Rinoplastia: en qué consiste esta operación estética de nariz

Escrito por: Dra. Carmen Iglesias Urraca
Publicado:
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

La rinoplastia es un tipo de operación de nariz, dentro del grupo de cirugía estética, que puede aplicarse a esta parte de la fisonomía facial del paciente. Este tipo de intervención quirúrgica se realizan con la intencionalidad de corregir deformidades y/o defectos nasales, de esta forma se busca mejorar la forma externa de la nariz. La Dra. Carmen Iglesias Urraca, Cirujana Plástica y Experta en Rinoplastia, nos explica las aplicaciones de esta operación quirúrgica.

 

En qué casos podemos someternos a una operación de nariz

Una que tenga una persona; es un tipo de intervención de cirugía estética que busca solucionar problemas de deformidades nasales y/o corregir defectos físicos de la nariz, así como para mejorar su apariencia externa.

 

A este tipo de operaciones de nariz puede someterse cualquier persona que busque mejorar su apariencia física. Este tipo de cirugía estética se realiza en quirófano, con aplicación de anestesia general y con una única noche de ingreso hospitalario.

 

Técnicas de operación de nariz para la cirugía de rinoplastia

Una rinoplastia acostumbra a tener una duración de entre 2 y 3 horas, aunque en ocasiones pueden darse casos más complejos que conlleven una cirugía de más tiempo.

 

Durante esta operación se separa la piel de su soporte de cartílago y hueso, y se esculpe sobre ésta con la forma que el paciente desee.

 

Una rinoplastia acostumbra a tener una duración de entre 2 y 3 horas

 

Este tipo de cirugía de nariz puede realizarse de forma abierta o cerrada, según necesidades de cambiar únicamente el dorso nasal o bien la punta de ésta. En la mayoría de los casos, nuestro equipo trabaja realizando incisiones desde dentro de la nariz. Si se trata de un caso en el que se requiera modificar la punta, esta cirugía se realizará por medio de una incisión en la columela, que es el tejido que separa los orificios nasales.

 

Al terminar la rinoplastia, se coloca una escayola de yeso en la zona tratada del paciente, la cual permitirá mantener la nueva forma dada a la nariz. Los tapones nasales se colocarán en ambos orificios, de esta forma se podrá estabilizar el tabique y las paredes laterales nasales y se evitará el sangrado.

 

Riesgos para un paciente que se somete a una rinoplastia

Ante cualquier operación de nariz siempre pueden existir complicaciones, como la posibilidad de sufrir reacciones a la anestesia, así como infecciones o sangrado por la nariz.

 

En ocasiones pueden surgir pequeños puntitos rojos sobre la piel, pequeños vasos rotos, que son permanentes aunque muy pequeños. Por otro lado, las secuelas relacionadas con las cicatrices son escasas porque en las rinoplastias cerradas las cicatrices está en el interior de la nariz y en la abierta suelen ser imperceptibles.

 

Existen casos puntuales, que suelen significar 1 de cada 10 pacientes, en los cuales es preciso poder realizar una revisión quirúrgica para poder corregir pequeñas imperfecciones.

 

Los primeros días tras la realización de la operación de nariz, la cara todavía aparecerá con hematomas y ligeramente hinchada. Después de 1 ó 2 semanas tras la operación, ya no se notará el paso por la cirugía. Tras esta operación estética de nariz, no se aprecia el hecho de haber pasado por una rinoplastia.

 

La mejoría del paciente resulta ser progresiva y gradual, y en ocasiones se puede experimentar que se mantiene un mínimo de hinchazón, especialmente en la zona de la punta durante unos meses. El resultado final de la rinoplastia se produce tras el año de la operación.

 

En qué consiste el postoperatorio de una rinoplastia

Después de una operación de nariz, especialmente durante las primeras 24 horas tras la intervención, el paciente puede experimentar una sensación de hinchazón en la cara, dolor de cabeza y/o molestias sobre la nariz, las cuales cesan con medicación.

 

Los hematomas y la hinchazón sobre el área de los ojos continúa aumentando tras la operación, alcanzando el máximo de inflamación después de 2 ó 3 días tras la intervención; con la aplicación de compresas frías se reducirá la hinchazón, y un leve sangrado por la nariz durante estos días también es habitual, pasado este tiempo mejorará la sensación general del paciente.

 

No deben sonarse la nariz con fuerza durante el período de una semana tras la rinoplastia, hasta que los tejidos cicatricen. Los tapones de la nariz se retirarán en 1 ó 2 días, y después de una o dos semanas se procederá a quitar la escayola y los puntos, si tuvieran.

Por Dra. Carmen Iglesias Urraca
Cirugía plástica, estética y reparadora

La Dra. Iglesias Urraca es una destacada especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Experta en la reconstrucción microquirúrgica de secuelas traumáticas, quemaduras u oncológicas. El linfedema es otro de sus áreas fundamentales de interés, dedicándose al tratamiento quirúrgico del mismo.Además tiene una amplia formación en cirugía estética del contorno corporal, mamaria y facial. Compagina su labor profesional asistencial con la docente e investigadora. Ha realizado cerca de 70 ponencias en cursos nacionales e internacionales, más de 20 publicaciones en revistas indexadas y varios capítulos de libros. Pertenece al grupo de investigación del Hospital La Paz, así como colabora con el Instituto de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM) del CSIC como investigadora colaboradora de algunos proyectos. Es Jefe de sección de Cirugía Plástica en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Universitario La Paz, y miembro de diferentes asociaciones.

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