¿Cómo detectar el pie plano infantil?

Autore: Dr. Víctor Hidalgo Muriel
Pubblicato:
Editor: David Moore Trias

Los niños durante su crecimiento pasan por distintas etapas, entre las que se encuentra la fase valgoide. En este momento, los pequeños empiezan a caminar hasta que sus estructuras maduran un poco, más a o menos hasta la edad de los 7 años.

En este periodo, los niños tienen los pies con un aspecto algo aplanado, incluso puede parecer que las rodillas están muy juntas, con los talones volcados hacia dentro. Pero tranquilos, ninguno de estos motivos debe preocuparnos y forma parte del proceso de crecimiento, siempre y que no haya síntomas (por ejemplo, dolor o caídas frecuentes).

 

La edad máxima del pie plano infantil debería ser los 6-7 años.

 

¿Qué son los pies planos en los niños?

Para detectar esta patología hay dos elementos visuales que siempre se repiten:

  • Meter los talones para dentro: es una característica común, dando la sensación de que “vuelca” los pies. Es fácil de detectar en los zapatos, ya que queda el desgaste marcado, deformando los zapatos por el talón.
  • Disminución o ausencia del arco del pie: cuando el niño apoya el pie no aparece la forma del arco, dando una sensación de estar “hundido”. Es importante tener en cuenta que, a veces, la ausencia de arco también aparece sin apoyar, pero al apoyar el arco se forma, por lo que no se trataría de un caso de pie plano.

 

¿Cómo actuar si presenta las características de un pie plano?

El pie plano infantil puede darse en el crecimiento normal de un niño, sin causar ningún problema. En el caso de que el niño tenga más de 7 años y mantenga un pie plano, es aconsejable visitarse con un especialista en Podología. También en aquellos casos que haya síntomas, aunque sea menor de la edad mencionada.

En definitiva, la edad máxima en la que el pie de un niño debería ser plano sería entre los 6 y los 7 años.

 

¿Cuáles son los signos más habituales?

Los síntomas más recurrentes acostumbran a ser la fatiga muscular, las caídas frecuentes (niños “patosos”) o el dolor, aunque en menor medida. Asimismo, en algunos casos también pueden apreciarse deformidades en los dedos, por ejemplo, en la desviación del dedo gordo.

Si su hijo tiene cualquiera de estos signos es importante acudir a un especialista para realizar una valoración temprana y, en el caso que sea necesario, realizar el tratamiento correspondiente.

La edad recomendada para valorar el aspecto del pie de un niño, en relación con el resto del aparato locomotor, es a partir de los 4 o 5 años.

*Tradotto con Google Translator. Preghiamo ci scusi per ogni imperfezione

Dr. Víctor Hidalgo Muriel
Podologia

*Tradotto con Google Translator. Preghiamo ci scusi per ogni imperfezione

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