Rinoplastia: Consigue la nariz deseada

Escrito por: Dr. Juan Antonio Mira González
Publicado: | Actualizado: 18/02/2018
Editado por: Top Doctors®

Llevo más de 35 años realizando rinoplastias. Acabo de llegar del hospital donde he terminado una. Y no me acostumbro. Porque una rinoplastia, cualquiera, es siempre algo muy especial.

Rinoplastia, una cirugía con historia

Y eso que los médicos estamos muy entrenados: Llevamos arreglando la nariz desde hace más de 5000 años (Papiro de Edwin Smith, Egipto), reconstruyéndola desde hace más de 3000 (Sushruta, India), complementándola con otras técnicas desde hace más de 2000 (Celsus, Roma) y perfeccionándola desde hace más de 1500 (Oribasius, Bizancio). En la Edad Media las tratamos con hierbas y oraciones. Y así hasta llegar la primera rinoplastia “ad honorem”, en el siglo XV (Tagliacocci, Italia), publicada entonces no sin riesgo, pues don Gasparo (que así se llamaba) casi acaba en la hoguera por modificar la obra divina en un Homo Sapiens.

¿Más historia? Por qué no: En 1794, en la Gentleman’s Magazine de Londres (ahí es nada), los doctores británicos Cruso and Findlay, a su vuelta de las Colonias (inglesas, claro) publican una nueva técnica de reconstrucción de nariz. Como original, pero que Sushruta la hacía ya 23 siglos antes (para tratar las narices amputadas a adúlteros y ladrones, que en la India de entonces no se andaban con bromas en estos delincuentes).

 

Terminemos el recuerdo: Es un médico general llamado Dieffenbach quien describe en 1845 (Leipzig, Alemania) una verdadera rinoplastia moderna con incisiones externas. Pero la primera por vía interna se le atribuye a un americano, Roe (1887). Aunque yo la prefiero de un maestro alemán llamado Joseph, quien en 1898 empezaría a enseñarnos el camino del exquisitismo en la rinoplastia cerrada. Como otro americano, Gunter, nos adiestrará desde 1987 en las bondades de la rinoplastia abierta. Tengo de los dos las mejores joyas de mi biblioteca; sus libros originales.

Procedimiento de la Rinoplastia

Quiero revelar ahora uno de mis secretos mejor guardados: En una rinoplastia no trato la nariz. Sino que procuro curar a la persona. Nadie se opera el apéndice nasal por quitarse unos gramos o milímetros de él. Yo creo, y así se lo digo a mis pacientes, que la nariz no es la que los demás ven, sino la que cada uno siente. Íntimamente. En soledad. Cada cual. Porque para el resto del mundo “total, estás bien”.

La rinoplastia, no nos engañemos, es una intervención compleja. Su indicación sólo la da el paciente; no se gusta (no son complejos, es algo mucho más profundo, menos trivial). El cirujano indica y realiza la técnica. Y debe ser un experto en ello, muy experto. Hay que informarse bien; conocer el currículum, escuchar al vox-populi. Porque si la cosa no va, tiene mal arreglo. Todos recordamos (y que en gloria esté) al señor Jackson (Don Miguel). ¿Verdad?

Internet no sirve: En la época anterior me llevaba unos 15 minutos explorar a mi paciente y explicarle su procedimiento. Hoy tardo 45, de los que 30 lo empleo en la destrucción de las “efes” de la Red: Foros, fastos, Photoshop.

En la consulta tengo un magnífico juguete para que el paciente “se vea”, en el preoperatorio, como podrá quedar después. Estos artificios son interesantes para tranquilizar al paciente, para que sepa lo que hay en la mente del cirujano. Que debe ser capaz de reproducir aquel proyecto virtual en algo real. Con el arte de su cirugía. Sin bits. Sobre un siempre cambiante ser humano.

La nariz se debe operar en un quirófano reglado y con anestesia general. Yo empecé haciéndolas con local (gracias doctor Planas, doctor Converse). Pero hoy esto no nos va. Porque mis pacientes son básicamente de aquí, donde nuestro consciente puede hacernos malas pasadas. Sedación. Que es como general, pero con una recuperación muy rápida.

El postoperatorio

El postoperatorio no es doloroso. De verdad. Molesto sí, porque llevar una protección por fuera (férula) y unos tapones por dentro, aunque sea por muy pocos días, no gusta a nadie.

Pueden haber hematomas (moretones) los primeros días. Que a la semana aproximadamente, al quitar el protector de la nariz pueden haber desaparecido. Entonces su forma estará ya mejor que antes, aunque no definida del todo. Se tardarán meses, hasta un año para que baje su discreta inflamación.

En este tiempo de evolución no hay que llevar cuidados excesivos. Pero si tener en cuenta que el Sol y los golpes son malos compañeros.

Anímate. La rinoplastia es mágica: Cambia la vida. Es creativa: A los cirujanos nos encanta hacerla (estética y/o funcional). En más o menos una hora. Y a los pacientes, disfrutarla durante toda una vida.

Por Dr. Juan Antonio Mira González
Cirugía plástica, estética y reparadora

Tras más de 30 años de experiencia y 15.000 casos tratados, es uno de los cirujanos más reputados. Tiene una amplia formación, con más de 80 diplomas en universidades de todo el mundo, que lo mantiene al día de los últimos avances en cirugía estética. Además, colabora intensamente en programas internacionales de investigación, docencia y ayuda humanitaria.

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