Mejorar el ánimo durante el confinamiento por el COVID-19

Escrito por: Victoria Fernández Aguirre
Publicado:
Editado por: Margarita Marquès

El confinamiento a causa del COVID-19 ha generado preocupaciones muy distintas, como la inquietud. Precisamente, este confinamiento pone a prueba, cada día, la capacidad para retener esta inquietud y llevar un ritmo muy diferente. Se trata de un ritmo mucho más lento que las posibilidades, voluntades, racionalismos y deseos de las personas.

 

Cuando una persona es joven y está sacando mediante la fuerza de voluntad, la acción y el entendimiento una vida, esta retención no tiene mucho sentido, ni para uno mismo, ni para lo que le rodea. Generalmente, las acciones de las personas jóvenes se caracterizan por la facilidad de palabra, la actuación rápida y la eficacia. El objetivo es sobrevivir y prosperar en un entorno, a veces hostil, y siempre exigente.

 

Pero a medida que la persona va madurando, la vida va pidiendo que la voluntad y la acción se vayan retirando, en favor de un planteamiento mucho más introspectivo y reflexivo. Aunque resulte difícil, es un gran aprendizaje refrenar la acción y la voluntad. Pero es un ejercicio de aceptación, que requiere tiempo y paciencia.

 

La meditación es una actividad dirigida a fomentar la reflexión y la calma

 

El confinamiento producido por el COVID-19 nos obliga, todos los días, a repasar esa lección, pero muchas personas no consiguen frenar sus inquietudes. Porque actualmente, a causa del confinamiento, las preocupaciones de las personas están persistentes en forma de planes, decisiones para tomar, acciones para emprender o problemas para resolver, entre otros. Y estas preocupaciones quedan en muy poco tras una noche de insomnio y una jornada más de confinamiento.

 

En nuestras conversaciones durante el confinamiento, nos repetimos los unos a los otros “que no pase esto sin haber aprendido nada”. Retener la acción y la voluntad quizás sea la lección más difícil e importante para muchos de nosotros. Quizás no haya suficiente tiempo para asimilarla del todo en este largo confinamiento, pero es importante intentar darle un repaso fuerte para aliviar el sufrimiento racionalista y obsesivo.

 

Actividades para mejorar la actitud

Todas las actividades dirigidas a fomentar la reflexión y la calma pueden ayudarnos en este ejercicio: expresión creativa, expresión física, música, meditación, contemplación del arte, juegos, entre muchos otros.

 

Más allá del tipo de actividad, tiene que ver, sobre todo, con el tipo de objetivo de la actividad y dónde nos coloca anímicamente. La perfección, la superación y el logro son parte de nuestra racionalidad, así que, si los alimentamos durante nuestras actividades de confinamiento, de poco nos van a servir para hacer este cambio de actitud.

Por Victoria Fernández Aguirre
Psicología

Victoria Fernández Aguirre es una destacada Psicóloga especializada en Counselling Personal y Profesional. Tiene un Máster en Psicología Clínica de Adultos, y una extensa trayectoria profesional. Posee experiencia en muy diversos temas relacionados con el trabajo psicológico con adultos, utilizando un extenso abanico de enfoques y metodologías dinámicas y cognitivo-conductuales. Es experta en acompañamiento psicológico on line mediante videoconferencia. Además, ejerce docencia en diversos centros de prestigio para transmitir su extenso conocimiento en la especialidad que domina.

 

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