Roncar no es sinónimo de sueño tranquilo y reparador

Escrito por: Dr. Fernando Hernández Utrera
Publicado: | Actualizado: 20/07/2018
Editado por: Top Doctors®

Dormir es esencial para la vida.Pasamos aproximadamente un tercio de la misma en ese estado; unos 25 años. El objetivo del sueño, es recuperar fuerzas y energía gastadas durante el día y prepararnos para una nueva jornada. Si intentáramos suprimir el sueño, aparecerían alteraciones tan graves que nos llevarían a la muerte. Las personas que duermen mal presentan alteraciones físicas y psíquicas importantes.

Durante el sueño, nuestras vías aéreas superiores tienden a cerrarse durante al inspiración por relajación. El organismo dispone de reflejos que impiden este colapso. Los especialistas en Neumología establecen que circunstancias como el aumento de grasa en la obesidad, pequeñas variaciones anatómicas (retrognatia, cuello corto, amígdalas de gran tamaño, etc.), u otros factores, hacen que estos reflejos no funcionen adecuadamente y nuestra vía aérea sea más proclive al cierre.

Que una persona ronque mientras duerme no quiere decir que esté teniendo un buen descanso

 

¿Por qué ronco?

El ronquido es el ruido que se produce por la vibración del paladar blando durante el sueño. Sería una de las manifestaciones del cierre parcial de la vía aérea. Roncar a diario es muy frecuente. La mitad de los hombres y un cuarto de las mujeres lo hacen. No está claramente demostrado que roncar de forma aislada, sin otras manifestaciones, sea una enfermedad. No obstante, es un inconveniente para muchas personas. Parece que los roncadores habituales tienen un sueño menos reparador y puede ser una expresión de un problema más importante como un síndrome de apnea durante el sueño.

Si la oclusión de la vía aérea alcanza grados mayores, nuestra respiración comienza a comprometerse y aparecen hipopneas y apneas. Una hipopnea es dejar de respirar parcialmente en un grado definido y una apnea es un cierre total de la vía aérea, en ambos casos de al menos 10 segundos de duración. Estos eventos impiden el sueño y descanso normal ya que nos obligan despertar frecuentemente, aunque no seamos del todo conscientes y provocan descensos en la saturación de oxígeno de la sangre.

Cuando estos pequeños pero repetitivos episodios de asfixia (más de 5 veces por hora) se asocian a somnolencia excesiva, trastornos cognitivoconductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos o inflamatorios, lo definimos como Síndrome de apnea hipopnea del sueño (SAHS), también conocido como síndrome de apnea o síndrome de apnea obstructiva del sueño.

 

Síndrome de Apnea Hipopnea del sueño

El SAHS es un trastorno de la respiración durante el sueño que cursa con frecuentes episodios de interrupción en la respiración. La causa exacta se desconoce. Sabemos, que la vía aérea superior se cierra como consecuencia, en parte, de la relajación muscular durante el sueño, o bien por efecto de una obstrucción anatómica a nivel de oro-faringe (amígdalas grandes, obesidad, bocio, alteraciones nasales, etc.).

El SAHS es una enfermedad muy frecuente, se calcula que en España hay entre uno y dos millones de personas que la padecen.

 

Cuándo se manifiesta la apnea de sueño

En adultos, se manifiesta durante la noche o el sueño, con ronquidos fuertes, interrupciones en la respiración y sueño inquieto. En ocasiones nos hacemos conscientes de alguno de esos episodios de apnea y despertamos con sensación de asfixia intensa que desaparecerá en pocos segundos. Necesidad de orinar varias veces en la noche. Durante el día, aparece hipersomnia diurna que puede llegar a ser grave (conduciendo, hablando, durante el trabajo), sensación de estar siempre cansados, depresión, irritabilidad, falta de concentración, impotencia, sueño no reparador o dolor de cabeza matutino. Incluso puede tener consecuencias cardiovasculares como falta de control de la tensión arterial, arritmias no controladas, procesos isquémicos cardiacos o cerebrales.

En niños, la manifestación nocturna más frecuente es el ronquido, un niño no debe roncar. Debemos estar alertas a manifestaciones como: irritabilidad, falta de rendimiento escolar y atención, hipersomnia diurna, sudación nocturna, enuresis. Pudiendo predisponer a retraso del crecimiento e hipertensión en edad adulta.

El tratamiento para la apnea de sueño en niños es distinto al de los adultos

 

Diagnóstico de la apnea de sueño

El diagnóstico es relativamente sencillo e indoloro. Necesitamos hacer un estudio del sueño del que hay dos modalidades: la poligrafía respiratoria y la polisomnografía. La poligrafía respiratoria se realiza habitualmente en el domicilio del paciente. Consiste en la colocación de un dispositivo portátil de pequeño tamaño con unos sensores que registran habitualmente el flujo de aire por la nariz, la saturación de oxígeno de la sangre, los movimientos respiratorios, el pulso, la posición y el ronquido. La polisomnografía requiere un laboratorio especializado de sueño donde debe dormir el paciente.

Además de los registros que se realizan en la poligrafía respiratoria, se añaden otras variables como son el electrocardiograma, electroencefalograma, movimientos oculares, actividad muscular mentoniana y de las piernas. Así se analiza el sueño real de la persona y se puede caracterizar mejor algunos trastornos del sueño que no han podido ser definidos con el poligrafía respiratoria. Tras analizar las distintas señales llegamos a la confirmación y el grado de severidad del SAHS.

 

 

¿La apnea de sueño tiene cura?

El SAHS es una enfermedad crónica para la que no tenemos cura pero si tratamiento eficaz. El tratamiento en adultos se realiza principalmente con CPAP (Presión Positiva Continua en la vía Aérea). Este es un dispositivo que suministra aire a presión a través de la nariz que, al impedir el cierre de la vías aérea mientras dormimos, no se producen las apneas, desapareciendo el ronquido y restableciendo por tanto el sueño y el descanso normal. Los síntomas desaparecen o mejoran de forma importante en la mayoría de los casos. El control de la tensión arterial mejora. Suele oírse en la consulta: “mi vida ha cambiado” o “ya no puedo dormir sin mi mascarilla”.

En cambio, en los niños el tratamiento suele ser quirúrgico ya que la mayoría el origen del SAHS es secundario a una hipertrofia adenoamigdalar; siendo excepcional la necesidad de indicar CPAP.

Por Dr. Fernando Hernández Utrera
Neumología

Licenciado en Medicina y Cirugía y especialista en Neumología, el Dr. Hernández Utrera es un reputado especialista en Neumología y en cirugía torácica. Con casi tres décadas de experiencia médica, el Dr. Hernández Utrera ejerce en la actualidad en el Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja Española, en el Hosptal Fátima y en el Hospital Costa de la Luz. Miembro del comité editorial de la Revista Española de Patología Torácica, pertenece a la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica y a la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur. 

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