Anosmia

¿Qué es la anosmia?

La anosmia es la pérdida total del olfato, además también disminuye la capacidad para percibir los sabores, de manera que su deficiencia se relaciona con pérdida del sentido del gusto.

Esta patología se produce cuando una inflamación intranasal u otra obstrucción impide que los olores ingresen en el área olfatoria; también, cuando el neuroepitelio olfatorio está destruido o cuando se destruyen los filamentos, los bulbos, los trayectos o las conexiones centrales del nervio olfatorio.
 

Pronóstico de la anosmia

La anosmia no siempre es tratable, por ejemplo es el caso de los pacientes con afectaciones de los centros nerviosos relativos al sistema nasal o las deficiencias de la vejez. Sin embargo, se pueden tomar medidas de seguridad como son los detectores de incendios o alarmas de humo para que estas personas mantengan una mejor calidad de vida y estén seguras.
 

Síntomas de anosmia

El principal síntoma, y más obvio, de que una persona padece anosmia es la pérdida de la capacidad de oler, pero también puede manifestarse de forma inicial un cambio en la forma en que huelen las cosas, aquellas que le son familiares comienzan a no tener olor alguno.


 

No existen tratamientos específicos para la anosmia,
pero se pueden tratar sus causas.

 


Pruebas médicas para anosmia

Un médico diagnostica la falta del sentido del olfato por medio de:

  • Antecedentes familiares y personales.
  • Un examen de la cabeza, el cuello y la nariz.

En algunos casos, es posible que también le hagan:

  • Pruebas para ver si puede oler ciertos aromas u olores.
  • Un análisis de sangre para detectar una deficiencia vitamínica u otro problema de salud.
  • Una resonancia magnética o una tomografía computarizada para detectar problemas en el cerebro.
     

¿Cuáles son las causas de la anosmia?

La anosmia se debe, fundamentalmente, a dos motivos:

  1. Patologías que impiden que el aire llegue a los receptores olfativos situados en la parte alta de las fosas nasales:
    • Catarro común.
    • Rinitis (alérgicas, vasomotoras, infecciosas, medicamentosas…).
    • Sinusitis.
    • Desviación del tabique nasal.
    • Hipertrofia de los cornetes.
    • Tumores.
  1. Influyen las patologías del aparato receptor nervioso y de la vía nerviosa central:
    • Traumatismos craneoencefálicos (adultos jóvenes).
    • Envejecimiento.
    • Enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer (adultos mayores).


Otras causas incluyen:

  • La radiación previa de cabeza y cuello.
  • La cirugía reciente nasal o de los senos.
  • Los tumores nasales y cerebrales.
  • Las toxinas (es incierta la participación del tabaco).
  • Los fármacos pueden contribuir a la anosmia en pacientes susceptibles.

Hay que destacar que una pérdida de olfato de varias semanas de duración en una persona de edad media puede indicar la existencia de poliposis nasosinusal, es decir, el crecimiento de carnosidades benignas dentro de las fosas nasales que impiden la llegada del aire a la parte superior de la nariz.

¿Se puede prevenir?

Entre las medidas de prevención recomendadas para evitar la pérdida de olfato se incluyen:

  • Evitar la exposición prolongada a productos tóxicos o contaminantes y, en caso de que sea inevitable, usar mascarilla.
  • Hidratarse bien.
  • Evitar el contacto con alérgenos.
  • La vacunación antigripal, ya que el virus de la gripe es responsable de un buen número de anosmias.

Tratamientos para la anosmia

No existen tratamientos específicos para la anosmia, pero se pueden tratar las causas de la anosmia.

  • Las infecciones y la inflamación de los senos paranasales se tratan con inhalaciones de vapor, aerosoles nasales, antibióticos y, en algunos casos, cirugía.
  • Los tumores se extirpan quirúrgicamente o se tratan con radioterapia pero este tratamiento, por lo general, no restaura el sentido del olfato.
  • Los pólipos en la nariz se extirpan, con lo que se consigue, en algunos casos, recuperar la capacidad olfativa.

Es importante tranquilizar al paciente, ya que en muchos casos la pérdida del sentido del olfato puede ser temporal y retornar espontáneamente, especialmente después de los resfriados comunes o las infecciones virales.

Una vez que se ha diagnosticado la causa principal de la pérdida del olfato, hay que tratar de solucionar el problema corrigiendo el trastorno subyacente si es posible. Se deben tratar las causas específicas, aunque no siempre se recupera el olfato, ni siquiera tras el tratamiento exitoso de una sinusitis.

  1. Tratamiento no quirúrgico: sería tratamiento farmacológico: En ocasiones se puede prescribir un tratamiento farmacológico con antihistamínicos, si se trata de un problema de alergia, empleo de vitamina A, etc. Es importante que el paciente evite el uso de descongestivos nasales, ya que suelen tener como principio activo los corticoides, por lo que pueden llevar a un aumento de la congestión nasal y de los cornetes inferiores, debido a un efecto rebote.
  2. Tratamiento quirúrgico: Si la causa de la pérdida del olfato es la existencia de una obstrucción física de las fosas nasales, será preciso realizar la correspondiente intervención quirúrgica para corregir el problema, pudiendo incluso llevar a cabo y, al mismo tiempo, más de una de ellas. La obstrucción nasal puede ser debida a:

¿Qué especialista lo trata?

Para un correcto diagnóstico y tratamiento de la anosmia, es necesario consultar a un experto en Otorrinolaringología.

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