¿Cómo empieza el cáncer de piel?

Escrito por: Dra. Beatriz Castro Gutiérrez
Publicado:
Editado por: Margarita Marquès

El cáncer de piel es una patología muy frecuente en nuestra sociedad, en gente de edad avanzada, sobretodo, por la exposición solar a lo largo de toda una vida. Es muy frecuente en cuero cabelludo, especialmente en varones, por la menor densidad de cabello.

 

A veces, se presenta en forma de “costras” o durezas en la piel de la cabeza o la cara (aunque también son frecuentes en los brazos y las piernas), que pueden desaparecer y reaparecer. Estas lesiones rasposas son queratosis actínicas, un “pre-cáncer de piel” y normalmente las tratamos mediante crioterapia con nitrógeno líquido o mediante sustancias químicas en crema que favorecen su desaparición. Si no las tratamos, puede que evolucionen hacia un problema más serio, un carcinoma epidermoide.

 

Otros tumores se presentan como heridas que no curan, o lesiones abultadas de crecimiento rápido. Suelen aparecer en zonas expuestas a la radiación solar, como cara, cabeza y manos, y puede tratarse de un carcinoma basocelular o como hemos mencionado antes, un carcinoma epidermoide. Estos son los tipos más frecuentes, y en general se relacionan con la exposición solar crónica.

 

El cáncer de piel es una patología muy frecuente,
sobretodo, por la exposición solar a lo largo de toda una vida

 

Como hemos dicho, aparecen en gente mayor, pero cada vez con más frecuencia los diagnosticamos en gente joven, o bien porque tienen pieles muy susceptibles al daño solar (piel, ojos claros, pelo rubio, etc.) o bien porque se han expuesto en exceso al sol (cabinas de bronceado, horas y horas en la playa o piscina) o una combinación de ambos. También pueden aparecer por una predisposición genética, sin que haya habido abuso de sol, pero es menos frecuente.

 

Existen otros tipos de cáncer de piel, que son menos comunes, como pueden ser el carcinoma de células de Merkel, porocarcinoma, carcinoma sebáceo y melanoma.

 

Tratamientos para el cáncer de piel tipo basocelular o epidermoide

El tratamiento por excelencia es la cirugía, porque si se emplean márgenes adecuados, solucionamos el problema en un solo acto. Normalmente, es posible extirpar con anestesia local de forma ambulatoria y con escaso riesgo y resultados muy buenos.

 

Otra opción es el imiquimod, una inmunoterapia en crema que desencadena una reacción inflamatoria que destruye las células tumores, sólo se puede utilizar en carcinomas superficiales y bajo estricto diagnóstico y control del dermatólogo.

 

Existen más opciones, como el curetaje con electrocoagulación, en mi opinión menos seguras dada la posibilidad de dejar células residuales con la consiguiente reaparición del tumor, yo personalmente no suelo utilizar estos métodos, salvo que sea necesario por las características del paciente (pacientes muy ancianos, rechazo de la cirugía, intención paliativa, etc.). En estos casos pueden ser una opción adecuada.

 

Si el carcinoma es de tipo epidermoide y está en zona de alto riesgo, a veces conviene hacer pruebas complementarias para descartar afectación de los ganglios de la zona o extensión del tumor a otras localizaciones. En el carcinoma basocelular esto es extremadamente infrecuente, pero en el epidermoide es posible. Por ello, algunas veces radiamos la zona con radioterapia después de la intervención, sobre todo si al analizar el tumor extirpado se aprecia invasión de los nervios de la zona, para evitar que si queda alguna célula maligna se extienda a otras localizaciones.

 

Recomendamos consultar con el dermatólogo ante cualquier lesión sospechosa, heridas que no acaban de curar, lesiones persistentes, que aumentan de tamaño, etc. Un tratamiento precoz siempre es preferible y trataremos de elegir la terapia más adecuada para el paciente según sus características y las de la lesión a tratar.

Por Dra. Beatriz Castro Gutiérrez
Dermatología

La Dra. Castro Gutiérrez es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria, especialista en Dermatología médico-quirúrgica y Venereología y Doctora en Dermatología médico-quirúrgica y Venereologia.

Dentro de su especialidad se ha centrado en cirugía dermato-oncológica, dermatoscopia digital y melanoma.

Formación en cirugía de MOHS en el Hospital Erasmus MC de Rotterdam (Países bajos) a través de un fellowship de la EADV, acreditando más de 300 intervenciones como primera cirujana. Técnica Breuninger y MOHS diferido.

Actualmente forma parte del cuadro médico de la Clínica Indermis y trabaja en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, Cantabria.

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