La aplicación de la psicología en la Enfermedad de Parkinson

Escrito por: Miriam Wagner
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa. Su nombre hace honor a un médico inglés llamado James Parkinson que la describió por primera vez en 1817. La enfermedad de Parkinson se manifiesta mediante síntomas motores y no motores y es una enfermedad crónica que no se cura y de la que sólo podemos tratar sus síntomas.

 

A simple vista podemos reconocer algunos de los síntomas más comunes como son la rigidez muscular, el temblor en reposo, la inestabilidad postural o la ralentización de los movimientos voluntarios. Además, en la mayoría de los pacientes se instala un cansancio irresistible a partir del mediodía que ellos describen como “tener las pilas agotadas”.

 

En el plan de intervención hacia el paciente debemos contar con un equipo multidisciplinar formado por neurólogos, internistas, psicólogos, fisioterapeutas, logopedas, así como otros especialistas, si fuera necesario, para ofrecer un tratamiento lo más completo posible.

 

El papel del psicólogo

 

El papel del psicólogo es muy relevante, ya que los pacientes suelen presentar síntomas concomitantes como insomnio, pensamientos negativos, anhedonia, etc., que mejoran notablemente con la intervención psicológica. En muchas ocasiones, la enfermedad de Parkinson va de la mano de otros trastornos, como la depresión, que hace imprescindible la intervención de un profesional adecuado.

 

El papel del psicólogo es relevante en pacientes con Parkinson y otros trastornos.

 

Un psicólogo tiene mucho que ofrecer al enfermo de Parkinson. Una correcta estrategia puede mejorar notablemente el bienestar del paciente. La reestructuración cognitiva, técnicas de relajación, técnicas de respiración o estímulos cognitivos, entre otras, son sólo algunas de las posibles intervenciones.

 

Una de las tareas más importantes del psicólogo quizás sea el apoyo a los cuidadores, que normalmente suelen ser los familiares más cercanos. No sólo la salud del paciente es importante, sino también la de sus cuidadores.

 

A día de hoy se sabe que muchos de los cuidadores sufren el “síndrome del cuidador”, por eso no debemos descuidarlos, sino todo lo contrario. Es fundamental ofrecerles un espacio de reflexión y ayuda a través de un especialista que le permita conocerse mejor y aliviar su sobrecarga psicológica.

Por Miriam Wagner
Psicología

Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y con un Máster en Psicología General Sanitaria, Miriam Wagner es una reputada psicóloga especialista en ansiedad y depresión en Estepona y Marbella. Actualmente, ejerce en Hospital Cenyt de Estepona y en OTS Clinic en Marbella. También es psicóloga en la Asociación de Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas en Parkinson Sol Estepona.
 
La Sra. Wagner es colaboradora esporádica en programas de salud a nivel nacional y autora de artículos sobre distintos trastornos. Al margen de su labor en sus consultas de psicología en Marbella y Estepona, atiende a sus pacientes también a domicilio si fuera necesario. Combina la intervención psicológica clásica con una intervención innovadora como los paseos terapéuticos. Es experta en ansiedad, depresión, fobias o miedos, estrés, duelo, terapia en adolescentes, adultos y tercera edad así como también terapia de pareja, entre otras.

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