Hidrocefalia: cómo se detecta, tratamiento y cura

Escrito por: Dr. Carlos Botella-Asunción
Publicado: | Actualizado: 18/11/2018
Editado por: Patricia Pujante Crespo

La hidrocefalia es una acumulación excesiva de Líquido Cefaloraquídeo (LCR), que se manifiesta en la dilatación anormal de espacios conocidos como ventrículos cerebrales. Esto ocasiona una presión perjudicial en el cerebro, que suele tratarse con un sistema de derivación o catéter con una válvula. No obstante, el Neurocirujano indicará el mejor tratamiento en cada caso.

Dilatación de los ventrículos cerebrales. Hidrocefalia en bebés.

 

Qué es la Hidrocefalia


Hidrocefalia procede de las raíces griegas en el término: “Hidro” (agua) y “céfalo” (cabeza). Siguiendo esta definición, podríamos decir que es una condición cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido en el cerebro. No obstante, el “agua” es, en realidad, Líquido Cefaloraquídeo (LCR), un líquido claro que envuelve el cerebro y la médula espinal. La acumulación excesiva de LCR se manifiesta en la dilatación anormal de los espacios cerebrales conocidos como ventrículos. Esta dilatación ocasiona una presión perjudicial en el cerebro.

El sistema ventricular del cerebro está formado por cuatro ventrículos cerebrales conectados. Normalmente, el LCR fluye a través de ellos, sale a cisternas (espacios cerrados que sirven de reservorios) en la base del cerebro, baña la superficie y la médula espinal y luego es reabsorbido en la corriente sanguínea. 

El LCR tiene tres funciones vitales:

1)    Mantener flotante el tejido cerebral, actuando como colchón o amortiguador.

2)    Servir de vehículo para transportar los nutrientes al cerebro y eliminar deshechos.

3)    Fluir entre el cráneo y la columna vertebral, para compensar por los cambios el volumen de sangre dentro del cerebro. 

El equilibrio entre la producción y absorción de LCR es de vital importancia. En condiciones ideales, el líquido es casi totalmente absorbido por la corriente sanguínea a medida que circula. Sin embargo, hay circunstancias que impiden o alteran la producción de LCR, inhibiendo su flujo normal. En este momento en que se perturba el equilibrio aparece la Hidrocefalia.

 

Tipos de Hidrocefalia
 

La Hidrocefalia puede ser congénita o adquirida.

- Hidrocefalia congénita: aparece al nacer y puede ser ocasionada por influencias ambientales durante el desarrollo del feto o por predisposición.

- Hidrocefalia adquirida:  se desarrolla en el momento del nacimiento o un punto después.

Por otra parte, la Hidrocefalia también puede ser comunicante o no comunicante:

- Hidrocefalia comunicante: ocurre cuando el flujo de LCR se ve bloqueado después de salir de los ventículos. Se denomina así porque el LCR aún puede fluir entre los ventrículos, que permanecen abiertos. 

- Hidrocefalia no comunicante (u obstructiva): ocurre cuando el flujo del LCR se bloquea a lo largo de una o más vías estrechas que conectan los ventrículos. Una de las causas más común de Hidrocefalia es la “estenosis de acueducto”, caso resultante de una estrechez del acueducto de Silvio, un pequeño conducto entre el tercero y cuarto ventrículo en la mitad del cerebro.
 

Hidrocefalia en adultos
 

Hay dos formas más de Hidrocefalia que no encajan en las categorías anteriormente descritas, y que afectan principalmente a adultos:

- Hidrocefalia ex vacuo: ocurre cuando hay daño en el cerebro, ocasionado por un ataque cerebral (ictus) o una lesión traumática. En estos casos puede haber una verdadera contracción (atrofia o emaciación) del tejido cerebral. 

- Hidrocefalia de presión normal (Hidrocefalia crónica del adulto): ocurre en personas ancianas y está caracterizada por muchos síntomas asociados a otras condiciones que ocurren a menudo en ancianos: pérdida de memoria, demencia, trastorno de la marcha, incontinencia urinaria y reducción general de la vida diaria.
 

Hidrocefalia en bebés
 

Es difícil establecer datos sobre incidencia y prevalencia de hidrocefalia, ya que no existe un registro nacional de pacientes que la sufren o los trastornos asociados a la enfermedad. Sin embargo, se cree que la hidrocefalia afecta a uno de cada 500 niños. Actualmente, la mayoría de casos son de diagnóstico prenatal, en el momento del nacimiento o en los primeros años de niñez. Asimismo, los avances en tecnología de imágenes diagnósticas permiten detectarlo de forma más exacta en personas con presentaciones atípicas.

 

Cómo se produce la Hidrocefalia

La hidrocefalia puede resultar de herencia genética (estenosis acueductal) o de trastornos de desarrollo, tales como los asociados a defectos en el tubo neural (incluida la Espina Bífica y el Encedalocele). 

Otras causas posibles son:

- Complicaciones del nacimiento prematuro (hemorragia ventricular, por ejemplo).

- Enfermedades como meningitis.

- Tumores.


- Traumatismos craneales o hemorragia subaracnoidea que bloquea la salida de los ventrículos a las cisternas y elimina las propias cisternas.

 

Los síntomas de Hidrocefalia en ancianos son similares a los de demencia

 

Síntomas de Hidrocefalia
 

Los síntomas varían con la edad, la progresión de la enfermedad y las diferencias individuales en la tolerancia del LCR. Un ejemplo claro es: un niño no tiene la misma capacidad que un adulto para tolerar la presión del LCR. El cráneo de un niño puede expandirse para alojar el aumento de LCR debido a que las suturas (juntas fibrosas que conectan los huesos del cráneo) aún no se han cerrado. 
 

En la infancia, la indicación evidente de hidrocefalia es el rápido aumento de la circunferencia de la cabeza o un tamaño de cabeza demasiado grande. Otros síntomas pueden incluir: vómitos, sueño, irritabilidad, desviación de los ojos hacia abajo y convulsiones.

 

Los niños mayores y adultos pueden experimentar síntomas distintos, debido a que su cráneo no puede expandirse para alojar el aumento de LCR. Así, otros síntomas pueden ser: vómitos, papiledema (hinchazón del disco óptico parte del nervio óptico), visión borrosa, diplopia (visión doble), desviación hacia debajo de los ojos, problemas de equilibrio, coordinación deficiente, trastorno de la marcha, incontinencia urinaria, reducción o pérdida de desarrollo, letargo, somnolencia, irritabilidad u otros cambios en la personalidad y conocimiento, incluyendo pérdida de memoria.

 

Cómo se detecta la Hidrocefalia
 

La hidrocefalia se diagnostica con una evaluación neurológica clínica y con técnicas de imagen craneales, tales como:

- Ultrasonografía.

- Tomografía computarizada (TAC).

- Imágenes de resonancia magnética (RM).

- Técnicas de registro de la presión intracraneal.

El experto en Neurocirugía seleccionará la herramienta de diagnóstico adecuada tomando como base la edad, la presentación clínica y la presencia de anormalidades conocidas o sospechadas del cerebro o médula espinal.

 

Cómo se trata la Hidrocefalia


La hidrocefalia se trata mediante la colocación quirúrgica de un sistema de derivación. Este sistema desvía el flujo de LCR del interior del sistema nervioso central a otra zona del cuerpo donde pueda ser absorbido como parte del proceso circulatorio. 


Se trata de un tubo elástico flexible pero robusto. Así, consiste de un tubo, un catéter y una válvula. Un extremo del catéter se inserta en el sistema nervioso central (dentro del ventrículo en el interior del cerebro o dentro de un quiste o dentro de la médula espinal). El otro extremo del catéter se coloca dentro de la cavidad abdominal, normalmente, pero también puede situarse en otras partes del cuerpo, tales como en una cámara del corazón o en una cavidad pulmonar donde el LCR puede drenar y ser absorbido. La válvula situada a lo largo del catéter mantiene el flujo en una dirección y regula la cantidad del flujo del LCR


Por otra parte, un número limitado de pacientes puede ser tratado con un procedimiento distinto, llamado ventriculostomía. De esta forma un neuroendoscopio (cámara pequeña diseñada para visualizar áreas quirúrgicas pequeñas y de difícil acceso) permite al médico ver la superficie ventricular. El neuroendoscopio se guía de forma que pueda efectuarse un pequeño orificio en el tercer ventrículo, permitiendo al LCR pasar la obstrucción y fluir hacia el lugar de reabsorción alrededor de la superficie del cerebro.

 

Por Dr. Carlos Botella-Asunción
Neurocirugía

Prestigioso especialista de primer nivel en Neurocirugía, el Dr. Botella- Asunción es licenciado y doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, con especialización en Neurocirugía. Acumula una trayectoria de más de 25 años de experiencia en la profesión. Es experto en el tratamiento de las hernias discales, Lumbares y Cervicales, estenosis de canal, neuralgia del trigémino, hidrocefalia y cirugía de columna mínimamente invasiva, entre otros tratamientos de Neurocirugía. También ha desarrollado su labor formativa como profesor asociado de Neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia. Ha colaborado en conferencias y ponencias sobre su especialidad y es autor de numerosos artículos científicos sobre su especialidad.

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