Aquablation (hidroablación robótica de próstata)

¿Qué es aquablation?

La aquablation (Hidroablación robótica de la próstata) es uno de los últimos avances en técnicas mínimamente invasivas indicado para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) mediante agua guiada por ecografía. Puede aplicarse con independencia de la edad del paciente y el tamaño prostático.

La tecnología que se utiliza en aquablation fue diseñada por la NASA quienes aplicaron la alta presión del agua como láser para cortar materiales. A partir de esta idea nace la técnica aquablation.

¿Para qué se utiliza?

El tratamiento consiste en la ablación del adenoma prostático mediante un chorro de suero fisiológico a temperatura ambiente y aplicando una presión elevada. El proceso está guiado por un sistema robótico mediante ecografía en tiempo real.

Gracias a la presión del chorro de agua se destruye el tejido prostático.

¿Qué tipo de preparación requiere?

El proceso es muy sencillo, pero exige una preparación minuciosa por parte del cirujano quien planifica la intervención de forma individualizada empleando las imágenes a través de un cistoscopio y de un ecógrafo. El cistoscopio y el ecógrafo se acoplan a un sistema robotizado el cual a través de una bomba genera una presión de agua elevada que permite actuar frente al tejido prostático y eliminar el adenoma.

El proceso tiene una duración de entre 15 y 40 minutos.

¿Cuáles son sus ventajas?

  • Alto nivel de precisión al realizarse bajo el control de un sistema robotizado.
  • Permite tratar cualquier próstata con independencia de su tamaño.
  • La intervención es sencilla y no requiere más de 40 minutos.
  • Preserva la cápsula prostática.
  • Preserva la eyaculación.
  • Breve proceso de recuperación.
  • Reduce el tiempo de hospitalización.

Cuidados tras la intervención

Tras la intervención el paciente será hospitalizado y recibirá el alta pasadas 24-48 horas. También es posible que aparezcan algunas molestias debido a la inflamación, pero en todo caso son transitorias.

Conviene señalar que se desaconseja someterse a esta intervención a aquellos pacientes en tratamiento anticoagulante o antiagregante, ya que existe un mayor riesgo de sangrado.

Alternativas al tratamiento

La técnica de resección transuretral es otro de los tratamientos más extendidos para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP). Sin embargo, esta intervención tiene mayores riesgos y complicaciones para el paciente pese a ser una técnica mínimamente invasiva.

En la cirugía se extirpan los tejidos enfermos a través de la luz uretral mediante el resectoscopio y la intervención conlleva una serie de cuidados posteriores muy concretos. El paciente deberá llevar un sondaje urinario durante 3 días y pasado este tiempo, tras una visita al médico, el paciente podrá ir retomando sus actividades cotidianas.

Conviene señalar que el paciente intervenido de próstata mediante esta técnica puede sufrir de incontinencia urinaria o pérdida del control de la orina tras la cirugía.

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