Pies planos, ¿en qué consisten?

Escrito por: Dr. César Galo García Fontecha
Publicado: | Actualizado: 16/11/2018
Editado por: Noelia Pino García

 

¿En qué consiste la patología de pies planos?

Habitualmente hablamos de pie plano cuando existe una disminución de la altura del arco longitudinal de la planta del pie. En general se acompaña de una desviación del talón hacia afuera (lo que llamamos talo valgo) y por ello suele recibir el nombre de pie plano-valgo.

En el niño existen básicamente dos tipos de pie plano, el pie plano flexible y el pie plano rígido.

El pie plano flexible se caracteriza por ser un pie con una estructura esquelética normal pero con mucha flexibilidad en sus articulaciones. Por ello, cuando el niño se pone de pie y apoya su peso, el puente se hunde y el talón se desvía hacia afuera. Sin embargo, cuando lo hacemos poner de puntillas, vuelve a aparecer el puente y el talón se coloca corregido hacia adentro. Este es el tipo de pie más frecuente en el niño y se considera una situación de normalidad durante los primeros años de vida.

El pie plano rígido se caracteriza porque existen uniones anómalas entre los huesos del pie. Ello provoca una deformidad con menor altura del arco longitudinal y una desviación en valgo del talón. Cuando el niño se pone de puntillas, la postura del pie no cambia debido a que la movilidad está bloqueada por la unión entre los huesos. Esta situación es definitiva y no cambia con la edad.

 

¿A qué edad suele manifestarse?

La mayoría de los niños por debajo de 5 años suelen presentar pies planos flexibles. Además durante los dos primeros años de vida suele haber una acúmulo de tejido graso en la zona del arco longitudinal que aumenta la apariencia de pie plano. Normalmente la altura del arco longitudinal va aumentando de forma progresiva los primeros años de vida, hacia los 10 años presenta una apariencia de pie normal y en la adolescencia acaba de formarse completamente.

Sin embargo, existe un amplio rango de normalidad en cuanto a la altura del arco longitudinal. En general las chicas suelen tener el arco algo más pronunciado que los chicos. Y de hecho, hasta un 20% de la población no llega nunca a desarrollar un arco longitudinal claro y presenta durante toda la vida unos pies planos flexibles indoloros y funcionales. Por ello, actualmente consideramos el pie plano flexible como una variante de la normalidad.

No obstante, un pie plano flexible muy pronunciado provoca dificultades para el calzado, roces en la parte interna e incluso dolor con las actividades físicas. Esta sintomatología suele aparecer a partir de los 10 años y en especial en la adolescencia, porque la carga mecánica de pie aumenta debido al mayor peso del cuerpo y a que normalmente hacen más actividad física.

El pie plano rígido por uniones óseas anómalas no mejora durante el crecimiento y a partir de los 10 años puede provocar molestias, muchas veces en los tendones peroneos (por detrás del peroné en el tobillo) ya que se contracturan al intentar mover unas articulaciones que están rígidas por la unión ósea. Además, esta unión ósea dificulta la capacidad del pie para adaptarse a las irregularidades del terreno y los pacientes suelen tener esguinces de tobillo de repetición. Por ello, ante un niño con esguinces de repetición debe estudiarse que no presente alteraciones óseas en el pie.

 

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene pies planos?

La exploración es muy sencilla. Debe colocarse detrás del niño y observar cómo apoya los pies. Si observa ausencia de arco longitudinal y un talón muy desviado hacia afuera, es que presenta un pie plano-valgo.

Entonces debe decirle que se coloque de puntillas. Si al hacerlo, aparece el arco longitudinal y el talón se corrige y se coloca hacia adentro, se trata de un pie plano flexible que no debe preocuparle. Si al ponerse de puntillas, no aparece arco longitudinal y el talón no se corrige, probablemente se trate de un pie plano rígido y debe consultar con el ortopeda pediátrico.

pies planos
Ejemplo de pie plano flexible: aparición del arco en puntillas y rectificación del valgo del talón

Los pies planos ¿tienen solución? ¿En qué consiste su tratamiento quirúrgico?

En general consideramos que el pie plano flexible no precisa tratamiento. El uso de plantillas ha demostrado no ser efectivo para provocar un aumento del arco longitudinal, si no que su efecto es al contrario, dado que al aumentar la rigidez de la suela del calzado, entorpece el estímulo de desarrollo de la musculatura interna del pie y su uso se asocia a persistencia de pie plano. En general se recomienda realizar actividades que desarrollen la musculatura interna intrínseca del pie, como caminar de puntillas, caminar por la arena de la playa o caminar en casa descalzo (o con calcetines antideslizantes).

En casos de pie plano flexible muy acentuado, con dolor o dificultad para el calzado, existen diversas opciones quirúrgicas reconstructivas. La más sencilla es colocar un soporte rígido entre los huesos astrágalo y calcáneo que evita el hundimiento del arco longitudinal y la deformidad de valgo del talón. Generalmente este soporte se mantiene un par de años y luego se retira. En casos muy graves existen otras técnicas reconstructivas más complejas.

En casos de pie plano rígido poco sintomático suele ser suficiente con tratamiento rehabilitador que revierta la contractura de la musculatura peronea. Si existen esguinces muy repetidos o dolor que no cede con tratamiento rehabilitador, se ha de plantear una cirugía de resección de la unión ósea anómala.

Por Dr. César Galo García Fontecha
Traumatología infantil

Investigador de alto prestigio, el doctor Dr. García Fontecha es experto en Traumatología infantil y Cirugía Ortopédica, haciéndose cargo de todo tipo de patologías traumáticas, ortopédicas, congénitas o de desarrollo del aparato locomotor del niño. Es miembro de la Unidad de Traumatología pediátrica del Servicio de Cirugía y Traumatología LENOX Corachan. Doctorado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona, es además diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. Posee un Máster en Metodología de la investigación sanitaria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha recibido diversos reconocimientos públicos por su trayectoria profesional.

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