Cirugía del TOC ( trastorno obsesivo compulsivo)

Especialidad de Neurocirugía

¿Qué es la Cirugía del TOC (trastorno obsesivo compulsivo)?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de pensamientos angustiantes (obsesiones) y conductas recurrentes y estereotipadas (compulsiones) de forma persistente en el tiempo, provocando ansiedad y el deterioro de la vida diaria. Dependiendo de la gravedad del TOC, muchos pacientes reciben un tratamiento combinando la psicoterapia con la prescripción de medicamentos antidepresivos.

La cirugía está guiada por resonancia magnética 

¿Por qué se realiza?

Para los pacientes en los que no funciona el tratamiento combinado con la psicoterapia se realiza la llamada cirugía del TOC, que consiste en la estimulación de ciertas zonas del cerebro para controlar los neurotransmisores que provocan el desequilibrio de este trastorno. Para ello, se utilizan ondas de radiofrecuencia que producen una descarga continua y rítmica.

¿En qué consiste?

La cirugía está guiada por resonancia magnética y los pacientes son estudiados mediante test funcionales para localizar las zonas a tratar. El procedimiento consiste en colocar un instrumento en la cabeza y el paciente pasa al quirófano. Se realizan dos orificios en la zona frontal y se introduce una sonda que se calienta en su extremo, produciendo lesiones como un grano de arroz y desconectando diferentes regiones cerebrales. La operación dura alrededor de 4 horas y se realiza bajo anestesia general.

Preparación para la Cirugía del TOC (trastorno obsesivo compulsivo)

Antes de la cirugía es importante revisar la historia clínica del paciente y cuestionarse los síntomas para poder diagnosticar el trastorno de manera correcta. Existen casos en los que las personas con TOC pueden desarrollar otro tipo de patologías como ansiedad y/o depresión, por lo que es conveniente intentar tratar estos síntomas antes de la operación.

Cuidados tras la intervención

Durante el postoperatorio, los pacientes pueden llegar a sentirse algo desorientados y con dolor de cabeza. Incluso pueden llegar a presentar fiebre, náuseas y vómitos. El ingreso en el hospital puede alargarse hasta los 3 días. Posteriormente, el paciente debe hacer reposo por un mes y seguir con unos controles exhaustivos después de la operación. El trastorno mejora entre los seis meses y el año, de manera progresiva y lenta.

Las complicaciones de este trastorno tienen que ver con el tipo de obsesiones. Hay que vigilarlas ya que algunas de ellas pueden causar problemas más graves de salud.

Alternativas a este tratamiento

Además de la cirugía para este trastorno, también se realiza la radiocirugía, que se encarga de tratar a pacientes con este u otros tratamientos psicológicos sin tener que realizar ninguna incisión. En cualquier caso, habría que consultar a un experto en Neurocirugía para estudiar el mejor tipo de tratamiento dependiendo del caso en el que se encuentre el paciente.

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