HoLEP

¿Qué es el HolEP?

La enucleación prostática con láser de Holmio, también conocida como HolEP por sus siglas en inglés, es un tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo para la hiperplasia benigna de próstata. Al ser una técnica mínimamente invasiva, facilita una recuperación rápida del procedimiento.

La técnica se describió por primera vez en el año 1998 y se basa en una anatomía de la próstata similar a la de una naranja o mandarina, con una cáscara y unos gajos, es decir, el adenoma prostático. En el momento en el que se produce un crecimiento excesivo de estos gajos, obstruyen la uretra provocando la hiperplasia benigna de próstata.

¿Por qué se realiza el HolEP?

El HolEP es una técnica utilizada principalmente para tratar la hiperplasia benigna de próstata. La próstata es una glándula que rodea la uretra (el conducto de la uretra) en el aparato genital masculino. La hiperplasia benigna de próstata es una afección bastante común en los hombres, y está asociada al envejecimiento. Cuando se produce un crecimiento de la próstata, se produce en consecuencia una obstrucción de la uretra, que puede provocar algunos síntomas.

¿En qué consiste HolEP?

Con esta técnica, la cirugía se lleva a cabo a partir de la uretra. Así, se busca el límite entre la “cáscara” de la próstata y los gajos, cortando con el láser Holmio se separan estos gajos, de forma que quede hueca, y coagulando a su vez la superficie remanente.

El procedimiento se realiza con el láser Holmio, un láser pulsado que permite disparar varias veces por segundo a través del conducto de la orina, alcanzando la próstata.

Al ser tan versátil, el láser Holmio permite intervenir todo tipo de tamaño de próstata.

Cuidados tras el HolEP

Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, la recuperación del paciente es muy rápida, acortando mucho la estancia hospitalaria. Los resultados son mejores que en otras técnicas, ya que se quita todo el adenoma de la próstata.

Algunos pacientes apenas tienen síntomas tras la intervención, aunque en las siguientes semanas posteriores a la intervención es común tener algunos síntomas, como un escozor al orinar o ver la presencia de sangre durante la micción. En algunos casos, el paciente necesitará nuevamente aprender a utilizar la micción, ya que anteriormente tenían una próstata que taponaba la vejiga y apenas utilizaban el esfínter.

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