Diálisis

Especialidad de Nefrología

¿Qué es la diálisis?

La diálisis es un tratamiento en que se extraen las toxinas y el exceso de agua de la sangre, como terapia renal sustitutiva cuando se pierde la función renal en algunos pacientes con el riñón deteriorado.

La tarea principal de los riñones es eliminar las toxinas y el líquido de la sangre, ya que es peligroso que los productos de desecho se acumulen en el cuerpo. Cuando se realiza la diálisis en un paciente, es una máquina la que ayuda a los riñones a realizar su trabajo, en el momento en que dejan de funcionar bien. Así, durante el proceso:

  • Se retiran los excedentes de sal, agua y productos de desecho para que no acumulen en el cuerpo.
  • Se mantienen niveles adecuados de minerales y vitaminas en el cuerpo.
  • Ayuda a controlar la presión de la sangre.
  • Ayuda a la producción de glóbulos rojos.

Existen dos tipos de diálisis:

  • Hemodialisis: es el tratamiento común de diálisis y se caracteriza por el uso de una membrana artificial. La purificación de la sangre se realiza mediante un riñón artificial, que quita el exceso de agua, residuos y toxinas antes de devolverla al cuerpo. Cada sesión puede durar unas cuatro horas.
  • Dialisis Peritoneal: se caracteriza por el uso de una membrana natural (el peritoneo del paciente). Consiste en retirar el desecho y el líquido excedente a través de un tubo (catéter), hacia parte del abdomen. Tras un tiempo, el líquido con los desechos filtrados se dirigen hacia afuera del abdomen y se descarta. Distinguimos entre diálisis peritoneal ambulativa continua (entre 30 y 40 sesiones minuciosas, cuatro veces al día) y diálisis peritoneal automatizada (cuando se realiza mientras el paciente está dormido durante la noche).
En la diálisis se eliminan toxinas y el líquido de la sangre
 

¿Por qué se realiza?

La diálisis se realiza en pacientes con insuficiencia renal, que es la fase terminal de la insuficiencia renal crónica. Esto ocurre cuando los riñones ya no son capaces de realizar su función excretora y únicamente funcionan entre un 10 y un 15%. Se trata de una terapia “de espera” hasta que se pueda realizar un trasplante renal o, a veces, como única medida de apoyo en casos en que el trasplante no fuera viable.

Algunas patologías renales que pueden requerir diálisis son: encefalopatía urémica, pericarditis, acidosis, insuficiencia renal, edema pulmonar o hiperpotasemia.

¿En qué consiste la diálisis?

Existen dos tipos de diálisis pero, sea cual sea, su misión es similar: sustituir algunas funciones del riñón. Así, el objetivo es eliminar los productos de desecho y exceso de líquido, equilibrando la cantidad de electrolitos y otras sustancias.

Durante la diálisis, una membrana semipermeable separa la sangre del líquido de diálisis. La membrana permitirá que pasen algunas sustancias pero no otras: deja pasar a los productos de desecho, el agua o los electrolitos desde la sangre al líquido de diálisis mediante un proceso llamado difusión. El movimiento de todas esas sustancias depende de lo permeable que sea la membrana, el tamaño de las sustancias, de qué está compuesto el líquido de diálisis o de la cantidad de sangre en contacto con la membrana. De hecho, cuanta más sangre esté en contacto con la membrana más eficiente será el tratamiento.

En la diálisis es el líquido de diálisis el que permite eliminar los productos de desecho de la sangre. Además, contiene sustancias que ayudan en los desequilibrios producidos por la insuficiencia renal.

Preparación para la diálisis

La preparación para la diálisis dependerá del tipo de diálisis elegida por el nefrólogo. En función de eso se le colocará al paciente un catéter o no, a través del cual se introducirá el líquido de diálisis.

Además, siempre es recomendable:

  • Llevar una dieta saludable, baja en potasio y proteínas (dieta renal)
  • Mantener la medicación del riñón
  • Descansar mucho y dormir antes y durante la diálisis

Cuidados tras la intervención

Tras la diálisis es normal que el paciente se sienta cansado, débil e incluso tembloroso, por lo que se recomienda descansar una vez de vuelta al hogar. No obstante, en cuanto se encuentre mejor, ya puede retomar su día a día normal. Por otra parte, se debe lavar con agua y jabón la zona a través de la cual se ha introducido la diálisis y ser cuidadosos con las costras que se formarán.

Alternativas a este tratamiento

La alternativa a la diálisis es el trasplante de riñón, que consiste en una cirugía para colocar un riñón sano en un paciente que padece una enfermedad renal terminal.

Para realizar un trasplante es necesario un riñón donado que sea compatible con el futuro receptor. La operación de trasplante de riñón tiene una duración aproximada de tres horas.

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