¿Qué ocurre cuando se produce ansiedad, estrés o nerviosismo?

Escrito por: Ana María Fassi
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Editado por: Top Doctors®

La Licenciada Fassi es una reputada experta en Psicología, que destaca por su empatía con los pacientes y su facilidad expresiva y de transmisión. Fassi, que cuenta con más de 20 años de experiencia profesional, se ha especializado en el tratamiento de patologías digestivas, claustrofobia, agorafobia, miedos, ansiedad, estrés y divorcio.

 

Los argumentos del estrés

Para vivir, cuidarse y prevenir se necesita un determinado nivel de estrés. Este no es igual para todos ya que depende del temperamento de cada persona, lo más importante es que cuando está en niveles normales no se percibe. Pero cuando supera ese umbral y se comienzan a percibir, se inician ciertos síntomas o sensaciones como el “nerviosismo”.

 

Todas estas causas son factores de estrés o desgaste. Cuando este estrés permanece en el tiempo se denomina trastorno de ansiedad y comienzan a aparecer síntomas que antes no se sufrían, como trastornos digestivos, hipertensión, insomnio, hipercolesterolemia, dificultades en la visión, sonidos sólo percibidos por el oído de cada persona (que pueden ser internos o cierta hipervigilancia de sonidos que se encuentran a nuestro alrededor: el tictac del reloj, ruidos de coche, conversaciones provenientes del exterior, etc.).

En el caso de sufrir un ataque de pánico los síntomas son: sensación de falta de aire, mareos, taquicardia, etc.

Junto con el estrés que se hace duradero en el tiempo, el cerebro comienza a divagar  y nos encontramos que pensamos más de la cuenta sobre los problemas o síntomas (mañana estaré peor, esto no se me va a pasar nunca,….)  o se vuelve al pasado a revisar resultados de acciones (¿y si?, tendría que haber…..) e imaginar escenarios que nunca sucedieron.

 

Los desencadenantes del estrés

A continuación puede darse el caso de sufrir un ataque de pánico. Los síntomas son: temblor, sensación de falta de aire, mareos, taquicardia, etc. Se apoderan de la persona y son mantenidos por el miedo a diversos problemas como: a un ataque del corazón, a desvanecerse, a salir a la calle, a desmayarse, a despersonalizarse. También se puede sufrir una imperiosa necesidad de huir que conduce hacia la desesperación.

 

Actualmente  el ajetreo de las ciudades provoca mucho estrés.  Cuidar de los niños, hacer el desayuno, preparar la merienda, llevarlos al cole, correr al trabajo, salir a almorzar con prisas, salir a buscar los niños al cole y llevarlos a sus actividades extraescolares, preparar la cena mientras hacemos la colada, bañarlos, ayudarlos con sus deberes, pegarse un baño e irse a dormir rápidamente para comenzar con esta rutina nuevamente mañana.

 

¿Cómo esquivar el estrés?

Son pocas las personas que saben darse su tiempo, que respetan su cuerpo y sus necesidades, que se priorizan frente a demandas laborales o de agenda. Estamos acostumbrándonos a llenar todos los huecos libres; si nos sobran unos minutos acudimos a ver novedades en redes sociales, consultamos nuestro correo, o llamamos a los amigos. No sabemos estar sin hacer nada, sin darnos cuenta que, quizá, el hacer nada es lo que nuestro cuerpo o mente necesita para recuperarse del estrés del día, recobrar fuerzas o simplemente, relajarse o disfrutar.

A continuación se ofrecen algunos consejos para disfrutar de los ratos libres:

  1. Encuentre tiempo para tomarse 5 minutos para usted, disfrutar del día, del sol o saborear un buen café o té.
  2. Dos veces por semana tome clases de baile, zumba, o alguna actividad que le resulte divertida.
  3. Cuando tenga una preocupación, resuélvala, no la lleve de paseo con usted a todos lados.
  4. Permanezca en el aquí y ahora, no vaya al futuro a preocuparse por situaciones que aún no ocurrieron y quizá nunca lo hagan. Ni al pasado a revisar cuentas o facturas: ya están resueltas, quizá no como usted quisiera que se hubieran resuelto, pero no hay posibilidad de reescribir el pasado.

Si con estos consejos, no consiguiera reducir el nivel de estrés, es probable que sea necesario consultar a un psicólogo para que ayude a encontrar el norte perdido.

Por Ana María Fassi
Psicología

La Lic. Fassi es una reputada experta en Psicología, que destaca por su empatía con los pacientes y su facilidad expresiva y de transmisión. Fassi, que cuenta con más de 20 años de experiencia profesional, se ha especializado en el tratamiento de patologías digestivas, claustrofobia, agrofobia, miedos, ansiedad, estrés y divorcio. Los pacientes valoran el ejercicio profesional de la Sra. Fassi por la responsabilidad que mantiene con ellos, su capacidad pedagógica y de síntesis, así como su posición asertiva y proactiva en la consulta. Su ejercicio profesional ha sido también docente de su especialidad y cuenta con numerosas publicaciones especializadas. Actualmente, la doctora ejerce como Psicóloga en su propia consulta privada. 

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