensación acostumbra a tener una mayor intensidad en la cara, pecho y cuello.

El sofoco puede causar un enrojecimiento de la piel, similar a cuando nos ruborizamos. Asimismo, también puede provocar sudoración. Cuando se pierde demasiado calor corporal, es probable que después aparezcan escalofríos.

En cuanto a sofocos, también pueden suceder por la noche como sudores nocturnos, que pueden causar una interrupción en el sueño.

Pronóstico de la enfermedad

Tener sofocos de por sí no es algo grave, pero a largo plazo podrían tener un impacto en la calidad de vida del paciente. En cualquier caso, en el momento en que estos sofocos puedan afectar a las actividades diarias o al sueño nocturno, es aconsejable acudir a un especialista para valorar un tratamiento.

Hay investigaciones que indican que las mujeres con sofocos pueden tener un riesgo mayor de padecer alguna enfermedad cardíaca, así como una mayor pérdida ósea.

Los sofocos puedan afectar a las actividades diarias.

Síntomas de los sofocos

En el momento del sofoco, la persona puede padecer los siguientes síntomas:

  • Latidos del corazón más rápidos.
  • Sudoración, especialmente en la parte superior del cuerpo.
  • Tener sensación de ansiedad.
  • Rostro ruborizado, con piel enrojecida y manchas.
  • Sensación de calor repentino, que se extiende desde el rostro hasta el pecho.
  • Sensación de escalofrío cuando sofoco empieza a disminuir.

Pruebas médicas para sofocos

Es habitual que el especialista puede realizar un diagnostico de sofocos en función de los síntomas descritos. De todos modos, también puede requerir un análisis de sangre para verificar que la paciente esta experimentando una transición hacia la menopausia.

¿Cuáles son las causas de los sofocos?

Generalmente, la causa de los sofocos es el cambio de los niveles hormonales antes, después y durante la menopausia. De todos modos, no se sabe con exactitud cómo estos cambios hormonales llegan a provocar sofocos.

¿Se pueden prevenir?

Hay mujeres que pasan la menopausia y no tienen sofocos, pero se desconocen los motivos de por qué algunas los tienen. Lo que sí que se sabe es que hay ciertos factores que pueden incrementar el riesgo:

  • Tabaquismo: las mujeres fumadoras son más propensas a padecer sofocos.
  • Raza: las mujeres negras tienen sofocos de forma más habitual y, por otro lado, es menos frecuente en mujeres asiáticas.
  • Obesidad: un índice de masa corporal alto esta relacionado con una frecuencia mayor de sofocos.

Tratamientos para sofocos

La forma más efectiva de paliar las molestias derivadas de los sofocos es tomando estrógeno, pero conlleva riesgos. En caso en que el estrógeno sea indicado para el caso y se empiece a tomar en el plazo de los 10 años del último periodo menstrual o antes de los 60 años de edad, los beneficios pueden ser mayores a los riesgos.

Por otro lado, fármacos como los antidepresivos o los anticonvulsivos también pueden servir para reducir los sofocos, aunque con menos eficacia que las hormonas.

Existen otros medicamentos y opciones que se pueden valorar con el especialista, en función de los síntomas y el efecto que tengan los sofocos en la calidad de vida. También se debe tener en cuenta que acostumbran a disminuir con el paso del tiempo, incluso sin ningún tratamiento, pero puede ser un proceso largo.

¿Qué especialista lo trata?

Los sofocos deben ser tratados deben ser tratados por un especialista en Ginecología.

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