Los peligros de las nuevas tecnologías en los niños

Escrito por: Marisol Rodríguez Gutiérrez
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Editado por: Top Doctors®

De todos es sabido la enorme influencia que las pantallas (videojuegos, móviles, ipads, ordenadores, TV) tienen en nuestra vida cotidiana; la era digital nos ha proporcionado múltiples ventajas, y su uso ha ido calando de tal modo que ha llegado a modificar algunas de nuestros usos sociales, laborales y de ocio. Son numerosos los estudios sociológicos y psicológicos que confirman de forma rotunda esta influencia y, en especial, en el caso de la infancia y la adolescencia, etapas fundamentales para el desarrollo cognitivo, psicológico y social. Pero ¿qué ventajas y peligros se derivan de su uso?

 

La tecnología es beneficiosa

Los beneficios del uso de este tipo de tecnología son muchos. En la educación los alumnos pueden acceder a una mayor información, realizar trabajos más interactivos, y aprender con una metodología más atractiva, que también puede beneficiar a niños con dificultades de aprendizaje. A nivel personal, el uso de las nuevas tecnologías desarrolla la memoria de trabajo, la rapidez de respuesta, la percepción, y las funciones ejecutivas; y, en el plano psicológico y social puede ser una buena herramienta para la comunicación y la interacción.

 

Efectos negativos en los más pequeños

Ante todo, hemos de ser realistas, los niños y jóvenes actuales pertenecen a una generación digital. Por eso, no es extraño encontrarnos a niños de apenas dos años, y de menos, que saben utilizar el móvil y el ipad, antes incluso de caminar y de hablar. Desde que son bien pequeños los niños se familiarizan de una forma natural con las nuevas tecnologías. Para analizar el impacto, que éstas tienen en las etapas tempranas del desarrollo, hemos de tener en cuenta la importancia que el desarrollo cerebral tiene en ese periodo. El cerebro de un niño tiene plena capacidad para absorber y procesar toda la información que le llega del exterior; los niños son esponjas y están ávidos de información. A través de las pantallas, los más pequeños acceden a una gran variedad de estímulos (películas online, juegos) que los adultos deben controlar, porque una sobreestimulación del cerebro en estas primeras etapas puede desencadenar que los niños busquen y se acostumbren al cambio rápido de estímulos y a la satisfacción inmediata que les proporciona un juego o una película. Es entonces cuando encuentran diferencias entre el mundo real y el mundo digital ya que, en la vida cotidiana, todo parecerá más lento y aburrido; las consecuencias serán niños más impacientes, con baja tolerancia a la frustración y con problemas para mantener la atención. Por eso, los expertos recomiendan que de 3 a 5 no se exceda el uso de pantallas más de una hora diaria; por debajo de esta franja de edad, más de 30 minutos diarios no se considera beneficioso.

Algunos niños pueden encontrar la realidad aburrida o monótona tras el uso de las nuevas tecnologías
 

En la etapa de primaria y en la adolescencia, las nuevas tecnologías constituyen una buena herramienta educativa y tomarán un papel relevante en el ámbito lúdico. Es precisamente en este campo donde se pueden producir excesos como en el caso de los juegos online y las videoconsolas. No serán pocos los niños y adolescentes que desde sus habitaciones jugarán en red con otros, que a veces conocen y otras no. En los casos más extremos, podemos encontrar que se pasan horas y horas los fines de semana aislados de su familia jugando, o incluso entre semana no atendiendo a sus obligaciones escolares. Para algunos padres, sólo está jugando y parecen no ver, o bien ignoran, los riesgos del abuso de este tipo de actividad que puede llevar a: aislamiento familiar y social, posibles dificultades reales en el área del aprendizaje (bajada del rendimiento, dificultades en la concentración), ansiedad, sedentarismo y obesidad, problemas posturales, irritabilidad, problemas de sueño. Tanto es así, que la OMS ya reconoce la adicción a los videojuegos como una enfermedad mental.

 

Juventud y redes sociales

Simultáneamente, niños y adolescentes, van entrando en una nueva forma de comunicación: chats, WhatsApp y todas las redes sociales (Instagram, Facebook, Snapchat, etc.) a través de las cuales se socializan y se sienten que forman parte de un grupo. La autoestima y la pertenencia al grupo en la etapa adolescente toman un protagonismo vital; ser aceptado en un chat, tener likes en tus publicaciones y compartir fotografías se convierte en una fuente de bienestar y autoimagen positiva; pero, la otra cara de la moneda es cuando se utilizan estos medios para excluir, hacer daño y acosar a los demás (ciberacoso).

Pero ¿por qué son atractivas las nuevas tecnologías? Una respuesta la encontramos en que los estímulos, que llegan de las pantallas, activan las áreas de placer (vías dopaminérgicas) dando sensación de bienestar, motivación y euforia; si algo nos da de forma tan rápida placer, tendemos a repetirla una y otra vez; por ello, se ha de limitar su uso para enseñar a los hijos a que se tranquilicen y sepan autocontrolar el impulso del uso de las pantallas. Los adultos utilizan los dispositivos móviles para interactuar con los hijos (juegos) y como una manera de entretenerlos y, en no pocas ocasiones, para que les dejen hacer otras cosas o para no oírlos. Si es así, los padres han de hacer un buen uso de esta herramienta y ser conscientes de sus ventajas y desventajas; de ellos es la responsabilidad de enseñar a los hijos a hacer un uso correcto de las nuevas tecnologías. Esta educación debe comenzar desde que son pequeños y debe continuar toda la adolescencia; todos los que están en contacto con niños y adolescentes (padres, profesores, psicopedagogos, psicólogos) son agentes activos y responsables de aportar la información necesaria y realizar el acompañamiento en estas edades tan decisivas para la formación del futuro adulto.

Las redes sociales pueden ser una gran herramienta aunque también existen desventajas
 

 

Por Marisol Rodríguez Gutiérrez
Psicología

La señora Rodríguez es una reputada psicóloga, especializada en Psicología Clínica. Cuenta con una extensa formación en distintos ámbitos de la especialidad, habiendo cursado un Máster en Terapia Breve Estratégica. Lleva más de 30 años ejerciendo la profesión y es experta en numerosos tratamientos, de entre los cuales destaca el tratamiento para fobias y ansiedad generalizada con Realidad Virtual (RV). Actualmente presta sus servicios en la Clínica ÊIDOS y también, desde 1998, coordina el Área de Psicología en un Centro Educativo Privado-Concertado. 

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