Incertidumbre ante el futuro, ¿qué hacer?

Escrito por: Irene Calleja López
Publicado:
Editado por: Albert González

Ante la situación tan complicada de confinamiento que estamos sufriendo, donde se favorecen emociones, tales como la incertidumbre ante lo que pueda pasar, ligada a emociones de ansiedad, frustración, miedo e impotencia, muy relacionadas a pensamientos del tipo: “¿qué me va a pasar cuando termine esta situación? ¿Seguiré teniendo trabajo?”. Con el avistamiento de ERTES, despidos, negocios cerrados y la economía bastante paralizada es normal y comprensible que estas emociones se hagan más frecuentes e intensas ante tales circunstancias percibidas.

 

La incertidumbre es un sentimiento muy arraigado en nuestra sociedad actual que tiene una pequeña tolerancia de experimentación en cualquier individuo de nuestra especie, debido a que el ser humano se rige por dos principios fundamentales: bienestar y supervivencia.

 

  • El principio de bienestar se rige por la búsqueda de placer, así como la evitación de malestar o displacer favoreciendo emociones de tranquilidad y de seguridad.
  • El principio de supervivencia, en cambio, se regiría por la búsqueda de integridad física y psicológica, favoreciendo también el sentirnos tranquilos y seguros.

 

Cuando nacemos, de manera innata, como parte de un proceso biológico, nos sentimos tranquilos y seguros cuando nuestros progenitores, o figuras significativas de cuidado, nos muestran atención, afecto, nos hablan con tono pausado y un volumen y una cadencia de voz adecuada. Por el contrario, cuando el tono es más elevado, el ritmo más rápido y hostil, careciendo de muestras de cercanía y afecto, el niño se siente intranquilo e inseguro.

 

Por este simple hecho, el ser humano maneja con ansiedad elevada las situaciones de incertidumbre y realiza una búsqueda contaste para favorecer la homeostasis, el equilibrio interno del organismo.

 

 El ser humano maneja con ansiedad elevada las situaciones de incertidumbre.

 

¿Cómo manejar la incertidumbre y la ansiedad ante esta situación que estamos viviendo?

Partiendo de la premisa anterior y, todo ello, asociado a la necesidad de control, el sentirnos tranquilos y seguros incrementa la sensación de control sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno. Por ello, es importante en estos casos entender lo siguiente:

  • La incertidumbre no es mala. Forma parte de la vida y si lo pensamos, veremos que pocas situaciones obedecen únicamente a nuestro control. Esto es por la sencilla razón de que el individuo se encuentra en constante relación con el entorno y, por tanto, recibe respuestas del mismo, es una relación bidireccional.
  • Ante la pregunta: “¿tendré trabajo cuando acabe esta situación?”, una forma más ajustada de valorarla es escogiendo datos reales que nos ofrezcan información verídica y actual. Un ejemplo, sería hablar con responsables o jefes que nos vayan informando del curso real de los acontecimientos, valorando a partir de esta información las probabilidades de mantener o no este trabajo. Entonces, valoraríamos también otros posibles escenarios como: “en el que caso de que me quedara sin trabajo, ¿qué otras opciones tengo? ¿Podría encontrar otro trabajo? ¿Puede ser una oportunidad para seguir formándome y adquirir nuevos conocimientos?”.
  • La ansiedad es una emoción que, como he comentado va muy ligada a la incertidumbre, y se activa como señal de alarma cuando el organismo percibe una amenaza o peligro y en el cerebro, especialmente, el lóbulo frontal, el cual está informando al cuerpo que tiene que hacer algo de manera rápida para sobrevivir. Por este motivo, se moviliza y la emoción cumple una función en este caso adaptativa.

 

¿De qué forma podemos recuperar la calma y la seguridad en nosotros mismos?

  • Aceptando lo que estamos sintiendo y validarlo. No existen emociones buenas y malas, sino que todas cumplen una función y son útiles para la supervivencia de la especie. La preocupación ante la incertidumbre es necesario validarla también, ante un futuro incierto y, basándonos en los principios de bienestar y supervivencia, esta se activara en numerosas situaciones, con lo cual es fundamental medir el alcance de nuestra preocupación en términos medibles y objetivables, es decir, datos a favor y en contra, información contrastada.
  • Favoreciendo un pensamiento fluido y flexible, ya que cuantas más alternativas y/o posibilidades identifiquemos, mayores probabilidades tendremos de manejar la ansiedad y la incertidumbre de una manera más ajustada. De manera que, si únicamente pienso en que si pierdo el trabajo es lo peor que puede pasarme, la a ansiedad y el medio se harán más poderosos y fuertes. No obstante, si el por el contrario, valoro otras opciones, en el caso de que esto pudiera suceder, como: otro trabajo, posibilidades de crecimiento y formación, etc., mantendré las emociones en unos niveles adecuados.
  • Saliendo de tu zona de confort. En tu día a día experimenta y exponte a situaciones que no te gusten, te generen incertidumbre, algo de malestar o frustración. Esto te ayudará a comprobar que aunque en una situación no te sientas del todo seguro, puedes aceptarla y las consecuencias experimentadas no son tan terribles. Asimismo, podrás experimentar como manejar el sufrimiento, ese sentimiento que forma parte de la vida, y que es una herramienta importante para desarrollar conceptos, tales como la tolerancia a la frustración y favorecer a la resiliencia.
  • Realizando técnicas de respiración diafragmática, relajación y ejercicios de Mindfulness, los cuales nos ayudaran, no solo a bajar la intensidad emocional, sino también a cambiar la valencia de determinadas emociones, fomentando emociones de calma, sosiego, tranquilidad, felicidad y bienestar.

 

“Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte. Por consiguiente acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales porque ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.”

Carl Rogers.

Por Irene Calleja López
Psicología

La psicóloga Irene Calleja López está especializada en los tratamientos sobre Ansiedad, Estrés, Depresión, Problemas alimenticios y Trastornos de la Conducta Alimentaria. 

Experta en EMDR y Trauma por la Sociedad Española de  Medicina Psicosomática y Psicoterapia. 

Además está especializada en Dificultades de Aprendizaje en Niños Adolescentes por el Grupo Albor-Cohs y en Mindfulness por el Colegio de Psicólogos de Madrid. Asimismo cuenta con un máster en Práctica Clínica y Salud por el Grupo Albor-Cohs..

Tiene una amplia experiencia y especialización en el tratamiento de problemas alimenticios, sobrepeso y obesidad directamente relacionados con problemas de ansiedad y falta de control de impulsos. Es colaboradora habitual en diferentes medios, participando en programas de radio, escribiendo articulos e impartiendo talleres y cursos.

Actualmente, ejerce como psicóloga sanitaria en el Centro Médico Psicopartner y ofrece servicios de psicología online.

 

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