Elevación de seno maxilar

 

Índice

1. ¿Qué es la elevación de seno maxilar?

2. ¿Por qué se realiza?

3. ¿En qué consiste?

4. Preparación para la elevación de seno maxilar

5. Cuidados tras la intervención

6. Alternativas a este tratamiento

 

¿Qué es la elevación de seno maxilar?

La elevación de seno maxilar es una técnica quirúrgica que se realiza en la implantología dental, en los pacientes que no tienen buena disponibilidad de hueso. Tiene como objetivo aumentar verticalmente el hueso y, por tanto, después reponer las piezas dentales mediante la cirugía de implantes.

 

Suele realizarse en las zonas de los molares y premolares del maxilar superior, y se lleva a cabo antes de la colocación de los implantes.

 

La elevación de seno maxilar aumenta verticalmente el hueso

 

¿Por qué se realiza?

Este procedimiento permite aumentar la cantidad de hueso vertical, por lo que permite la colocación de implantes dentales en aquellos pacientes que no disponen de altura y volumen óseo suficiente en la parte del maxilar superior.

 

La elevación de seno maxilar se realiza en personas que, por distintos motivos, presentan una pérdida ósea significativa, que impide la sujeción de los implantes.

 

¿En qué consiste?

La elevación de seno maxilar es una técnica predecible y efectiva, aunque un especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial deberá examinar el caso del paciente para decidir el tratamiento más adecuado.

 

La intervención consiste en levantar la membrana que recubre el hueso de la zona maxilar afectada y colocar el injerto de hueso dental en el espacio entre el hueso y la membrana. En algunas ocasiones, se pueden colocar los implantes dentales en la misma intervención en la que se realiza la elevación de seno maxilar.

 

Preparación para la elevación de seno maxilar

Se trata de una técnica segura e indolora, por lo que no es necesario un preoperatorio concreto. La elevación de seno maxilar se lleva a cabo con una anestesia local.

 

Cuidados tras la intervención

El postoperatorio no suele ser doloroso, aunque puede producir una inflamación o hematoma en la zona del maxilar intervenida. Sin embargo, estos síntomas tienden a desaparecer en 7-10 días tras la operación.

 

Alternativas a este tratamiento

Otras opciones son el uso de implantes cortos, que se colocan en el hueso de debajo de la membrana del seno maxilar. Se debe acudir al especialista para que prepare un plan de tratamiento personalizado.

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