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La arteriopatía periférica es una enfermedad que se caracteriza por la obstrucción de las arterias que no irrigan el cerebro o el corazón. Esta enfermedad tiene lugar cuando las arterias se estrechan y se endurecen (arteriosclerosis), dificultando la circulación sanguínea. Aunque generalmente afecta a las piernas, existen otras arterias que también se pueden ver afectadas.
En cualquier caso, se trata de una patología que afecta, especialmente, a los hombres que tienen edades superiores a los 50 años.
Generalmente, las personas que padecen una arteriopatía periférica no presentan una sintomatología concreta. Sin embargo, pueden aparecer algunos síntomas como los siguientes:
Algunas de las pruebas realizadas por el médico para diagnosticar la arteriopatía periférica pueden incluir:
Los factores de riesgo que pueden causar esta enfermedad son:
La arteriopatía periférica es una patología vascular que tiene lugar cuando se estrecha el flujo sanguíneo debido a un exceso de colesterol y otros tipos de grasa que se acumulan en las paredes de las arterias. Esta acumulación de placa que se forma, bloquea el flujo de sangre a los brazos y las piernas.
Se desconoce la causa de la formación de placa lipídica, pero existen algunas condiciones que incrementan el riesgo de sufrir placas lipídicas, como ser fumador o exfumador, así como ser diabético y tener la presión arterial o el colesterol elevados. En los peores casos, y cuando no se presta atención a estos factores, puede degenerar en la amputación del pie o de la pierna.
Para prevenir la arteriopatía periférica, se deben seguir una serie de pautas que se basan en mantener un estilo de vida saludable:
Existen diferentes tipos de medicamentos utilizados para tratar esta enfermedad. Estos pueden incluir medicamentos para bajar el colesterol, para la presión arterial alta, para controlar los niveles de azúcar en la sangre, para prevenir coágulos sanguíneos. También hay medicamentos para aliviar los síntomas.
En algunos casos, se puede requerir cirugía o angioplastia. Durante una angioplastia, se introduce un pequeño tubo hueco (catéter) a través de un vaso sanguíneo hasta la arteria afectada. Después se infla un pequeño globo para volver a abrir la arteria, aplanar el bloqueo y estirar la arteria. De esta manera, se consigue aumentar el flujo sanguíneo. Otros procedimientos pueden incluir cirugía de derivación y terapia trombolítica.
El encargado del tratamiento de la arteriopatía periférica es el especialista en Angiología y Cirugía vascular.

