Diferencias entre cateterismo y angioplastia

Escrito por: Dr. Akram Loubad
Publicado: | Actualizado: 22/01/2021
Editado por: Patricia Fernández Ramos

El cateterismo y la angioplastia son dos procedimientos cardiológicos similares pero con fines distintos. El Dr. Loubad, cardiólogo, explica la diferencia, para qué se emplean y en qué consiste cada uno de ellos. 

 

¿Qué es un cateterismo y para qué se emplea?

El cateterismo consiste en introducir un catéter, que consiste en un pequeño tubo cilíndrico, dentro en la arteria y hacerlo llegar a la aorta, donde justo nacen las arterias coronarias, e inyectar un contraste con las arterias coronarias.

 

Hoy en día se lleva a cabo con anestesia local, con una punción. Puede ser radial, femoral u otras vías pero, actualmente, casi siempre se hace por vía radial y, en algunas ocasiones, cuando no se puede hacer por vía radial, se recurre a la vía femoral. Con el paciente tendido en la cama, a veces se aplica un relajante para que el paciente no esté nervioso, pero permanecerá despierto. Así, se aplica anestesia local en la muñeca y se pone un introductor y, a través de este, se pasa un alambre con el catéter que, al llegar a la aorta, donde justo empiezan las arteria coronarias, se inyectará un contraste para visualizar las arterias y la sangre mediante rayos X.

 

Así, a través de unas pantallas se observan las arterias coronarias (que básicamente son tres) que envuelven el corazón en forma de corona (por esta razón se llaman coronarias). Con varias proyecciones con la máquina se van mirando las tres arterias coronarias: la descendiente anterior, la circunfleja y la coronaria derecha, y sus correspondientes ramitas.

 

Con esta primera parte, que es el cateterismo diagnóstico, se valora el estado de las arterias coronarias y se decide si se necesita realizar también una angioplastia diagnóstica o directamente si el paciente realmente es tributario de cirugía o tratamiento médico.

 

¿Qué es una angioplastia y por qué se realiza?

La angioplastia sería prácticamente lo mismo solo que el cateterismo, cambiando los catéteres por unos un poco más gruesos, que van hasta la aorta donde nacen o salen las arterias coronarias. Con este nuevo catéter se observa en las arterias coronarias dónde está la obstrucción coronaria y cómo desobstruirla. Dicha desobstrucción se realiza pasando un alambre muy fino y por la arteria coronaria en la parte final de la arteria.

 

Realmente, las obstrucciones pueden ser parciales o completas: cuando una obstrucción es completa al 100%, si es aguda es fácil de abrir, pero si es crónica es más difícil. En cambio, si no está obstruida es más fácil pasar con la guía.

 

Por encima de la guía se pasa un balón muy pequeño, de un milímetro, o milímetro y medio de diámetro, dos milímetros, dos milímetros y medio o tres milímetros. Esto se introduce en la zona obstruida, se infla por fuera y dilata la obstrucción: así se abre la arteria para implantar el stent. Se suele implantar este stent porque, al haber desestructurado un poco la pared de la arteria, si no muchas veces se vuelve a tapar otra vez. El stent es una especie de malla metálica montada sobre un balón. Cuando llegamos a la zona donde hemos dilatado hinchamos el balón que está dentro del stent, se abre la malla, se queda enganchada a la pared de la arteria, deshinchamos el balón, lo retiramos y se queda la malla pegada a la arteria coronaria, finalizando así la angioplastia. Es un procedimiento indoloro.

Cateterismo y angiología | Top Doctors
Gracias a los avances en tecnología, actualmente las intervenciones por cateterismo y angiología en general presentan un riesgo de complicaciones muy bajo
 

 

¿Qué riesgos comporta?

Los riesgos del cateterismo y la angioplastia son, en general, muy bajos. Realmente hoy día, con los avances tecnológicos, con materiales realmente nuevos, se ha conseguido reducir los riesgos a mínimos.

 

La mayoría de los riesgos son vasculares, locales. Si se inicia por arteria radial, en general solo se produciría un hematoma, se hincha la mano o puede haber disección radial. En muy pocas ocasiones se tiene que operar la mano, pero son casos contados.

 

Por vía femoral suele haber más complicaciones, dado que es un arteria más grande. Puede haber hematomas que, en ocasiones, pueden ser más importantes pero en general son mínimos.

 

También puede haber taquicardias, dolor torácico, se puede tapar la arteria, puede tener un infarto, pero son complicaciones mínimas y, sobre todo, depende del paciente. No es lo mismo un paciente que viene de casa para hacerle un cateterismo y angioplastia que un paciente que viene de urgencias con infarto y con problemas importantes. El riesgo, de alguna manera, depende de cada paciente y su situación clínica, pero en general los riesgos son realmente mínimos y es una intervención bastante segura.

 

¿Cuánto dura el post-operatorio del cateterismo y la angioplastia?

El post-operatorio realmente dura muy poco. En caso de cateterismo diagnóstico, cuando no hayamos tenido que hacer angioplastia o no hayamos puesto stent ni dilatado la arteria, mediante vía radial, normalmente en tres, cuatro horas se va el paciente para casa y no tiene que hacer ningún cuidado especial. El primer día se puede recomendar no hacer esfuerzo con la mano donde se ha realizado el cateterismo pero al día siguiente ya puede hacer una vida normal.

 

Cuando el cateterismo diagnóstico se realiza por vía femoral normalmente el paciente tiene que quedarse una noche, aunque en ocasiones se puede hacer un cierre con dispositivos especiales y se puede ir el mismo día. Cuando es una angioplastia, en general el postoperatorio dura 24 horas: las primeras cuatro horas el paciente está monitorizado, se le mira el electrocardiograma, la presión arterial y si presenta dolor. Después de esas cuatro horas en general no requieren ninguna monitorización y el paciente ya puede ir a una habitación de hospitalización normal.

 

Al día siguiente, si la mano o la pierna tiene un buen hematoma y está todo bien, el paciente ya se puede ir a casa y puede incorporarse a la vida normal de una manera progresiva, dependiendo de la situación clínica previa al cateterismo. Por ejemplo, un paciente que acude por una angina de pecho normalmente ya puede empezar a hacer una vida normal enseguida. Si a un paciente se le hace angioplastia después de un infarto normalmente tiene que haber una recuperación más de tres o cuatro semanas y hacer una vida activa progresivamente, dado que un infarto requiere del corazón un período de tiempo de cicatrización.

 

¿En qué cambia la vida del paciente que se somete a un cateterismo o angioplastia ?

Cambiará en función de cómo estaba y su situación clínica antes de la intervención. Los pacientes, por ejemplo, que tienen angina de pecho, al mínimo esfuerzo les duele, ya que presentan obstrucciones del 90, 95, 99%. Realmente, la calidad de vida del paciente mejora espectacularmente: empieza a caminar sin dolor y puede hacer deporte. Tal como cuentan los pacientes se encuentran de maravilla.

 

Hay otros pacientes que tienen dolor al caminar dos o tres pisos, o con más esfuerzo. Una vez arreglamos el problema empiezan a tener una calidad de vida bastante importante y mejora su autoestima porque ven que pueden hacer deporte, pueden hacer una vida normal, pueden tener una actividad sexual normal. Es un beneficio muy importante para ellos.

 

Pero no solamente la calidad de vida, también mejora la supervivencia. En algunos pacientes que tienen afectaciones más importantes en una arteria principal, como el tronco común y, muchos de ellos, además, tienen disfunción o afectación del músculo cardíaco al arreglar sus arterias, la revascularización percutánea mejora la contractilidad del corazón y aumenta la supervivencia en el sentido que viven más años.

Por Dr. Akram Loubad
Cardiología

El Dr. Loubad es un reputado especialista en Cardiología, acreditado como experto en hemodinámica y Cardiología intervencionista, habiendo realizado hasta la actualidad más de 20.000 coronariografías y más de 3.000 angioplastias. También está acreditado como experto en ecocardiografía Doppler y todas sus modalidades por la Sociedad Española de Cardiología. Cuenta con más de 25 años de experiencia en la profesión con puestos de responsabilidad como el de jefe de servicio de Cardiología, con una extensa formación en diversos campos de la especialidad como el dolor torácico o las patologías coronarias.

A lo largo de su trayectoria ha combinado su labor asistencial con la docencia, siendo profesor colaborador en la Facultad de Medicina de la Universidad Internacional de Catalunya desde 2010. Además, pertenece a las sociedades médicas más importantes de su especialidad a nivel nacional e internacional, como la Sociedad Europea de Cardiología. Actualmente ejerce como cardiólogo intervencionista en el Hospital General de Cataluña y como director del Centro de Cardiologia Loubad & Iriarte.

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