¿Por qué se debe acudir al podólogo?

Escrito por: Ángel de la Rubia
Publicado:
Editado por: Nicole Márquez

 

 ¿Por qué se debe acudir al podólogo?

Sin lugar a dudas el pie ha sido el gran olvidado dentro del panorama medico asistencial, prueba de ello es la ausencia de podólogos dentro del marco asistencial del SNS. Afortunadamente esto va cambiando y la población cada vez es más consciente de la importancia que tienen sus pies para poder llevar una vida activa, andar e incluso correr, sin que ello suponga pasar por el calvario de dolores, no sólo a nivel del pie, sino reflejados en tobillos, rodilla, cadera e incluso columna vertebral.

 

Es importante caminar de puntillas, sobre los talones y borde externo del pie.

 

¿Cuáles son los motivos más frecuentes?

Entre las molestias más frecuentes encontramos las uñas encarnadas, helomas, la fascitis plantar, tendinitis diversas a nivel de tibiales, peroneos, la pata de ganso, la cintilla iliotibial, el síndrome del piramidal y las lumbalgias.

 

Las molestias de los pies viene determinada por factores diversos, la propia fuerza de la gravedad va a provocar impactos reiterados de nuestros pies sobre el terreno, este efecto se verá incrementado con la obesidad. Por otra parte las enfermedades sistémicas como la diabetes o la insuficiencia venosa también van a tener una repercusión muy agresiva en nuestros pies, al ser los elementos anatómicos más distales de nuestro cuerpo.

 

Los deportistas y muchos corredores populares son conscientes de ello, al comprobar que fruto del inicio de dicha actividad, aparentemente saludable, empiezan a debutar con un rosario de problemas en forma de lesión, asociadas el gran parte a un error anatómico en su forma de pisar.

 

 ¿A qué se deben las molestias en los pies?

Debemos distinguir entre visitas relacionadas con la quiropodia, que incluye corte de uñas, eliminación de callos y durezas, tratamiento de micosis, papilomas, etc, del estudio biomecánico del aparato locomotor, lo que popularmente conocemos como estudio de la pisada, que constituye un análisis clínico de la morfología del paciente, tanto en estática como dinámicamente, que incluirá la elaboración de un informe o historia clínica y su posterior tratamiento ortésico en caso necesario, mediante la elaboración de plantillas personalizadas.

 

La utilización de calzado incorrecto, sandalias, zapatos de tacón y punta estrecha, van a ser determinantes para la aparición de juanetes y dedos en garra, así como molestias en rodillas y columna lumbar.

 

  ¿Por qué son tan importantes?

La importancia de nuestros pies radican en su propia naturaleza, somos el único ser vivo que tiene pies, por tanto podemos afirmar que los pies han sido pieza fundamental en el proceso de la humanización, aún no finalizado, y justamente seguimos pagando las consecuencias de caminar sobre dos únicos elementos anatómicos, lo que realmente supone el milagro de la deambulación en bipedestación.

 

 

 ¿Cómo podemos prevenir estos problemas?

La prevención de las alteraciones patológicas, no sólo de nuestros pies, sino además de todo lo que se encuentra por encima de ellos, pasa por el fortalecimiento de los mismos, ya que al colocarnos zapatos desde nuestra más tierna infancia, estamos provocando un debilitamiento de su musculatura intrínseca y extrínseca, por tanto es de gran importancia caminar de puntillas, sobre nuestros talones y borde externo del pie.

 

Del mismo modo es de utilidad ejercitar su movilidad, simulando las letras del abecedario, el masaje en sentido ascendente, la utilización de medias y calcetines compresivos que minimicen el efecto de la gravedad, así como la utilización de calzado fisiológico que respete la anatomía de nuestros pies, con punta redondeada, flexibles, transpirables y con altura de tacón que no supere los 2 o 3 cm.

 

 

¿Cada cuánto se debe acudir al podólogo?

La visita al podólogo debe realizarse ante la presencia de cualquier alteración de piel y uñas, antes del verano y después del mismo.

  • En niños como norma a partir de los 4 o 5 años, salvo alteración severa que serán observados y tratados antes de la deambulación y con revisiones periódicas cada 6 meses y anualmente a partir de los 8 o 10 años.
  • En mujeres embarazadas por el mero hecho de estarlo.
  • En ancianos por las alteraciones adquiridas por el propio envejecimiento.
  • En deportistas antes del inicio de la actividad y ante la aparición de cualquier tipo de alteración.

 

Por Ángel de la Rubia
Podología

Ángel de la Rubia es un prestigioso especialista en Podología, licenciado por la Universidad Complutense de Madrid y con máster en Podología Deportiva por la Universidad Católica de Valencia. Es experto en el tratamiento de la fascitis plantar, rodilla del corredor y estudio de la pisada, entre otros.

Con más de tres décadas de experiencia, actualmente es director de la Clínica Ángel de la Rubia. Combina su labor con la docencia, siendo profesor de máster en diversas universidades, como la Universidad Europea de Madrid.

 

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