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Coronavirus: nuevas formas de afrontar el duelo

Escrito por: Irene Giménez
Publicado: | Actualizado: 23/03/2020
Editado por: Patricia Pujante Crespo

Ante la pérdida de un ser querido, tiene lugar lo que se conoce como proceso de duelo. El proceso de duelo aparece ante una pérdida que tiene lugar en su doble dimensión: la biológica o física, y la psicológica. Como cualquier emoción o sentimiento, el duelo es adaptativo y necesario en su justa medida, y es un proceso o reacción ante dicha pérdida completamente normal. No obstante, como ocurre también con las emociones (rabia, tristeza, miedo…), el duelo puede convertirse en patológico si se excede tanto en frecuencia como en intensidad.

 

Aunque el proceso de duelo puede abarcar distintos campos: una jubilación, una ruptura sentimental, etc., en el presente artículo me centraré en el duelo más común en el campo de la intervención terapéutica: el duelo por la muerte de un ser querido.

 

Como os avanzaba, y al igual que ocurre con las emociones, ante la pérdida de un ser querido, enfrentarse al dolor que esto produce es necesario y sumamente adaptativo, dentro de los límites de la normalidad. Debemos enfrentarnos al dolor que nos produce la pérdida, con el fin de poder sanar la herida y poder seguir adelante con nuestras vidas.

Camino hecho con velas - duelo - coronavirus - by Top Doctors
El proceso de duelo es muy importante, también ante pérdidas repentinas,
como las que algunas personas están viviendo por el coronavirus

 

A grandes rasgos, cuando nos enfrentamos a la pérdida, se inicia en nosotros un proceso natural que normalmente contempla cinco fases. Es importante destacar que cada fase tiene su función adaptativa, y nos permite realizar el proceso de manera sanadora. El enquistamiento de cualquiera de las fases, es lo que en ocasiones, nos empuja a tener que solicitar ayuda profesional con un especialista en Psicología, con el fin de desencallar el proceso y poder seguir avanzando. Dichas fases son:

  • Fase de negación: se niega la realidad como mecanismo de defensa al duro golpe recibido.
  • Fase de ira: es una fase complicada, ya que nace de la frustración por tomar conciencia de la pérdida, y nos empuja en ocasiones a buscar responsabilidades. El enquistamiento requiere de ayuda inmediata.
  • Fase de negociación: es la fantasía la que conduce esta fase, la ilusión de recuperación de la pérdida, por lo que su duración es escasa al confrontar duramente con la realidad. El enquistamiento aquí podría darse en forma de delirios.
  • Fase de depresión: una vez abandonada la ilusión de cambio, y confrontada la realidad, el duelo nos sume en una honda tristeza. Es la fase previa a la aceptación, porque al tocar fondo, ya solo podemos renacer, pero también la más peligrosa si se produce el enquistamiento, ya que puede dar lugar a psicopatologías serias como la depresión mayor.
  • Fase de aceptación: se acepta la pérdida, y la persona poco a poco va permitiéndose recuperar su vida. El recuerdo siempre estará ahí, pero la forma de enfrentarse a él, irá cambiando a medida que pase el tiempo.

 

¿Qué ocurre cuando el duelo tiene lugar de forma súbita? ¿Cómo podemos afrontar la muerte de un ser querido cuando no hemos tenido tiempo de prepararnos para ello? ¿Qué ocurre cuando no puedo despedirme de la persona amada?

 

Los seres humanos somos animales simbólicos, porque tenemos la capacidad construir diferentes mundos a partir de los símbolos. Esto nos permite en el caso del duelo, poder despedirnos de nuestros seres queridos simbólicamente, y dichos rituales de despedida, ejercen una función de gran importancia en el proceso de aceptación de la pérdida y en el avance de las distintas etapas del duelo.

 

Pero existen circunstancias, que impiden la realización del ritual de despedida por distintos motivos. En la situación de crisis sanitaria actual que nos está tocando vivir por el Covid-19, son muchas las familias que están enfrentándose al duro proceso de pérdida de un ser querido, sin poder efectuar el ritual de despedida, lo cual sumado al hecho de que no hay fase de preparación (la enfermedad ha llegado de forma súbita), generan un profundo dolor y dificultan avanzar en las etapas necesarias de aceptación del duelo.

 

En estos casos, puede resultar terapéutico el realizar una despedida simbólica. Cierto es, que dicha despedida cobra más sentido si se realiza socialmente, es decir, si participan varios miembros del entorno del ser querido fallecido (familiares cercanos o amigos). Para realizar una despedida simbólica, es importante que aquello que representemos tenga un sentido para nosotros, y sea también importante para la persona que falleció (una lectura, un lugar...).

 

Si, como está ocurriendo con el confinamiento al que nos enfrentamos en la actualidad, tampoco es posible por ahora realizar dicha despedida o ritual simbólico que nos permita avanzar de un modo sano y adaptativo (y no con enquistamiento patológico) en las distintas fases del duelo, al no poder agruparnos socialmente, una alternativa podría ser escribir una carta. En “la carta” podremos plasmar todas aquellas cosas maravillosas de nuestro ser querido, cosas que nunca olvidaremos y que nos encargaremos de recordar siempre, pero al mismo tiempo, nos permitiremos plasmar la despedida, decir “adiós”, lo cual no significa olvidar, sino permitirnos avanzar a pesar del dolor. Para que la carta resulte terapéutica es importante que sea leída (en grupo o de forma individual), por lo que podremos hacerlo utilizando canales online en estos días, u otras vías de comunicación (teléfono, etc.).

 

Y recordar siempre la importancia de solicitar ayuda profesional, también a través del servicio de telemedicina en estos momentos, si el duelo se convierte en patológico (enquistamiento de alguna de las fases, como comentaba).

Por Irene Giménez
Psicología

Prestigiosa especialista en Psicología, la Sra. Giménez es experta en ansiedad, control emocional, dependencia emocional, impulsividad, psicología adultos, terapia cognitivo conductual, terapia de grupo y violencia de género, entre otros trastornos y procesos psicológicos.

Compagina la terapia individual para adultos en el Institut Dra. Natalia Ribé con el programa ARHOM, programa de atención y reinserción para hombres que usan la violencia física, psíquica u otras formas de violencia en sus relaciones de pareja o con algún miembro de su familia.

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