Por qué los chips de visión artificial no son un buen tratamiento

Escrito por: Dr. Ignasi Jürgens Mestre
Publicado: | Actualizado: 19/04/2018
Editado por: Top Doctors®

 

¿Qué es un chip de visión artificial?

Los chips de visión artificial son dispositivos creados para estimular la retina eléctricamente. Su sistema consiste en una cámara integrada en unas gafas que lleva el paciente, la cual transmite la información a un chip que se ha implantado en la retina con una operación quirúrgica. Este chip transmite la información al nervio óptico y al cerebro.
Estos dispositivos no son una novedad, ya que son sistemas que se empezaron a desarrollar hace más de 25 años. Sin embargo, los resultados en este tiempo no han sido buenos, ya que no han demostrado ser una buena alternativa porque la calidad de imagen que ofrecen no supone un impacto real en la calidad de vida del paciente.

 

Chips para las enfermedades de retina

El sistema se basa en el estímulo directo de la retina, por lo que se prescribirá a pacientes con problemas en la misma, pero cuyo nervio óptico funcione adecuadamente, ya que para transmitir la información de la retina al cerebro es necesario el nervio óptico. Por ese motivo, los chips de visión artificial no son útiles en personas con enfermedades del nervio óptico, como los pacientes con glaucoma terminal, que tienen el nervio óptico atrofiado.
Las principales enfermedades de la retina que pueden beneficiarse de estos chips serían las que afectan a las capas externas, especialmente la de los fotorreceptores, como la retinosis pigmentaria.

 
Modelo de ojo con chip de visión artificial implantado

 

 

Mejoras en el paciente con chip de visión artificial

Al estimular eléctricamente la retina el paciente percibirá unos chispazos de luz o flashes que emiten los electrodos del dispositivo. Los sistemas de última generación que disponen de por ejemplo 150 electrodos provocan en el paciente la visión de estos chispazos distribuidos en su campo de visión, como si fueran 150 píxeles de una fotografía en blanco y negro. La imagen resultante es muy simple.

 
Chip de retina implantado

 

 

Inconvenientes del chip en la retina

Estos dispositivos se implantan en una intervención quirúrgica que presenta muchos riesgos tanto en la misma operación como en el postoperatorio.
Es difícil la integración de un elemento inorgánico en los tejidos vivos, es posible que el chip, al entrar en contacto con la superficie retiniana, genere unas cicatrices en los tejidos que reduzcan considerablemente la transmisión del estímulo nervioso. Además, las descargas eléctricas para estimular la retina pueden dañar estos tejidos, provocando incluso el fracaso del dispositivo, ya que el paciente dejaría de percibir los flashes de luz.
El resultado funcional de este tratamiento es prácticamente nulo, por lo que no compensa asumir los riesgos frente a los beneficios que se pueden obtener.

 

 

Soluciones alternativas para problemas de retina

La ceguera se origina a causa de un mal funcionamiento de los tejidos oculares, que son tejidos vivos formados por células. Por lo tanto, un problema o muerte celular en la retina provoca pérdida de visión. Para restaurar la visión de un paciente, el futuro está en intentar recuperar la función de esas células que no trabajan bien, o sustituir las células muertas por otras nuevas.
El tratamiento para recuperar la función celular es la terapia génica, que consiste en modificar los genes para que la célula se recupere y trabaje adecuadamente. Si la célula está muerta y buscamos sustituirla, deberán trasplantarse unas células nuevas que puedan sustituir la función de las muertas, lo conocido como terapia celular.
Una de las terapias celulares es la terapia con células madre, que se encuentran en el organismo y pueden diferenciarse en distintos tipos de célula. Con ellas se puede llegar a modular el crecimiento de estas células y convertirlas en células de la retina para sustituir las células retinianas muertas.
 


Imagen de células madre

 

Avances en el tratamiento de la retina

La terapia génica y la terapia celular son dos líneas de investigación que han avanzado mucho en Oftalmología y en otras especialidades. En un futuro próximo pueden verse avances que darán respuesta a enfermedades de retina difíciles de tratar, como la amaurosis congénita de Leber, una enfermedad retiniana que padecen niños. Ya se han conseguido algunos resultados de pacientes que han conseguido recuperar algo de visión. El gran reto actualmente es conseguir que este beneficio para el paciente se mantenga en el tiempo.

 

Por Dr. Ignasi Jürgens Mestre
Oftalmología

La dilatada trayectoria de más de 20 años de experiencia, avalan los conocimientos del Dr. Jürgens como destacado experto en retina y patología vitrioretiniana. Actual Director médico del Institut Català de Retina (ICR) y Jefe del  Departamento de Retina y Vítreo del ICR. Merecedor de distintos premios nacionales en virtud de su alto nivel como profesional de la oftalmología.

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