¿Qué son y cómo nos afectan los tóxicos químicos?

Escrito por: Dr. Ferrán García
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

Los tóxicos químicos son sustancias elaboradas por el hombre, en la mayoría de los casos como resultado de los procesos industriales, que pueden suponer un efecto perjudicial para los organismos vivos.

 

Para que estos tóxicos químicos se biodegraden, son necesarios muchos años, por lo que son persistentes durante décadas en la naturaleza. Cabe destacar que se trata de sustancias lipofílicas — se acumulan en los tejidos grasos por lo que sus niveles aumentan a medida que subimos en la cadena trófica— y volátiles, ya que pueden evaporarse y pueden viajar grandes distancias tanto por aire como por agua.

 

Este tipo de sustancias son conocidas como COPs o contaminantes orgánicos persistentes.

 

 

Un problema a escala mundial

La distribución de los tóxicos químicos es planetaria, ya que es posible encontrarlos incluso en lugares y zonas en los que nunca han sido utilizados. En consecuencia, todos estamos expuestos.

 

No obstante, debe mencionarse que la principal vía de exposición a estos tóxicos es a través de los alimentos, especialmente en el caso de los productos lácteos, el pescado y la carne.

 

Existen distintos tipos de COPs, algunos de ellos más frecuentes en sectores industriales y/o agrícolas, por lo que determinados colectivos como por ejemplo los trabajadores del sector agrícola, chatarreros, mineros o trabajadores del sector eléctrico entre otros pueden ser colectivos de riesgo.

 

 

Relación entre los tóxicos químicos y la fertilidad

Los COPs pueden tener efectos inmediatos y/o crónicos sobre la salud. Algunos son disruptores endocrinos, es decir, causan desequilibrios hormonales porque pueden imitar, sustituir o incluso inhibir la acción de las hormonas, un hecho que provoca reacciones bioquímicas descontroladas, especialmente en el desarrollo embrionario.

 

Los tóxicos químicos afectan a todo el mundo, ya que se pueden trasladar fácilmente por agua y por aire
 

 

De esta forma, la carencia o el exceso de una hormona en concreto puede causar trastornos importantes en el desarrollo reproductivo, cambios en la conducta sexual, defectos de nacimiento y depresión del sistema inmunológico. También puede producir una disminución de esperma, pérdida de fertilidad, aumento de cáncer de mama, de próstata y de testículos.

 

A su vez, tanto en mujeres como en hombres pueden ser causantes de cáncer de tiroides, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias como por ejemplo el asma, enfermedades endocrinas como la obesidad o la diabetes e incluso enfermedades neurológicas, como el autismo, el Párkinson o el Alzheimer.

 

Uno de los principales problemas de estos tóxicos es que se puede medir en distintas partes del cuerpo, como la sangre, la orina o la leche, aunque no es posible determinar el porcentaje de responsabilidad de estos tóxicos en los casos de esterilidad. Básicamente, porque en la esterilidad pueden estar involucradas múltiples causas.

 

La exposición a los COPs se puede iniciar desde el momento de la concepción, ya que, por ejemplo, se han encontrado PCB (bifenilos policlorados) en semen. Como se acumulan en los tejidos grasos pueden pasar a la sangre y traspasar la placenta durante el desarrollo embrionario y fetal, así como excretarse en la leche materna y transferirse a los recién nacidos durante la lactancia. Por este motivo, los seres humanos y el resto de mamíferos están expuestos a niveles más elevados de estos contaminantes durante el período de sus vidas en el que son más vulnerables.

 

 

 

¿Qué se puede hacer para evitarlos y prevenirlos?

Para conseguirlo se antoja imprescindible la implicación de los gobiernos de todo el mundo. En 2001 se firmó el Convenio de Estocolmo, al que se adhirieron 169 países, cuyo objetivo es proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los COP. Las metas del mismo son: eliminar los COPS peligrosos (21 incluidos en el convenio), apoyar la transición a soluciones más seguras, proponer nuevos COPs para tomar medidas y trabajar juntos para un futuro libre de contaminantes.

 

Los beneficios y el alcance que el Convenio de Estocolmo pueda tener dependerán del hecho de que la ciudadanía conozca el contenido y que los gobiernos asuman el cumplimiento.

 

De cara a su prevención, y considerando que es muy posible que los daños sean irreversibles y que el alcance de los mismos puede ser diferente, las medidas preventivas podrán variar en cada caso. La criopreservación de espermatozoides puede ser una buena medida preventiva en los casos más graves.

*Перевод с переводчиком Google. Мы приносим извинения за любые несовершенства

Por Dr. Ferrán García
андрология

Испанский тест в лечении мужского бесплодия, является нынешний глава андрологии службы Маркиза института и FecunMed. Он также является членом Испанской ассоциации андрологии и активно участвует в публикации статей для Международного журнала андрологии, в дополнение к освоению новейших методов в качестве вспомогательной репродукции экстракорпорального оплодотворения или искусственного оплодотворения.

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