Conocer la ansiedad para tratarla de raíz

Escrito por: Amparo Iznaola Muñoz
Publicado:
Editado por: Nicole Márquez

 

¿Cuáles son los factores que propician la ansiedad?

 

Uno de los factores por excelencia es el estrés. Las situaciones de estrés relacionadas con problemas en el trabajo, relaciones familiares o sociales favorecen la aparición de síntomas de ansiedad.

 

Otro factor sería la personalidad, la forma de ser de una persona. Existen personas con tendencia a la timidez e inhibición que suelen ser más propicias a desarrollar trastornos de ansiedad. Aun así, hay que destacar que no existe un factor de riesgo que sea determinante por sí solo en la aparición de estos trastornos.

 

Además, hay que mencionar que de cara a la intervención, los factores que ayudan a mantener el trastorno son aún más importantes que los factores de riesgo. Estos son el foco de la intervención psicológica y hay que modificarlos para conseguir buenos resultados, independientemente de las causas del trastorno.

 

¿A qué edad es más frecuente la ansiedad?

 

Los trastornos de ansiedad no dependen exclusivamente de la edad y aparecen en cualquier momento de la vida; dependen más de unos determinados periodos o etapas. Así, cabe destacar las fobias especificas- suelen aparecer más en la infancia, como por ejemplo las fobias a las tormentas, miedo a las agujas, a la sangre, a quedarse encerrado; trastorno de pánico- más típico a final de la adolescencia y en edad adulta; la fobia social- durante la adolescencia; TOC (trastorno obsesivo compulsivo) y el trastorno de estrés postraumático- a cualquier edad; ansiedad generalizada- en infancia y adolescencia e incluso pasados los 20 años.

 

Lo más importante es distraer a la persona que padece de una ataque de ansiedad.

 

¿Cuáles son los principales síntomas de la ansiedad?

 

Los síntomas se pueden dividir en tres grupos:

  • Comportamentales: la persona que padece un trastorno de ansiedad adopta lo que se conoce como conductas de seguridad para tratar de disminuir la ansiedad, es decir, evita situaciones que le generan ansiedad como por ejemplo subir en ascensor, o se ayuda de trucos para disminuir el malestar como llevar un “amuleto”.
  •  Físicos: estos síntomas los genera el sistema nervioso autónomo, el cual se activa de manera automática ante las situaciones de alarma. Algunas de las sensaciones más frecuentes son: dificultad para respirar, mareo, sequedad de la boca, aceleración del ritmo cardíaco, temblores, inquietud motriz...
  • Pensamiento: al tener mucha ansiedad o miedo, los pensamientos pueden volverse muy negativos o catastróficos hasta el punto de pensar que nos puede pasar algo malo y no lo podremos controlar; también pensar que nos rechazan, que algo salga mal y fracasemos o que los demás se hagan una idea errónea de nosotros.

 

Características de un ataque de ansiedad

 

A continuación se van a enumerar las más frecuentes pero no por ello deben aparecer todas en una crisis de ansiedad:  

  1. Incremento brusco de la sensación de ansiedad y miedo.
  2. Palpitaciones fuertes
  3. Taquicardia
  4. Sudoración
  5. Temblores
  6. Aumento de la temperatura corporal
  7. Sensación de irrealidad
  8. Desrealización (sensación de que lo que ocurre no es real) o despersonalización (sentirse fuera de uno mismo)
  9. Temor a morir, a perder el control o el conocimiento
  10. Sensación de ahogo
  11. Sofoco
  12. Opresión o malestar torácico
  13. Sensación de entumecimiento u hormigueo.

 

¿Cómo actuar ante un ataque de ansiedad?

 

Lo más importante es distraer a la persona con una conversación activa y que no esté pendiente de los síntomas que está sufriendo. Que comprenda que nada de lo que le está ocurriendo puede hacerle daño. Hay que normalizar la situación, evitar que se haga un corro alrededor de la persona afectada y por supuesto, acudir al médico o especialista.

 

¿Cuándo debemos acudir al especialista?

 

Lo ideal es acudir lo antes posible al especialista para empezar un tratamiento lo más pronto posible. Es importante una vez iniciado el tratamiento que la persona sea capaz de mantener las rutinas habituales incluyendo las que generan ansiedad para que ésta vaya disminuyendo. Pero también hay que tener buenos hábitos de alimentación y sueño, practicar deporte, no ingerir estimulantes en exceso y evitar los tóxicos, permanecer activo socialmente, compartir el malestar con el entorno más cercano y cumplir con el tratamiento pautado por el especialista.

Por Amparo Iznaola Muñoz
Psicología

La Sra. Iznaola es una reputada especialista en Psicoterapia y Neuropsicología Clínica. Cuenta con más de 20 años de trayectoria profesional y una extensa formación en distintos campos de la especialidad. En concreto, como psicoterapeuta su abordaje se basa en el manejo de técnicas cognitivo-conductuales, psicología positiva y sistémica. Se especializó en Neuropsicología Clínica por el hecho de que hay ciertas patologías y pacientes que requieren de tratamientos más específicos que la Psicología clínica no abarca (deterioro cognitivo por la edad, rehabilitación de accidentes cerebrovasculares o de tráfico, postoperatorio de tumores...).

A lo largo de su trayectoria ha ejercido en diferentes centros de prestigio nacional, públicos y privados, tales como el Hospital Universitario Virgen del Rocío, Neurocrecer o el Children's Hospital y el Disability Resource Center de la Northeastern University de Boston (USA). En la actualidad es psicoterapeuta y neuropsicóloga en su propia consulta privada.

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