¿Cómo puedo identificar el Trastorno de la Conducta (TC)?

Escrito por: Dra. Ángela Rosales Becerra
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

Los trastornos de conducta (TC) son unos de los trastornos clínicos que se encuentran recogidos en los manuales diagnósticos más utilizados en la práctica (CIE-10 y DSM-V).

 

El TC hace referencia a un conjunto de alteraciones emociones y conductuales que se presentan de manera repetitiva y persistente en el día a día de la persona, que implica el desarrollo de acciones que vulneran los derechos de los demás, van en contra de las normas imperantes en su entorno o infringen las reglas sociales por las que controlamos y modulamos nuestras conductas con la finalidad de adaptarnos a nuestro contexto.

 

¿Qué causa el trastorno de la conducta?

 

No existe un único factor que pueda predecir o explicar la aparición de este tipo de trastornos. De hecho, las investigaciones que se han realizado hasta el momento señalan multitud de causas que pueden estar presentes y que se consideran como factores de riesgo de cara al diagnóstico.

 

Concretamente, podemos indicar que existen:

  • Factores biológicos (antecedentes psicopatológicos de los padres, dificultades perinatales, alteraciones bioquímicas o disfunciones en las áreas responsables de la función ejecutiva, etc.).
  • Factores temperamentales y de la personalidad (temperamento difícil, impulsividad, búsqueda de sensaciones, distorsiones cognitivas, déficit en las habilidades sociales, presencia de otros trastornos concomitantes, etc).
  • Factores cognitivos (problemas en el procesamiento de la información social y su codificación, dificultades en la solución de problemas, evaluación positiva de las conductas violentas, etc).
  • Factores familiares (problemas en la relación de pareja, inconsistencia en el uso de pautas educativas de carácter autoritario, escasa involucración en la educación de los hijos, etc).
  • Factores sociales (rechazo por parte de los compañeros, identificación con grupo de iguales conflictivo, consumo de sustancias, participación en conductas antisociales, etc).

 

El Trastorno de la Conducta genera un evidente malestar emocional.

 

¿Pueden aparecer a cualquier edad?

 

Generalmente, los trastornos de conducta son una de las principales causas de atención clínica en menores y adolescentes.

 

No obstante, este diagnóstico puede ser aplicado a adultos, si bien es preciso descartar que la persona no cumpla los criterios diagnósticos establecidos, según la DSM-V, para el “Trastorno de la personalidad antisocial”.

 

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de la conducta?

 

Este tipo de trastorno es muy llamativo y fácilmente perceptible, dado que la conducta del individuo va a chocar con las normativas imperantes en las distintas esferas que componen su vida (familiar, académica y social).

 

Generalmente, son los padres los que acuden a consulta solicitando asesoramiento, dada las interferencias que perciben en el desarrollo normal de sus hijos.

 

Las principales conductas que se presentan implican agresión o daño a otras personas o animales, destrucción de la propiedad, engaños y/o robos y el incumplimiento de las normas propias de la edad del individuo.

 

Además, hay que resaltar que este tipo de conductas genera un evidente malestar emocional tanto en el sujeto que las desarrolla como en aquellos que le rodean. Razón por la que nos encontramos con una importante desestabilización personal, familiar, social y académico/laboral.

 

Motivo por el que aconsejamos que, si los padres perciben este tipo de conductas en sus hijos, acudan lo antes posible a un especialista en salud mental.

 

Tratamiento

 

En términos generales, lo ideal es que se realice una intervención donde se integren a todos los agentes implicados en la vida del individuo (padres, profesores, educadores, cuidadores y psicólogo).

 

Las investigaciones realizadas y la literatura existente respecto a la intervención de este tipo de trastorno unida a nuestra propia experiencia, nos conduce a recomendar una intervención de corte “cognitivo-conductual” destinada no solo a la reeducación de las conductas que sean inadaptadas, sino también a la mejora de las competencias propias del individuo que le permitan desarrollar habilidades sociales más adecuadas, reforzar sus recursos personales y adquirir nuevas destrezas que favorezcan su adaptación al entorno.

 

Así mismo, de manera paralela, consideramos fundamental realizar un trabajo personalizado y directo con el grupo familiar, donde podamos aportar herramientas a los progenitores y desarrollar estrategias conjuntas que favorezcan el establecimiento de un clima familiar satisfactorio.

 

Por último, no podemos olvidar la necesidad de coordinarnos con los agentes educativos, dado que conocemos la importancia que este ámbito tiene en estas etapas de desarrollo.

Por Dra. Ángela Rosales Becerra
Psicología

La Dra. Ángela Rosales Becerra es una reputada psicóloga en Sevilla. En la actualidad, presta sus servicios en el Centro eNBllanco de atención psiquiátrica y psicológica. Es experta en evaluación psicológica, mediación familiar, terapia de adultos, alteraciones emocionales, alteraciones conductuales infanto-juveniles...

En activo desde 2007, su currículum destaca por una amplia y constante formación en la especialidad. Licenciada y Doctora en Psicología por la Universidad de Sevilla, obtuvo el Máster en Atención de Cuidadores de Personas Dependientes y el Máster en Intervención y Mediación Familiar, ambos por la Universidad de Sevilla; y del Máster en Psicología Clínica, Legal y Forense por la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con experiencia clínica y asistencial, así como experiencia docente e investigadora.

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