Mitos y verdades sobre la rinoplastia

Escrito por: Dr. Eugenio Lalinde Carrasco
Publicado:
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

 

¿La rinoplastia es dolorosa?

No, la rinoplastia es una cirugía que duele muy poco. La nariz es una zona que tiene escasa movilidad, por lo que tanto la cirugía como la recuperación suelen necesitar muy poca cantidad de analgésicos, a pesar de que es imprescindible tomarlos durante los primeros días para prevenir las primeras molestias.

 

La recuperación de la rinoplastia es extremadamente buena, hasta el punto que en ocasiones hacemos la rinoplastia con anestesia local y de forma ambulatoria, y el paciente al cabo de 2-3 días puede hacer una vida normal, manteniendo la escayola, que debe estar aproximadamente una semana.

 

Incluso otras molestias que están asociadas a la rinoplastia, como la dificultad para respirar, intentamos evitarlas. La situación más incómoda, que consiste en el uso de taponamiento nasal (los tapones), la evitamos en el 95% de las rinoplastias.

 

¿Puede verse afectado el olfato en una rinoplastia?

El olfato depende de que el aire llegue en condiciones aceptables a la parte alta de la nariz, a una zona llamada lámina cribosa del etmoides. Aquí es donde están las terminaciones olfativas, por lo tanto solamente se afectará el olfato en caso de que el aire no llegue con facilidad a esta zona.

 

La rinoplastia moderna intenta preservar al máximo todas las características de la vía aérea, preservamos las válvulas nasales inferior y superior, y preservamos también la anchura de la nariz en la parte alta evitando el colapso, esto hace que el aire llegue con facilidad a esta área, y una vez ceda la inflamación de los primeros días tras la intervención el olfato mantenga sus características normales.

 

La recuperación de la rinoplastia es extremadamente buena

 

 

¿La rinoplastia es una solución para los ronquidos?

No. La rinoplastia no es una solución para los ronquidos.

 

Habitualmente, los ronquidos se producen por la existencia de una respiración oral generalmente relacionada con la falta de espacio aéreo en el tercio inferior de la cara, en la mandíbula. Cuando la mandíbula es pequeña y se nos cae para atrás durante el sueño, no tenemos suficiente espacio en la nasofaringe, y eso hace que el paso del aire haga vibrar el paladar.

 

Para los ronquidos existe otro tipo de cirugías que están relacionadas con el velo del paladar y también con el tratamiento de la apnea del sueño.

 

¿Se puede ver el resultado de una rinoplastia antes de la intervención?

Sí. Hacemos simulaciones mediante programas informáticos que permiten ver cuál es el resultado de la cirugía antes de la intervención.

 

En realidad, no es que el ordenador opere, sino que nos ayuda a ponernos de acuerdo con el paciente sobre los objetivos que tenemos que tener antes del tratamiento. Mediante la remodelación de la nariz en el ordenador lo que hacemos es discutir si el dorso va a estar un poco más alto o más bajo, o si la punta de la nariz va a estar un poco más alta o un poco más baja. Todas estas simulaciones el médico debe ser capaz de traducirlas a la realidad.

 

El ordenador no opera sino lo que nos ayuda es a discutir expectativas u objetivos con el paciente.

 

¿Los resultados de la rinoplastia son permanentes?

Sí. El postoperatorio de la rinoplastia se caracteriza porque al principio aparece un edema, la nariz se inflama. Esta inflamación poco a poco va bajando hasta que llega a su estado final. Aunque la mayor parte del edema bajara durante los primeros meses, no se considera el resultado como definitivo hasta que pasa un año de la cirugía. Tras ese año, los resultados perduran en el tiempo.

 

No obstante, no hay que olvidar que el cuerpo, y en concreto la cara, está en constante proceso de envejecimiento con la edad. Poco a poco la edad va hacer surgir cambios tanto en nuestro cuerpo como en nuestra cara. Sin embargo, resulta curioso que una vez operada la nariz, esta no crece. Tras la rinoplastia la nariz detiene su crecimiento y no evoluciona del mismo modo que si no se hubiera tratado.

 

Mientras en las personas no intervenidas de la nariz, esta poco a poco va cambiando, tras la rinoplastia los cambios se detienen. (En gente no operada, cuando somos niños la nariz es “chatita”, y cuando somos adultos la nariz va siendo más grande y va cayendo. Sigue el mismo comportamiento que las orejas, que también crecen).

 

¿Existe una alternativa a la cirugía?

Hoy en día se habla de una técnica que se llama rinomodelación, que consiste en inyectar sustancias de relleno en algunas partes de la nariz. Si el objetivo es una reducción de nariz, que es lo que se busca en la mayoría de nuestros pacientes (dentro del tipo racial al que pertenecemos), esto está escasamente indicado, puesto que va a condicionar una nariz mayor que la que teníamos. Solamente se debe usar en cirugías de aumento de la nariz.

 

No obstante, hay que pensar en otra cosa. Normalmente la mayor parte de estas sustancias que se emplean, sobre todo si queremos que sean permanentes, tienen algún problema, alguna contraindicación, o bien producen inflamación o edema crónico a medio y largo plazo, en concreto problemas relacionados con sustancias que son ajenas al cuerpo.

 

Esto se podría asimilar a los aumentos de labio mal hechos, que se ven en pacientes con inflamaciones molestas y dolorosas en los labios, que luego son extremadamente difíciles de retirar. Al introducir una sustancia ajena al cuerpo, el cuerpo se defiende y en algunas ocasiones pueden provocar inflamaciones no deseadas y difíciles de tratar, puesto que es muy complicado extraer estas sustancias. El proceso, más o menos, es el mismo. Podemos tener una nariz inflamada de forma crónica difícil de corregir el futuro. La mayor parte de los cirujanos plásticos somos reacios a utilizar esas técnicas de rinomodelación, a pesar de que son muy sencillas, sabiendo las complicaciones que pueden dar lugar en el futuro.

Por Dr. Eugenio Lalinde Carrasco
Cirugía plástica, estética y reparadora

Experto en Cirugía Estética Facial y en Cirugía Estética de la Mama. El prestigioso Dr. Eugenio Lalinde es uno de los especialistas que más intervenciones de Cirugía Estética Facial realiza en nuestro país. Contribuye habitualmente como ponente experto en cara y mama en reuniones científicas nacionales e internacionales.

Es Doctor en Medicina y Cirugía con Sobresaliente cum laude y Premio extraordinario de licenciatura. Especialista en Cirugía Plástica Reparadora y Estética por el sistema MIR.

Con más de tres décadas de experiencia, ha ejercido en diversos centros, como el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda y la Clínica Universitaria de Navarra. Actualmente dirige el Instituto de Cirugía Plástica y Estética Dr. E. Lalinde. Durante su trayectoria profesional ha compaginado su labor con la docencia, en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad de Navarra.

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