¿Cuáles son los riesgos de la cirugía hernia?

Escrito por: Dr. Fernando Gómez-Castresana Bachiller
Publicado: | Actualizado: 03/09/2020
Editado por: Nicole Márquez

Los riesgos de la cirugía hernia están en función de su localización, de la técnica utilizada o de circunstancias especiales.

 

Hernia cervical

Una hernia de localización cervical afecta a raíces nerviosas que nacen de la médula espinal o a la propia medula, por lo que su manipulación puede tener riesgo de dañarlas y causar secuelas neurológicas graves como paresias, parálisis o paraplejía. Lógicamente la experiencia del cirujano hace que estos riesgos se minimicen. Habitualmente, se abordan por delante practicando la resección del disco y de la hernia. En general, se sustituye el disco por una prótesis o se realiza una fijación mediante cajas intersomáticas, asociadas o no a placas atornilladas a las vértebras. La vía posterior tiene indicaciones ocasionales. La proximidad del nervio recurrente que inerva las cuerdas vocales en el abordaje anterior hace posible su lesión con afonía como secuela.

 

La afectación de los grandes vasos próximos es excepcional como la perforación del esófago, gravísima complicación por el riesgo de infección del mediastino (mediastinitis).

 

Existen técnicas percutáneas ayudadas por los rayos X para llegar hasta el disco con una aguja o un trócar e inyectar sustancias que destruyen la hernia (discolisis química) o mediante energías como la radiofrecuencia o el láser (discoplastias) o la aspiración mecánica. Tienen sus indicaciones particulares aunque el disco intervenido queda alterado en su función biomecánica y a la larga predispone a cambios degenerativos. Como se comprende, estas técnicas disminuyen el riesgo quirúrgico al ser menos agresivas.

 

Hernia torácica o dorsal

En las excepcionales hernias de la zona torácica o dorsal, el riesgo es muy alto de paraplejía si se abordan por vía posterior, a través del canal espinal, por posible daño vascular con isquemia de la médula. Por tal motivo, se abordan por vía posterolateral resecando una porción de una costilla o mediante una toracotomía por vía anterior entre las costillas.

 

Más modernamente se realiza la cirugía por toracoscopia videoasistida. Se hace por portales pequeños a través del tórax mediante visión por endoscopios tras deshinchar el pulmón. Se utiliza un instrumental diseñado al efecto y con la ventaja de la visión directa en un monitor de TV de las vértebras. Como en las hernias cervicales, también se puede “disolver” la hernia por técnica percutánea con la introducción de una aguja en el disco guiada por rayos X y la aplicación de las mismas técnicas que en zona cervical. La frecuente calcificación de estas hernias limita su aplicación por ineficacia en estos casos.

 

Los riesgo de la cirugía dependen de la localización, tecnicas o cirunstancias de cada caso.

 

Hernia lumbar

Las hernias lumbares tienen técnicamente menos riesgos en el momento de la cirugía, ya que la médula termina en el ámbito de la primera vértebra lumbar y la lesión se limitaría a una raíz, la afectada por la hernia, excepto en el caso del síndrome de la cola de caballo. Las secuelas se limitarían a las funciones o los territorios dependientes de ella. Los riegos a medio y largo plazo son la fibrosis postquirúrgica o la inestabilidad residual.

 

La primera por la formación de cicatriz alrededor de la raíz nerviosa que la “estrangula”, causando los mismos síntomas que la hernia discal. La segunda por la pérdida de función del disco que ocasiona movilidad anormal que puede irritar la raíz o provocar lumbalgia crónica. Su tratamiento sería la fijación o artrodesis del segmento afectado.

 

Complicaciones post-cirugía

Todas estas técnicas de tratamiento de las hernias de cualquier localización al estar próximas a la duramadre que rodea a las estructuras nerviosas y contiene el líquido cefalorraquídeo, en el cual “nada” el sistema nervioso, tiene el riesgo de su desgarro, creando fugas de este líquido causante de cefaleas intensas postquirúrgicas o fístulas difíciles de tratar. Incluso pueden ser origen de meningitis por infección. Existen hernias que se introducen en el espacio tecal (por dentro de la duramadre) y al extirparlas se desgarra y se crea una fístula.

 


La infección discal post-cirugía, aunque poco frecuente, es grave y ocasiona dolores importantes. Suele responder bien al tratamiento antibiótico y la inmovilización. Las lesiones de vasos próximos pueden provocar hemorragias que pueden dañar a la raíz nerviosa o a la médula pero son infrecuentes. A veces el deterioro neurológico causado por la hernia no es reversible como en casos crónicos y deja secuelas motoras, sensitivas o dolor crónico.

 

Por Dr. Fernando Gómez-Castresana Bachiller
Traumatología

Referente en Traumatología y Cirugía Ortopédica, el Dr. Gómez-Castresana es experto en patologías deportivas y de columna. Ha sido pionero en múltiples técnicas como: la mínimamente invasivas como la cirugía artroscópica ; la sustitución de desgarros de ligamentos como cruzado anterior y posterior de la rodilla y otros tendones; o las técnicas percutáneas de las lesiones de la columna vertebral como la quimionucleolisis.  

Introdujo en España la técnica de la cifoplastia (reconstrucción con balón de deformidades vertebrales) para el tratamiento percutáneo de las fracturas-aplastamiento vertebrales.

Ha recibido más de 8 premios, entre ellos el Premio Nacional Fin de Carrera del Jefe del Estado Español o el Premio Mauricio Riosalido concedido por la SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología) por el trabajo científico: "Aloinmunotransplante de nervios criopreservados e inmunodeprimidos". 

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