

El dolor de codo puede tener muchas causas. A menudo se produce porque la musculatura está sobrecargada y tensa. Esto conlleva una irritación e inflamación de los tendones (tejidos blandos que ayudan a fijar el músculo al hueso).
El codo está formado por el hueso, el cartílago, ligamentos y líquidos. Los músculos y tendones ayudan a mover la articulación y, si alguna de estas partes sufre algún daño, aparecen los dolores y problemas.
Si el paciente tiene dolor de codo puede que sufra:
Normalmente el dolor de codo no es muy grave, pero sí incapacitante para el paciente. El codo permite la extensión y flexión, así como rotar la mano y el antebrazo. La mayoría de movimientos del codo son una combinación de los anteriores, por lo que cualquiera de ellos puede provocar dolor y hacer el día a día complicado al paciente.
No obstante, como la mayoría de movimientos del codo implican tanto la extensión como la flexión y la rotación, a veces es complicado saber qué movimiento provoca el dolor.
Normalmente los síntomas se limitan a sufrir un dolor en la articulación del codo. No obstante, el paciente también puede sufrir otros derivados, que deben hacerle consultar con el especialista en Traumatología en caso de apreciarlos:
Es importante que se establezca un correcto diagnóstico del dolor de codo. Es un dolor que normalmente desaparece solo al poco tiempo de sufrirlo pero si persiste y el paciente aprecia una tumefacción con calor en la articulación debe acudir al especialista.
En primer lugar, deberá llevar a cabo una anamnesis del paciente para determinar qué ha provocado el dolor y poder valorar si existía cualquier enfermedad ya existente. A continuación el especialista estudiará si hay una inflamación en la articulación, pérdida de líquido sinovial o limitación de la movilidad con pruebas de movimiento.
Además, el especialista podrá solicitar exámenes adicionales, tales como una radiografía, análisis de sangre, ecografía, artroscopia, punción articular si hay un derrame de la articulación o resonancia magnética.
Normalmente el dolor en el codo se produce por un uso excesivo de la articulación. Muchos deportes y trabajos conllevan movimientos repetitivos de manos, muñecas o brazos, lo que provoca las lesiones. En otras ocasiones la artritis puede ser la causante.
El dolor de codo en sí no se puede prevenir, pero sí se pueden paliar los síntomas y hacerlo más llevadero.
Para ello, deberá seguirse el protocolo de: protección de la zona, descanso (evitar las actividades que pudieron provocar la lesión), aplicar hielo, aplicar un vendaje de compresión y elevar el brazo para reducir el posible hinchazón.
El tratamiento del dolor de codo dependerá de las causas. Normalmente los dolores agudos que han sido provocados por una carga inadecuada desaparecen solos.
Cuando el tratamiento conservador no surge efecto quizás es necesaria una cirugía. Actualmente se pueden abordar la mayoría de las patologías del codo con artroscopia, que es menos invasiva. En caso de que el paciente sufra artrosis se puede hacer una osteotomía. Si la lesión es muy grave o la articulación está muy dañada también puede implantarse una prótesis de codo.
También hay otras terapias que pueden ayudar a paliar el dolor de codo, o bien su recuperación tras el tratamiento: fisioterapia, entrenamiento muscular para fortalecer el músculo, acuaterapia, electroterapia y tratamiento con ultrasonidos, remedios ortopédicos o terapia con ondas de choque.
Quien trata el dolor de codo es, mayoritariamente, el especialista en Traumatología. Es la especialidad que trabaja la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y lesiones del sistema músculo-esquelético.
La finalidad del traumatólogo, pues, será abordar las lesiones o fracturas de huesos, músculos, articulaciones y ligamentos.

