¿Cuándo se convierte en un problema la incontinencia urinaria?

Escrito por: Dra. Eva Huguet Galofré
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

La incontinencia urinaria se trata de la pérdida involuntaria de orina. Es un problema muy habitual, se estima una prevalencia del 8 al 30 %. La incidencia aumenta con la edad. Por sexos, son las mujeres las que padecen más la incontinencia, se estima que una de cada cuatro mujeres puede presentar incontinencia urinaria a lo largo de su vida.

La incontinencia urinaria es un problema que provoca una pérdida o la limitación de la calidad de vida de las mujeres. En muchas ocasiones, conlleva afectación psicológica, así como limitaciones en la vida diaria (búsqueda de lavabos repetidamente al salir a la calle, no poder practicar el deporte que nos gusta, u otras situaciones).

Para su solución es importante ponerse en manos de un especialista.

 

 

¿Qué factores pueden influir en que una mujer sufra incontinencia urinaria?

El problema es debido a un conjunto de cosas o lo que médicamente llamamos factores de riesgo: la edad, el embarazo y el parto, la obesidad, la genética de los tejidos (colágeno) y otros.

 

 

¿Cómo podemos identificar que la incontinencia urinaria se convierte en un "problema" y no es algo puntual?

Las causas de la incontinencia urinaria son diversas, pero las dos más frecuentes en las mujeres son las pérdidas de orina durante la realización de un esfuerzo (toser, reír, estornudar, correr y otros), cuya causa es por un defecto anatómico de los tejidos que sujetan la uretra (salida de la orina). La segunda causa es la incontinencia por urgencia, que tiene su origen en una alteración del control central del deseo de micción.

La incontinencia puede ser puntual debido a una infección de orina o durante el embarazo o en el post parto inmediato. Lo común es que la incontinencia sea un problema que una vez aparece, tengamos que consultar a un especialista para su diagnóstico y tratamiento

 

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina
 

 

¿Podemos prevenir la incontinencia?

Sí, podemos prevenir y/o tratar la incontinencia.

La prevención sobretodo es efectiva si evitamos los factores de riesgo. Algunos de estos factores son modificables: evitar la obesidad, pautar un horario miccional (no aguantar las ganas de micción durante horas), no forzar la ingesta de agua o líquidos. Otros no son evitables: el embarazo y el parto, enfermedades neurológicas, la genética.

Hay evidencia científica para hacer prevención de la incontinencia en algunos de los factores de riesgo no evitables, por ejemplo, realizar ejercicios de la musculatura del suelo pélvico durante el embarazo.

 

 

¿Cómo se trata la incontinencia urinaria?

El tratamiento de la incontinencia urinaria se basa en la combinación de varias estrategias terapéuticas en múltiples casos. Evitar factores irritantes de la vejiga (cafeína, tabaco, excesiva ingesta de líquidos), rehabilitación del suelo pélvico, fármacos, tampones o incluso cirugía sobre el músculo y estructuras pélvicas.

La cirugía está indicada cuándo el problema que causa la incontinencia es por una debilidad de las estructuras musculares del suelo pélvico.

Es muy importante haber realizado previamente una buena valoración mediante una entrevista y la exploración por parte de un profesional especialista en patología del suelo pélvico.

Hay múltiples técnicas correctoras de la incontinencia, pero la indicada con mayor frecuencia es la colocación de una pequeña malla (tejido sintético), por debajo de la uretra (conducto de salida de la orina). La técnica quirúrgica se realiza por vía vaginal sin necesidad de cicatrices externas, y la recuperación postoperatoria suele ser rápida y poco dolorosa.

 

 

¿Cómo son los resultados y la vuelta a la normalidad?

Dependiendo del tipo de incontinencia de esfuerzo por la cual se ha realizado la cirugía, los resultados de curación pueden estar alrededor del 80-95% de los casos.

En el postoperatorio se dan una serie de recomendaciones durante los primeros 15 días, que son evitar los esfuerzos físicos intensos, los baños, las relaciones sexuales y los tampones vaginales. También se advierte que es posible que tenga molestias o dolor en el área inguinal y presente flujo vaginal con restos hemáticos (sangre) los primeros días.

A partir de los quince días de la cirugía si no hay situaciones especiales, se puede realizar vida normal.

Por Dra. Eva Huguet Galofré
Ginecología y Obstetricia

La prestigiosa Dra. Huguet Galofré es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona y especialista en Ginecología por el Hospital Universitario Mútua Terrassa. Entre su extensa formación también destaca el máster en Patología Mamaria. Es experta en distintos tratamientos de suelo pélvico, como la incontinencia urinaria o el prolapso genital. 

Con más de dos décadas de experiencia, actualmente ejerce en el Institut Riera Bartra de Barcelona. Miembro de la Sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología, es autora de múltiples publicaciones científicas de ámbito nacional e internacional, así como ponente habitual en congresos de su especialidad.

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