¿En qué consiste la terapia de células car-T?

Escrito por: Dra. Anna Sureda
Publicado:
Editado por: Margarita Marquès

Las células CART son los linfocitos T del propio paciente (linfocitos T autólogos) que están modificados genéticamente en el laboratorio para que sean capaces, una vez infundidos de nuevo al paciente, de destruir las células tumorales (malignas) del paciente.

 

Estas células presentan en su superficie lo que se denomina un receptor antigénico quimérico. Esto significa que una de las partes es capaz de unirse a un antígeno de superficie característico de la célula tumoral y la otra parte se encarga de activar al linfocito T una vez infundido en el paciente para que, a su vez, active a otros linfocitos y a otros tipos celulares.

 

Las células CART ofrecen una opción curativa en pacientes que
antes tenían muy mal pronóstico y eran considerados incurables

 

¿En qué casos está indicada?

Actualmente en España podemos utilizar células CART fuera de ensayos clínicos en pacientes menores de 25 años diagnosticados de leucemia aguda linfoblástica B, que ha demostrado ser refractaria a otros tratamientos anteriores estándar. También en pacientes con determinados tipos de linfomas B agresivos (fundamentalmente linfoma difuso de células grandes B) que han fracasado, como mínimo, dos líneas de tratamiento quimioterápico previo.

 

Sin embargo, en poco tiempo, tendremos aprobados otros constructos para otras enfermedades oncohematológicas como el mieloma múltiple o el linfoma de células del manto.

 

¿Cómo se administra?

Las células CART se administran por vía endovenosa, a través de un catéter venoso central. Se prepara al paciente previamente, con un tratamiento que se llama linfodepletivo y que tiene como objetivo permitir que las células CART puedan actuar mejor y ser más potentes tras su infusión.

 

¿Qué beneficios tiene este tipo de terapia?

Actualmente no existe un seguimiento muy largo de los pacientes tratados con células CART fuera de ensayos clínicos. Lo que sí sabemos es que, tanto en pacientes con linfomas B como en pacientes con leucemia aguda linfoblástica B, consigue curar a un porcentaje que antes de su desarrollo eran considerados incurables con las estrategias de tratamiento estándar.

 

Por lo tanto, ofrecen una opción curativa en pacientes que antes tenían muy mal pronóstico y eran considerados incurables.

 

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de las car-T?

La infusión de las células CART está asociada a dos efectos secundarios característicos de este procedimiento, que aparecen en un porcentaje no despreciable de pacientes, y que pueden suponer un riesgo importante para los mismos.

 

El síndrome de liberación de citocinas, que es debido a la activación rápida y masiva de muchos linfocitos T y de otras células acompañantes. Este se caracteriza desde el punto de vista clínico por fiebre, hipotensión, necesidad de oxigenoterapia y drogas vasoactivas y que, en ocasiones, supone el traslado el paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos.

 

La toxicidad neurológica puede aparecer también en los primeros días después de la infusión de las células CART. Se caracteriza por síntomas recortados (dificultad en la escritura, pérdidas de memoria, déficits motores...) hasta llegar eventualmente a una situación de coma.

 

Existen tratamientos para estos dos tipos de efectos secundarios: el tocilizumab y los corticoides.

 

Los pacientes tratados con células CART son pacientes muy inmunosuprimidos que están a riesgo de desarrollar complicaciones infecciosas. A veces la recuperación hematológica después de la administración de la quimioterapia linfodepletiva no es completa y el paciente está sujeto a la necesidad de transfusiones periódicas y, algunas veces, los pacientes deben de ser tratados con inmunoglobulinas de manera periódica.

 

¿Tiene algún riesgo para el paciente?

Todos los efectos secundarios comentados en el punto anterior pueden poner en riesgo al paciente. De manera global, la mortalidad asociada a la administración de células CART es baja, inferior al 5%, parecida a la que se asocia a un trasplante autólogo.

Por Dra. Anna Sureda
Hematología

La Dra. Sureda es una gran especialista en Hematología y Hemoterapia. Cuenta con más de 30 años de experiencia en la profesión y una extensa formación en distintos ámbitos de la especialidad. En concreto, es experta en linfoma, leucemia, trasplante de médula osea, mieloma múltiple y enfermedad de Hodgkin, entre otros.

A lo largo de su trayectoria profesional, ha combinado su labor asistencial con la investigación, participando en múltiples ensayos clínicos como investigadora principal y como co-investigadora. Además, ha publicado más de 250 artículos en revistas de reconocido prestigio internacional. En la actualidad, es la responsable de la Sección de Oncohematología del Servicio de Hematología de la Unidad de Hematología, Oncología y Trombosis.

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