Todo lo que debes saber sobre el síndrome de dolor regional complejo

Escrito por: Dr. Alberto Llorente de la Fuente
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo

El síndrome de dolor regional complejo es una patología que normalmente se diagnostica de forma tardía, por lo que es habitual que los pacientes sufran este dolor durante un largo periodo de tiempo. Se trata de un síndrome desencadenado tras un evento doloroso y que presenta un daño espontáneo ante estímulos como un roce, la presión leve o el cambio de temperatura. Se ubica en un área anatómica que no coincide con la distribución de un nervio periférico o una raíz nerviosa, además de ser un dolor desproporcionado respecto al evento desencadenante.

Puede que se acompañe de un edema, alteraciones de sudoración y de coloración que pueden afectar la capacidad motora de la extremidad en cuestión con un retraso de la recuperación funcional. También pueden darse trastornos tróficos como rigidez, alteraciones cutáneas o alteraciones de las uñas y el vello, aunque no existe ninguna patología base para explicar la sintomatología. Si no existe una lesión nerviosa previa se denomina como el síndrome de tipo 1, en cambio, si existe una lesión nerviosa se conoce como el tipo 2.
 

Epidemiología del síndrome de dolor regional complejo

Se trata de una patología que afecta más a mujeres que a hombres y es también más frecuente en las extremidades superiores que en las inferiores. En el 65% de los casos existe un traumatismo previo como fracturas, luxaciones, esguinces, contusiones torácicas, abrasiones leves o una cirugía previa sobre el miembro afectado.

Otras causas pueden ser los infartos de miocardio o lesiones neurológicas e incluso puede darse tras una punción venosa para venoclisis, la administración intramuscular de fármacos o la inmovilización ortopédica prolongada. Se puede presentar a cualquier edad, desde niños a personas adultas, aunque los resultados del tratamiento en niños son mejores.
 

Uno de los síntomas del síndrome de dolor regional complejo es la coloración de la piel respecto al miembro colateral.
 


 

Síntomas del síndrome de dolor regional complejo

El síntoma más evidente en esta patología es el dolor desproporcionado ante estímulos que en otras circunstancias no serían dolorosos, como un roce o una presión. Es un dolor que puede empeorar en situaciones de ansiedad o estrés y se acompaña de cambios en la coloración de la piel respecto al miembro colateral.

Estos síntomas acostumbran a presentarse en tres etapas:

  • Etapa aguda: puede durar hasta 3 meses y empieza con un dolor quemante y distal que aumenta con el contacto físico. Se presenta en forma de edema, rigidez e inflamación de las articulaciones e incluso cambios de coloración.
  • Etapa distrófica: puede durar de 3 a 12 meses y aumenta la hinchazón alterando el miembro afectado. La temperatura de la piel se refresca, las uñas se rompen con facilidad y el dolor se difusa, aunque aumenta la rigidez y la sensibilidad al tacto.
  • Etapa atrófica: a partir del año la piel adquiere un tono pálido, se seca y tensa. El dolor puede haberse propagado y la movilidad haber disminuido.
     

Tratamiento médico y rehabilitación

El diagnóstico precoz favorece los resultados del tratamiento y la rehabilitación es de vital importancia para evitar rigideces y mejorar la movilidad, así como para disminuir el edema. Será preciso que dicha rehabilitación se realice de forma poco agresiva y después de que el dolor ceda mediante el tratamiento médico o un bloqueo simpático.

Entre los tratamientos farmacológicos se puede recurrir a los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, aunque su eficacia de momento no está demostrada. En fases iniciales y a corto plazo se pueden emplear corticoides, además de anticonvulsiantes y opiaceos. Y tratar la patología con toxina botulínica y parches de capsaicina y lidocaina.

Uno de los tratamientos más efectivos son los bloqueos simpáticos por su poder curativo en esta enfermedad y porque ayudan a determinar qué porcentaje de dolor del paciente se debe al sistema simpático. Por otra parte, la respuesta a este tratamiento ayuda al especialista a determinar el uso de otras técnicas. Un bloqueo simpático de extremidad superior se realiza sobre el ganglio estrellado y con un medio de control de imagen. Para la extremidad inferior se emplea el bloqueo simpático lumbar con un control radiológico y contraste.

Por Dr. Alberto Llorente de la Fuente
Unidad del Dolor

Prestigioso especialista en Unidad del Dolor, el Dr. Llorente de la Fuente es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid desde 1988 y Especialista en Anestesiología y Reanimación vía MIR en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, además de Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. Dispone también del reconocimiento de Capacidad Investigadora y Formación como Investigador, gracias al cual ha podido participar y dirigir distintos estudios científicos relacionados con su especialidad.

Su trayectoria de primer nivel ha sido reconocida en distintas ocasiones. Autor y coautor de numerosos artículos, libros y comunicaciones publicados a nivel nacional e internacional. Paralelamente a su labor asistencial, se ha dedicado a la docencia, siendo profesor de distintos cursos nacionales.

Ejerce su labor profesional en su propia consulta privada en una centrica calle de Valladolid, Gamazo 11-4ª A; y en el Hospital Recoletas Campo Grande donde atiende pacientes con dolor crónico por la aseguradora ASISA.

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