El síndrome postvacacional

Escrito por: Juan José Carral Hernández
Publicado: | Actualizado: 14/11/2018
Editado por: Top Doctors®

¿Qué es el síndrome postvacacional?

Aunque realmente se puede decir que este síndrome como tal “no existe”, prácticamente todos los que volvemos de vacaciones lo tenemos, más aún si se tienen hijos pequeños o si las vacaciones han sido bastante cortas, ya que entonces la sensación de descanso o desconexión del estrés diario, no ha sido suficiente.

El síndrome postvacacional, estrés postvacacional o depresión postvacacional, trata de describir aquellos síntomas fisiológicos y emocionales negativos que surgen cuando las personas vuelven de vacaciones y se han de readaptar a la rutina laboral tras un período con horarios mucho más flexibles y actividades más lúdicas.

 

¿En qué consisten los síntomas?

Muchos de los síntomas de este síndrome postvacacional no son diferentes de los típicos síntomas físicos de ansiedad: palpitaciones, dificultad a la hora de respirar, temblores no controlables, ganas de llorar, sudoración… Estos síntomas van acompañados de una sensación de bajo estado de ánimo, decaimiento, falta de energía, sensación de hastío y sensación de no ser capaz de adaptarse a la rutina habitual.

¿Quiénes lo suelen presentar en su mayor medida?

Es un síndrome que sobretodo presentan personas que han tenido o tienen problemas en el trabajo, ya sea de mobbing laboral (acoso en el trabajo), que su trabajo no presente una gratificación especial, horas de trabajo interminables o posibles problemas de despido (o los temidos ERES), ni que decir tiene que la situación económica actual hace que los casos de síndrome postvacacional hayan aumentado.

Otro colectivo bastante habitual es el de padres con hijos pequeños o personas que han tenido a su cargo personas dependientes durante las vacaciones. Por lo común durante el día a día, los niños y las personas dependientes suelen estar en el colegio o en lugares donde están cuidados. Durante el período estival, en cambio, tanto niños como personas dependientes son cuidados por estos padres o cuidadores que ya vienen cansados de su período laboral y que durante las vacaciones son sometidos a un estrés bastante significativo, por lo que a la vuelta de vacaciones, la sensación de descanso es prácticamente mínima y el enfrentarse a un nuevo período laboral se hace muy cuesta arriba.  

¿Cuál es el tratamiento más recomendado?

El síndrome postvacacional no se cataloga como trastorno y es significativamente raro que las personas que lo padecen tengan que ir a terapia por estos síntomas, sin embargo prevenir la aparición de esta sintomatología tan fastidiosa sí es posible siguiendo ejercicios como los expuestos a continuación:

Anticipar la vuelta a casa de una forma programada y con tiempo, no esperar “a última hora” o “aguantar de vacaciones lo máximo posible”. La habituación gradual es clave.

En cuanto a los horarios y actividades: es importante mantener horarios regulares, tanto durante el día como por la noche. Se pueden seguir con hábitos sanos que se han ido realizando en las vacaciones como ejercicio moderado, paseos, ir a la piscina si aún hace buen tiempo. También es aconsejable dormir el máximo número de horas posible e ir reduciéndolas de forma gradual según vaya avanzando la semana.

En cuanto a la intensidad del trabajo: empezar de menos a más. Comenzar por las tareas más sencillas o que exijan menos capacidad de esfuerzo e ir intensificando de forma gradual. Es aconsejable que el primer día se dedique la actividad a socializar con los compañeros de trabajo, para que la vuelta sea menos intensa. Es importante durante los primeros días o semanas, no ocupar el espacio dedicado al ocio o descanso con más trabajo.

Es aconsejable realizar ejercicios de relajación para prevenir el comienzo de los síntomas de ansiedad. 

 Juan José Carral Hernández

Por Juan José Carral Hernández
Psicología

Destacado psicólogo, con amplia experiencia en terapia de familia y pareja, acoso escolar y otros trastornos en psicología clínica. Colabora en el equipo de investigación del Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas, y ejerce como psicólogo en dos centros de prestigio de Madrid.