El sufrimiento que comporta una fobia

Escrito por: Neus García Guerra
Publicado:
Editado por: Patricia Fernández Ramos

La primera vez que se sufre el pánico al estímulo fóbico, es a través de una crisis de ansiedad que coge por sorpresa, sin saber a qué es debido. Esta crisis puede comportar multitud de síntomas como ahogo, temblor, taquicardia e incluso la sensación de que se está a punto de morir. El sufrimiento para el afectado es considerable.

 

Es frecuente que al cabo de poco tiempo se repita la experiencia de la fobia sufriendo otra crisis y que la persona lo atribuya a alguna enfermedad física, pero las exploraciones médicas no encuentran un origen físico.

 

La causa aparente y la causa real de las fobias

El estímulo ante el cual surge el miedo, es solo su causa aparente; en realidad no es más que un sustituto, al que la persona ha desplazado inconscientemente la ansiedad derivada del estímulo latente, reprimido en el inconsciente y consecuentemente olvidado.

 

Por tanto, en la fobia tenemos una causa aparente (el estímulo que provoca miedo) y una causa real (el acontecimiento olvidado que simboliza la causa aparente).

 

¿Cómo funcionan las fobias?

Cuando un estímulo puede conectar con el recuerdo traumático, la mente aparta el pensamiento del estímulo y evita revivir el recuerdo. Si se intenta enfrentar el estímulo, aparece el pánico.

 

La persona que sufre una fobia se enfrenta a su conflicto interior, tratando de reprimir sus pensamientos e impulsos. Si esta represión falla, entonces, desplaza su conflicto a un lugar, situación, objeto, animal, etc… en el mundo exterior.

fobia a las arañas | Top Doctors
Las fobias responden a un conflicto interior, que en un proceso de evitación se focalizan en una situación, objeto, animal, etc.
 

La situación externa representa su conflicto psicológico interior: si logra evitar esta situación concreta, puede también evitar su ansiedad. Es esta evitación la que constituye la esencia de la fobia.

 

Las defensas fóbicas conducen a un abandono de la libertad y disfrute de la vida, ya que el paciente intenta evitar el conflicto y la ansiedad. Pese a que se da cuenta de que su miedo es inapropiado, siente que la evitación de la situación fóbica es su única elección debido a su pánico.

 

“Para que la evitación resulte eficaz, el conflicto en la mente de la persona, ha de desplazarse al mundo exterior”

 

Casos reales de fobias: del estímulo al recuerdo traumático

Recuerdo el caso de una mujer de 30 años que era incapaz de estar en lugares cerrados, imposible utilizar un ascensor, ir en metro o desplazarse en avión.

 

La paciente manifestaba que se sentía agobiada, atrapada y eso le provocaba una sensación de ahogo insoportable. La situación en sí encubría lo que había vivido una y otra vez cuando era niña. El padre bebía y mostraba un comportamiento violento con la madre. Ella y su hermana se encerraban atemorizadas en su habitación, vivencia traumática que fue quedando olvidada sin darse cuenta, relegada al inconsciente y, por tanto, seguía permaneciendo en el fondo de la mente. Cuando pudimos conectar con el verdadero significado de su miedo, pudo desprenderse de él.

 

Por otra parte, se trató a un hombre de 40 años que no era capaz de hablar en público. Le representaba un gran problema porque formaba parte de las actividades profesionales que debía realizar. Al conocer su conflicto interno, que había desplazado a la situación de hablar en público, Lo pudimos tratar, lo que permitió enfrentarlo y ya no tuvo necesidad de desplazar. El paciente no era consciente de que temía que lo vieran inferior y poco capaz, que era como se había sentido tratado por su padre, y eso le pasaba, a pesar de ser un buen profesional reconocido en su empresa.

 

También recuerdo el caso de una mujer que sufría agorafobia. Salía a la calle con muchas limitaciones, evitando calles de mucho tránsito, lugares con multitudes o grandes almacenes. Esta paciente presentaba una gran vulnerabilidad a las experiencias de separación: no soportaba estar sola, necesitaba sentirse protegida. El miedo agorafóbico tenía a ver con temer sufrir una crisis en la calle y estar desamparada, desprotegida. Así vimos que en la actualidad vivía una relación de gran dependencia de la madre, que le hacía sentirse anulada, sin recursos para encargarse de su vida, de lo que no era consciente.

 

Tratamiento para superar una fobia

El tratamiento de las fobias se realiza a través de una psicoterapia. Consiste en deshacer el camino realizado, para ir desde el estímulo fóbico hasta el hecho traumático. Respetando siempre el ritmo del paciente para que se puedan ir integrando las vivencias olvidadas. A pesar de que comporta grandes limitaciones a la persona que lo padece. Su tratamiento no es complicado, es frecuente resolver con éxito el conflicto.

Por Neus García Guerra
Psicología

Reputada especialista en psicología, con más de 30 años de experiencia. La Señora García Guerra es experta en Psicoterapia por la European Federation ooo Psychologists Associations (EFPA) y Máster en Psicoterapia Psicoanalítica por el CEEP. Por otra parte, es miembro de Pleno Derecho de la Asociación Catalana de Psicoterapia Psicoanalítica (ACPP). En la actualidad compagina su actividad privada en el Centre Sarrià, del que es cofundadora, con su actividad profesional como psicoterapeuta y responsable de docencia de la Institución Pública Sant Pere Claver.

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